domingo, 13 de julio de 2008

No hay mimetismo que valga

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L@s atitec@s, sampedran@s, sololatec@s y chapines/as en general son gente atenta, dulce, cariñosa, correcta. Son muy respetuos@s con quienes tienen delante; humildes. A su lado los españoles, parecemos bárbar@s incapaces de comportarnos debidamente. Así lo percibo. ¿Qué quieren que les diga?.

También está quien te mira con cierto recelo. Supongo que el tener esta piel y vestir esta ropa, por mucho que uno se intente mimetizar, hace despertar en la gente ideas estereotipadas. Esto lleva también a que cada dos por tres a uno le ofrezcan montar en un tuc-tuc: "taxi, my friend?", o a que le suban los precios de las papas en el mercado. Lo considero lógico aunque no me resisto a hacerles ver que no soy un turista forrado de dólares.

Decía la jefa hace unos días que se pasó una temporada en Atitlán sin mirarse en un espejo. Vivía adaptada perfectamente a las costumbres de la comunidad, incluso vistiendo sus huipiles y sus rebozos, pero cuando se acercaba a Panajachel (municipio más turístico de la zona) no faltaba quien le hacía recordar su imagen occidental, lo cual no le sentaba especialmente bien.

5 comentarios:

lachicagráfika dijo...

taxy...my friend?
XD

The Black Wizard dijo...

que bien que ya te estes ambientando a este pais y que bien que mires esa cara de esta Guatemala

Agnóstico Apático dijo...

ay, chica, hoy te busqué y no te hallé. Luego a las 2 española estuvimos viendo un docu y después cenando. Abrazo.

black wizard, procuro estar con los sentidos bien atentos a lo que ocurre alrededor. Hay que aprovechar la estancia. Saludos.

carlos martinez dijo...

Mira, esta es la ventaja de ser de pueblo. Tenemos una forma de empatizar con el forastero de la que el turista normalmente carece.
A mi me sigue llamando la atención que aquí-en-Madrid parezca que no hay otra cosa.
Yo se lo que la gente de los pueblos piensa de los pedorros de la capital.

Agnóstico Apático dijo...

si vieras cómo se ríen en muchas ocasiones los chapines de los turista gringos... eso sí, después de haberles vendido algo.