miércoles, 9 de julio de 2008

Reflexiones sobre la Cooperación al Desarrollo

Se me hace difícil opinar claramente al respecto. No puedo ser contundente mientras me sumerjo cada día en un mundo, hasta hace bien poco, ajeno. Agradezco las dudas que cada noche se plantean en las charlas post-cena. La duda siempre es buena para mejorar. Aunque no se puede perder de vista el objetivo último de nuestra acción. Una de las frases más repetidas estos días es "Si un hombre no conoce a que puerto se dirige, ningún viento le es favorable" (Séneca).

Si todas las ONGD's desaparecieran un buen día quizás los pueblos pisoteados por la bota del dinero, la corrupción, la guerra, el imperialismo, lucharían con más fuerza por quitársela de encima. Quizás se le haga el juego a los que pisotean. O quizás no. Puede que la cooperación sea un instrumento en muchos casos imprescindible para conseguir que en muchos lugares del planeta los seres humanos puedan disfrutar de sus más elementales derechos y para generar conciencia colectiva y reivindicativa.

Está claro que allá donde llega el dinero de la cooperación se crea un ambiente propicio para que más de uno se acostumbre a esperar poniendo la mano, para el conformismo, para la especulación y la corrupcion. Todas estas y otras amenazas han de ser tenidas en cuenta y combatidas porque si no el trabajo que se realiza puede dejar un rastro más negativo que positivo. Hay muchos tipos de cooperación, y los que están en esto los conocen. Podrían poner decenas de ejemplos que harían a más de uno escandalizarse, pero existen otros (no sé si muchos o pocos) que conmueven y convencen al más desconfiado de los escépticos.

Por otro lado, dejando de lado las disquisiciones teóricas, este trabajo, por lo que he visto hasta el momento y cuando se realiza con coherencia y profesionalidad, es más duro de lo que pudiera parecer. Se trata de gestionar una empresa manteniendo en todo momento los principios que a uno le mueven a actuar. Y estos se ven continuamente amenazados por multitud de factores y vicios terrenales: amiguismos, malas identificaciones, voluntarismo a secas, incapacidad para resolver conflictos, intermediarios que pretenden cobrar comisiones a espaldas de uno...

He pensado más de una vez estos días en aquella serie de Plan América. No sé por qué no triunfó (no ví ningún capítulo) pero aseguro que si se planteara bien esto daría para una telenovela de mucho éxito de pantalla. Quizás al estilo de Farmacia de Guardia. Entradas y salidas de la sede, charlas y negociaciones complicadas, imprevistos inimaginables, desconfianza, amistad, reflexiones compartidas para buscar soluciones, tragedias, alegrías plenas, satisfacción y dudas.

Desde luego es muy importante la labor de las contrapartes. Cuando esas personas o colectivos locales conocen a la perfección el terreno, carecen de ambiciones personales y están totalmente comprometidos con su comunidad los proyectos multiplican su efecto y sus beneficiarios.

Mientras haya gente que, habiendo dinero o no, luche por su pueblo, y organizaciones que ejecuten su labor con transparencia y coherencia creeré en esto.

3 comentarios:

Altermundista dijo...

Simplemente revelador. Estas reflexiones que haces nos las hacemos más de uno. Es muy importante tener la visión que tienes tu para llegar a conclusiones acertadas. Como muchos no podemos o en mi caso tenemos el valor de hacer lo que haces es vital que podamos tener de primera mano tus experiencias. Por favor, no dejes de pensar en voz alta, algunos necesitamos tus pensamientos.

el llamado perdido dijo...

Sí, es muy importante que sigas pensando en voz alta. Las reflexiones que haces son bastante valiosas.
Un abrazo!

Agnóstico Apático dijo...

Bueno, pues reflexionaré de vez en cuando, a ver si sacamos algo en claro.

Saludos!