domingo, 6 de julio de 2008

Cultura: vestidura y agricultura.

A partir de las 4 de la mañana empiezan a funcionar los molinos con su pertinente traqueteo (justo enfrente de casa tenemos uno que se empeña en despertarnos cada mañana). Las tortillas de maiz han de estar hechas pronto para el desayuno de los campesinos, la gran mayoría de habitantes de Santiago, ya que a las 6 empieza su jornada laboral y tienen que marchar al monte. Por ella cobran unos 20 Quetzales, que vienen a ser menos de 2 € diarios. Y los productos no son tan baratos como para vivir de forma desahogada. Por ejemplo el galón de gasolina está a unos 50 Q. Esto vienen a ser 1,32 €/litro. En México, país productor de petróleo, está a menos de la mitad. De ahí que este tema preocupe (y mucho) al gobierno, que ha llegado a un acuerdo hace dos días con Chávez y su Petrocaribe para importar el crudo financiado a bajo interés, que no más barato.

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Hoy le preguntamos a la encantadora Chonita (hablaré de ella con frecuencia seguramente) por qué todas las mujeres indígenas visten las ropas típicas de la comunidad (las pocas ladinas no lo hacen) y, por el contrario, los hombres llevan vaqueros y camisas o camisetas, excepto lo señores mayores, como el vecino de la imagen superior, que todos los días se queda mirando el trasiego de gentes por nuestra calle con la escasa vista que le queda. Lo primero que le ha venido a la cabeza han sido los conocimientos de costura que ellas tienen para bordar sus huipiles o sus cortes. Pero también ha destacado la cuestión económica. Un pantalón de hombre puede costar unos 1000 Q. En cambio los vaqueros se pueden conseguir en el mercado por 100 ó 150 Q. La ropa de señora también es cara. La faja, unos 125 Q; el perraje o el rebozo puede costar unos 150 Q; el huipil y el corte pueden salir por unos 1000 Q. Estos últimos tardan en hacerse alrededor de un mes. Conllevan un trabajo muy laborioso, pero las mujeres pueden en muchos casos fabricárselos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hacía ya bastante tiempo que no entraba en tu libreta y me daba un paseo por tus experiencias. Ahorita y gracias a un mail que has enviado he vuelto a viajar y este viaje trae enormes recuerdos, recuerdos de colores maravillosos y sonidos espectaculares, de conversaciones a pie de calle o en un ciber con una velocidad algo lenta, recuerdos con sabor a la fruta más dulce del mundo y recuerdos como no, llenos de muy buenos compañeros de viaje.
Compañero, que en este nuevo viaje la fuerza te acompañe y que sigas teniéndonos bien informados de todo lo que por allí pasa.
Un abrazo enorme alfonso.
Sergio (marero bueno jeje).

Agnóstico Apático dijo...

Un abrazo Sergio. No acordamos de los mareros buenos (existen?) y del resto de la banda.