cabecera4
Mostrando entradas con la etiqueta Sumo consumo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sumo consumo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de enero de 2011

Obsolescencia programada

Junto al tema de las pseudociencias y al de las industrias farmacéuticas, éste de la obsolescencia programada, base de gran parte de nuestra economía, está en todo lo alto del ranking de las conversaciones que mantengo últimamente con mis allegados. En gran parte debido a documentales como éste, verdaderamente esclarecedor:



PD: no sé porqué no puedo embeberlo desde la web de Rtve..

domingo, 23 de diciembre de 2007

Feliz representación



Suenan algunas canciones balcánicas, tal y como las tiene clasificadas mi hermana (con la cual, por cierto, no discutía desde hacía 9 meses) en su disco duro portátil: Fanfare Ciocarlia - Greatest Hits. Ese ritmo de charanga se le mete a uno en el cuerpo y, como la mente que está dictando a las manos este escrito anda muy abstraída en lo últimos tiempos, le transporta a una imaginaria tasca rumana, donde se celebra un casamiento al más puro estilo gipsy (mira, si viniera una banda de éstas a mi boda, me caso. Que sí). Me ha pasado, de verdad. Hasta que he despertado de este sueño con los ojos abiertos dando un respingo frente al ordenador.

Llevamos ya unos cuantos días de desenfreno (cuesta abajo y sin freno) navideño y, sinceramente, ya ando cansado. Si pudiera adjuntarme a un archivo convertido en unos y ceros y enviarme a cualquier sitio del mundo en que no pusieran a Bisbal, ni villancicos, ni a Civera, ni el I will survive, lo haría sin dudar un nanosegundo. Un sitio en el que no se viera normal el tener que estrenar zapatos hoy ni ir con 20 bolsas llenas de regalos inservibles que obligatoriamente hemos de comprar para cumplir con la sociedad. Puf. Bueno, que me voy a ver el partido.



Visto en el El Jergón

viernes, 21 de septiembre de 2007

Arritmia/Surplus

Hasta este año no conocía Portugal. Y las dos veces que he ido ha sido a festivales de danza, gracias a la invitación de Marafarrico. Dos descubrimientos muy agradables: el país y el baile.

El documental Arritmia del realizador Tiago Pereira es original y divertido. Muestra algunas de las cosas que he vivido en estas dos estancias en el país vecino. En él aparecen algunos de los mentores y organizadores del festival Andanças, habitantes de la zona y asistentes habituales al evento (entre ellos el amigo Marafarrico). Es un festival social que se celebra la primera semana de agosto en Carvalhais, una pequeña aldea del municipio luso São Pedro do Sul. El ambiente es insuperable, hay talleres de todas las danzas imaginables, conciertos fabulosos, jam sessions hasta el amanecer y más allá, senderismo, talleres de instrumentos... (O Andanças é um festival onde não se vem ver, vem-se fazer). El trailer del docu en cuestión:



Además de todo lo descrito anteriormente en el Andanças hay proyección de documentales. Hubo uno en especial que me impactó. Se titula Surplus, consumidores aterrorizados (en este enlace lo podéis ver íntegro con subtítulos en castellano, Uploaded by quomodo). Es de Erik Gandini y constituye una crítica a la sociedad de consumo occidental. La edición utiliza recursos muy llamativos y música que acompaña en todo momento el hilo de la cinta, generando escenas contundentes como ésta:

viernes, 14 de septiembre de 2007

Colada modernizada

Tras algunos años de vida independiente y horas gastadas en actividades absurdas he llegado a la conclusión de que no se puede perder tiempo en la vida emparejando calcetines. ¿Quién se va a dar cuenta de si uno es azuloscurocasinegro y el otro negrodesteñidocasiazul? (y si se dan cuenta, qué!). Además queda muy cool.


Aún así considero este emparejador de calcetines un invento absurdo que no hará progresar a la humanidad sino distraerla... aunque hay otros como esta ropa que se lava sola (calzoncillos que se pueden llevar durante semanas sin necesidad de ser lavada) que podrían ahorrar agua y tiempo.

A las chicas con sujetadores delicados puede que esto os interese. Y para días como hoy en los que diluvia: un secador de zapatos.

¡Estamos rodeados de gilipolleces!

miércoles, 10 de enero de 2007

¡Compre, compre, compre, compre!

Esta mañana mientras desayunaba he hojeado el Telegraph... venga va, qué coño voy a leer el Telegraph... Hace unos días leí en Consume Hasta Morir (página que recomiendo vivamente): Se calcula que, debido al gasto navideño, unas 30.000 personas de Gran Bretaña se harán insolventes en los primeros tres meses de este año. De ellos, un tercio (10.000 personas) se habrá arruinado. El consumismo llevado al extremo tiene sus consecuencias, y éstas son dramáticas.

En estos días de rebajas los telediarios dedican minutos y minutos para informar sobre las rebajas, las calles están llenas de escaparates con carteles fosforescentes que invitan a pasar y comprar. El día que empezaron las rebajas pensé que había una manifestación por las calles del centro. Enseguida advertí que no. Mucha gente compra. Compramos por comprar. Compramos sin ton ni son cosas que no necesitamos. La presión es demasiado fuerte. Comprar es la llave de la felicidad. Felicidad instantánea que se diluye al llegar a casa y darse cuenta de que realmente eso que ha adquirido no le gusta, o que no es tan barato o que no lo necesita.

El nuevo marketing te quiere: las series de televisión y las películas incluyen publicidad encubierta, incluso si hace falta se incita al consumo hasta en el water.

Ya lo decía Cucharada:

Comprar es la llave de la felicidad, comprar es la clave de la felicidad.
Compre hoy pero pague mañana: es la costumbre que ya se hizo ley.
Compre nuevos problemas para solucionar el problema:
¡pipas, tocadiscos, ilusiones, girasoles, dictadura, chocolate, caramelos!
Esta es una oferta especial, tenga lo mejor de lo mejor y siempre muy barato, ¡oiga!
¡Porque usted necesita lo que no necesita si nosotros necesitamos vender!



Lo más interesante e inteligible a partir del 4:46

En nuestra sociedad también pasan cosas como ésta:


From yarisak y visto en Cuchilladas