domingo, 30 de agosto de 2009

El hombre mojado no teme la lluvia

Las largas crónicas de Olga Rodríguez en 2003 en plena ocupación y guerra contra Iraq conjugaban buenas dosis de información y de pasión. Después, como ocurre con el resto de las grandes historias de la humanidad, las crónicas de Oriente Medio pasaron a segundos planos. Las apariciones en prensa se vuelven escuetas y parciales: hombre-bomba, coche-bomba, camión-bomba, 90 civiles muertos por un misil americano en una boda... Parciales en cuanto a que nos hablan de hechos importantes, trágicos, monstruosos en muchas ocasiones, pero no se nos facilitan todos los datos para conocer cuál es el día a día de la gente en ese lejano país y cuáles las causas de tan complejos entramados políticos, étnicos, religiosos y por supuesto económicos. Hay excepciones, claro, como lo que nos cuenta casi a diario en su blog y en su periódico el gran Ramón Lobo.

La periodista Olga Rodríguez, consciente de que las prisas con las que se trabaja a la hora de cubrir los conflictos de Oriente Medio son muchas, al margen de sus obligaciones profesionales, viaja frecuentemente a los países de los que luego tendrá que dar noticias de 30 segundos en un informativo. Explora sus entrañas conociendo y entrevistando a personas de las que va siguiendo el rastro a lo largo de los años. El resultado del libro que sintetiza estas experiencias, El hombre mojado no teme la lluvia, me parece, haciendo uso de una palabra aprendida hoy y arriesgándome a parecer pedante, mirífico. Las historias personales que en él se cuentan son las de:

Yamila, una iraquí torturada en la cárcel de Abu Ghraib en el Irak ocupado;
Layla, una kurda iraquí volcada en la lucha contra la discriminación de las mujeres;
Elhanan, una familia judía de Jerusalén que perdió a su hija en un atentado suicida;
Sergio, un israelí judío antisionista que trabaja por los derechos de los palestinos;
Yehuda, un colono judío religioso;
Ibrahim, un palestino que vio morir a sus amigos en ejecuciones extrajudiciales israelíes y que vivió el encierro en la iglesia de la Natividad de Belén;
Shadi, víctima del crecimiento de los asentamientos judíos ilegales;
Omar, un médico palestino que sufrió las cárceles israelíes;
Fahed, un chií libanés cuyas ilusiones se vieron truncadas por la larga guerra civil de su país;
Sahar, una libanesa seguidora de Hezbolá;
Lina, una palestina del campo de refugiados de Chatila (Líbano);
Tony, un cristiano libanés integrante de las Falanges;
Mona, una actriz siria repudiada por su familia;
Kareem, un sindicalista pluriempleado egipcio que no renunica a soñar mientras trabaja todas las horas del reloj;
Zahraa, una egipcia hija de uno de los líderes de los Hermanos Musulmanes;
Abdul, un refugiado afgano exiliado en su propio país;
Massuda, primera mujer candidata a unas elecciones en su país.

Comprar el libro
EL HOMBRE MOJADO NO TEME LA LLUVIA: VOCES DE ORIENTE MEDIO
de RODRIGUEZ, OLGA
Lengua: CASTELLANO

Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788483068267
Nº Edición:1ª
Año de edición:2009
Plaza edición: BARCELONA

jueves, 27 de agosto de 2009

Viaje a Palestina. Día 1. Muro y refugiados en Belén.

SODePAZ, una organización enfocada al comercio justo y sostenible, al consumo alternativo, a la cooperación al desarrollo y a la documentación e incidencia política, y el ATG (Alternative Tourism Group) llevan años organizando estos viajes que tienen dos objetivos fundamentales: fomentar el turismo a Palestina (también a los Altos del Golán) y dar a conocer con una gran sensibilidad (esto lo digo yo) la situación social y política que en esos territorios se vive.

El primer día del viaje creo que uno ya puede hacerse una idea de cuáles son los dos mayores escollos para la llegada de una hipotética paz, que por supuesto garantice la dignidad y libertad: los ilegales asentamientos de colonos alentados por el Estado de Israel en zonas estratégicas para la ocupación y los campos de refugiados, verdadero reflejo y símbolo de la catástrofe que ha vivido y sigue sufriendo el pueblo palestino. Precisamente “catástrofe” es la traducción de Nakba, palabra que utilizan los árabes para definir el éxodo que se produjo tras la primera guerra árabe-ísraelí en el año 48. Entonces, además de los 40.000 desplazados internos, unos 800.000 habitantes palestinos de lo que hoy es Israel se convirtieron en refugiados, bien por la expulsión directa de sus ciudades y aldeas (muchas de las cuales fueron destruídas), bien por el miedo a las matanzas que se produjeron por parte del ejército hebreo. Hoy hay más de 7 millones y medio de refugiados palestinos, 3/4 partes del total de refugiados en el mundo, muchos de ellos (alrededor de un 20%) repartidos en campos en Gaza y Cisjordania (más o menos la mitad) así como en Líbano, Jordania y Siria. Tuvimos la oportunidad de escucharlo en Badil Center (Centro de Recursos para los Derechos de Residencia y de los Refugiados Palestinos).

En Belén, tras estar junto al muro del apartheid y divisar no muy lejos las colonias judías, visitamos el campo de refugiados de Deheishe, en pie desde 1949. Allí nos contaron cómo durante los primeros diez años de su existencia estuvo conformado por cientos de tiendas de campaña instaladas por la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo). Fue a finales de los 50's cuando se construyeron cuartos de tres por tres metros para cada familia, muchas de las cuales sobrepasaban la decena de componentes. Entonces existía un baño por cada hilera de "casas". El incremento poblacional y la limitada superficie del campo (1 kilómetro cuadrado) han obligado a construir sobre esos mismos 9 metros cuadrados varias plantas en las que viven los descendientes de aquellos refugiados, con el mismo derecho reconocido al retorno tras diferentes resoluciones de la ONU (entre ellas la 194, la más conocida). Resoluciones siempre incumplidas por el poderoso vecino. Entre cada dos manzanas hay calles con apenas espacio para que un adulto pueda estirar sus brazos. Las condiciones son miserables y la población sigue creciendo, siempre con la esperanza de volver a sus tierras, a sus casas abandonadas en el 48 o en el 67, tras la guerra de los 6 días, de las que aún conservan las llaves, símbolo de los refugiados. Hoy día son más de 13.000 sus habitantes, el triple de aquellos para quienes fue concebida.

En la entrada de Deheishe es fácil toparse con uno de los muchos coches nuevos de los que dispone la ONU que, a través de la UNRWA, ofrece educación, salud, ayuda humanitaria y servicios sociales con los que se mantiene a gran parte de la población, afectada en mayor medida que el resto por el paro y la exclusión. Eso sí: escuelas con 70 alumnos por clase y centros de salud en los que a cada paciente le corresponden 6 segundos de consulta, según nos informaba irónicamente uno de nuestros acompañantes. Una de las ideas más repetidas por los diferentes interlocutores que tuvimos es la de que los palestinos no quieren ni necesitan dinero, comida, escuelas ni hospitales. Ellos se saben autosuficientes para sobrevivir. Lo único que exigen son sus derechos, los mismos de los que disfrutan los isarelíes. Ni más ni menos. (La casa destrozada de la imagen es la de un joven asesinado por el ejército israelí una de las muchas noches en las que entran al campo en busca de "resistentes").

DÍA1 BELÉN (72)
Casa de C.

Antes de visitar el campo en el que, ni que decir tiene, hay oportunidades para el festejo y la diversión, (lo pudimos comprobar con una boda y con los juegos de los críos en los pequeños resquicios que tienen para explayarse y jugar como les corresponde) habíamos conocido a C., una árabe cristiana que vive en una casa que con un simple vistazo explica por sí sola cuál fue la situación económica de ella y su familia cuando todo el turismo pasaba frente a la puerta de la misma, en una de las calles más comerciales de Belén, justo en frente de la tumba de Raquel. Precisamente la misma tumba sagrada para los judíos, aunque en territorio palestino, fue la culpable de que tras la II Intifada su casa quedara rodeada en tres de sus cuatro fachadas por el muro, aquí más que nunca de la vergüenza, ya que dejó fuera tierras de cultivo, un cementerio musulmán, dividió a familias en dos y destrozó muchos de los negocios que subsistían gracias al turismo religioso. Además muy cerca de la vivienda de C. tiene una torre de control y le tienen prohibido subir a la azotea.

Otra de las entrevistas de este intenso primer día fue a un hospital en construcción de Health Work Committes, una ONG palestina dedicada a temas de salud, donde nos recibió una extremeña casada con un gazatí que llevaba ya 24 años entre Gaza y Cisjordania. Probablemente fue la persona con más rencor hacia el otro lado que conocimos. Ni lo podía ni lo quiso disimular. Son muchas las razones. En HWC han detectado un aumento en los casos de cáncer. Una de las hipótesis con más fundamento que barajan es el uso por parte de los agricultores de aguas residuales para el riego debido a las restricciones en el servicio por parte del Estado de Israel que es quien lo controla. Hay semanas en las que se dispone de dos horas de suministro. Por eso todas las azoteas de las viviendas palestinas están coronadas por grandes tanques de almacenamiento.

martes, 25 de agosto de 2009

Viaje a Palestina. Día 0. De Barajas a Ben-Gurión.

Supongo que en el avión que me transportó al aeropuerto de Ben-Gurión junto a un par de compañeros, uno de los cuales no quise conocer (ni él a mí) hasta pasar todos los controles, habría bastantes personas que en algún momento de sus vidas optaron por esta irresistible oferta. Muchos acentos argentinos salían de entre esos sombreros y esas barbas, debajo de esos pañuelos que ocultaban rasuradas cabelleras femeninas. Imagino que bastantes de ellos y de ellas habitaban en algunos de los cientos de asentamientos en los Territorios Ocupados que para existir necesitan desafíar las normas internacionales, confiscar pozos, olivares y rodear ciudades habitadas por esos molestos árabes, casi todos terroristas. ¿Por qué tendrián que estar ahí?.

Es todo un chollo. Si en alguna de las ramas de tu árbol genealógico tienes madera hebrea y estás jodido con el trabajo, con problemas para pagar la hipoteca o asfixiado por los impuestos tienes tu tabla de salvación en la única democracia de Oriente Medio, en el próspero hogar de los judíos. Déjate acoger por Eretz Israel. El Ministerio de Absorción e Inmigración publica anuncios en la revista del avión, entre otros sitios, para seguir fomentando la inmigración étnico-religiosa y expandiendo el territorio israelí. Además, desde la construcción del muro, la barata mano de obra palestina ha dejado de utilizarse mayoritariamente en las empresas siendo sustituida por la etíope, rusa, latinoamericana… Judía, eso sí.

En el asiento tras de mí hay uno de estos ultraortodoxos de habla hispana que es preguntado por el azafato.

- ¿Vd. ha pedido kosher, verdad?.
- Sí.
- ¿Desea la comida caliente o fría?
- Caliente.
- Para calentarla he de quitarle la tapa. ¿Lo desea así?
- No, no le quite la tapa.
- Entonces, señor, no se la podré calentar.
- ¿No puede calentarla con tapa? - en todo momento con tono seco y soberbio.
- No señor, explotaría dentro del microondas.
- Entonces tráigala fría.
- Bien, gracias.

He de reconocer que me encontraba algo nervioso por lo que me podía esperar en el aeropuerto. Me habían advertido de que podía ser interrogado, aunque a la vuelta esta posibilidad se convertiría en certeza. Intenté calmar los nervios con la lectura de “La soledad de los números primos” que me mantuvo abstraído hasta el aterrizaje, exceptuando los momentos en que se generaban broncas por parte de algunos pasajeros a causa de la supuesta incompetencia de una de las azafatas. El ambiente hostil alimentaba mis prejuicios, no tan paranoicos, sobre la sociedad israelí. Aunque he de reconocer que me sorprendió la ternura con que uno de los jaredíes trataba a su pequeño bebé, cuando no estaba al fondo del avión rezando.

Cuando el carrito con la comida se hallaba varias filas detrás de la mía y el ultraortodoxo ubicado tras mi nuca consiguió abrir la tapa de su kosher, pidió al azafato que se lo calentara.

- Ahora es imposible, señor. Tiene que esperarse a que terminemos de repartir.

Protegidos por el cinturón de seguridad desde que sobrevolamos espacio aéreo israelí, aterrizamos sin mayor complicación y al salir de la cabina, aún dentro del pasillo que nos conducía al edificio del aeropuerto, fui interceptado por una atractiva señorita que quiso conocer el propósito de mi viaje, qué libros tenía en la mochila, si había reservado hotel, qué ciudades exactamente iba a conocer, si lo haría sólo y tenía amigos o familiares en su país. Superada la prueba me dio un papelito que uní al pasaporte. Tenga una buena estancia – me dijo. Aún me tocaría ser interrogado por otras dos personas. Un joven aparentemente novato en esto de escudriñar las intenciones de los viajeros, que consultó a una superior algunos detalles de mis respuestas, y una militar con cara de pocos amigos que ni siquiera respondió a mi saludo inicial.

Al llegar junto al resto de mis compañeros no sabía si dirigirles la palabra o no. Según me habían dicho ya estaba fuera de riesgo pero el encogido estómago y la sospecha de que me estaban siguiendo por el circuito cerrado de televisión, hizo que me comportara de forma un poco estúpida con ellos. Me sentía como un delincuente, como si estuviera haciendo algo inmoral y vergonzante y no respiré aliviado hasta que nuestro chófer árabe-israelí arrancó su reluciente minibús camino de la ciudad de Belén, Bethlehem durante las siguientes doce jornadas que pasaríamos por la ocupadas tierras de Cisjordania y los Altos del Golán en Siria.

domingo, 23 de agosto de 2009

Sol Mestizo - Paz Lestina

Entre concierto y concierto (Fanfaria Ciocarlia, Tony Allen, Eskorzo, Unidos por el flow...) veíamos en la pantalla ubicada tras el escenario fragmentos de documentales como éste de Docu Manía (con ver un par de minutos es suficiente para hacerse una idea), en el que se presentan diferentes situaciones reales en los checkpoints de Palestina. Checkpoints que limitan la libertad de movimiento, no sólo entre ésta e Israel, sino dentro de los propios Territorios Ocupados. Pasar o no pasar es una cuestión de suerte en muchas ocasiones. Las leyes se improvisan y las dicta el militar ocupante de turno.

Uno de los más atroces, muestra evidente de este castigo colectivo, está entre Belén y Jerusalem, distanciadas 8 km y por el maldito muro. Allí cada mañana se forman largas colas de trabajadores que para llegar a las 8 y media a su puesto en la fábrica, en la oficina o en la obra israelí han de comenzar a someterse a la humillación que suponen esos pasadizos metálicos, cacheos, interrogatorios, etc... a las 3 ó 4 de la mañana. Vean:


Este año, dentro del festival, se ha celebrado el II Certamen Literario, que tenía como tema único la demolición de casas palestinas. Alrededor de 10.000 se han demolido en los últimos 9 años, por dar un dato. Aunque han sido muchas más a lo largo de los últimos 40 años. Entraremos en la razones que esgrimen la instituciones israelíes cuando os hable de nuestro encuentro con Itamar Shapira, del ICAHD (Israeli Committee Against House Domolitions) en Jerusalem. Pero para eso esperaré a que llegue nuestro paquete enviado desde Nablús por DHL. En el acto del certamen en cuestión pudimos escuchar la conferencia de Majed Mohammed Abdelkader Dibsi, de la Asociación Hispano Palestina "Jerusalén". Hizo una descripción de los derechos humanos violados sistemáticamente por Israel en los TTOO y Jerusalén Este e insisitió en la necesidad de una paz con dignidad, a través del cumplimiento de las normas internacionales y el respeto a los DDHH. Aquí se pueden leer los relatos ganadores y finalistas.

Menudo curro se pegó la amiga Silvia y el resto de organizadores y voluntarios de Amnistía Internacional para que las cosas salieran así de bien. Que no se acabe el Sol Mestizo. La calurosa y seca Mancha está necesitada de este tipo de refrescantes eventos.

jueves, 20 de agosto de 2009

Viaje a Palestina. Prólogo.

DÍA3 JERUSALEM (135)

A vosotros afortunadamente no os tengo que mentir. No os diré con gesto serio que mi visita a "Israel" ha sido por motivos culturales y religiosos. Para conocer Tierra Santa. O incluso, para matarme a bailar en Tel Aviv. No os diré que tan sólo he visitado Jerusalén y Belén. Y que un día fui a darme un chapuzón al Mar Muerto. No tendré que ocultaros que he conocido a palestinos, a muchos de ellos, con el agravante de ser además activistas de diferentes movimientos: mujeres, derechos humanos, refugiados, salud, defensa del agua, presos políticos. Incluso de LGTB.

Desde luego que con vosotros no tengo que comportarme como en cada checkpoint y, sobre todo, como en Ben-Gurión, el aeropuerto "más seguro" del mundo. Donde llevar un símbolo del "enemigo" puede acarrearte problemas, largos interrogatorios, miradas de odio. Donde decir que has estado en Ramala, Jenín o Nablús sin contrariar ninguna ley puede complicarte la existencia, hacerte perder el avión o, mucho más grave, complicársela a aquellos que tan amablemente te han acogido, te han enseñado la cruel realidad a la que ellos y su entorno son sometidos como consecuencia de la ocupación y te han dado una inolvidable lección de dignidad.

Lo que pasa es que todo lo que he anotado en mi libreta y que refleja lo vivido y aprendido, probablemente, en estos momentos se esté dando golpes en una caja con los libros, las kufyyas, los panfletos, las pulseras y demás sospechosos y peligrosos objetos para el Estado de Israel, que mandamos de vuelta a España por un camino menos comprometedor. Cuando esas experiencias en negro sobre blanco lleguen a casa, si es que llegan, me pondré inmediatamente a plasmarlas en este blog. Hasta entonces paz y amor, como reza en árabe la pintada en forma de paloma en el campo de refugiados de Askar (Nablús).

Y si alguien pasa por Albacete este fin de semana, que no se pierda el Sol Mestizo que con el lema Paz Lestina y la actuación, entre otras, de Fanfare Ciocarlia, organiza el grupo local de Amnistía Internacional.

DÍA10 NABLÚS (19)

martes, 4 de agosto de 2009

Unión Penosa

Luz

Cuando se hizo de noche en Lanquín se fue la luz. La del sol y la eléctrica. Nada nuevo para los verapacenses. Para nosotros una incomodidad que nos reunió alrededor de la escasa claridad que aportaban unos tubos fluorescentes sostenidos por un grupo electrógeno en nuestra última noche centroamericana.

Unión Fenosa, a través de DEOCSA y DEORSA, posee el monopolio en la generación y distribución de la energía eléctrica en Guatemala, excepto en el departamento de la capital, controlado por Iberdrola. Los cortes de flujo son habituales en muchos de los países de América Latina donde la empresa española actúa. En toda la región centroamericana y Colombia extrae importantes beneficios.

Beneficios de Unión Fenosa en los últimos tres años (extraído de la web oficial)

En Guatemala ha sido denunciada por vulneración de los derechos humanos y por tomar represalias contra la población, dejando sin suministro eléctrico a las comunidades que protestan por las altas tarifas, la mala calidad del servicio y los cobros indebidos (OMAL). En Guatemala los usuarios pagan los precios más altos de la región y las tarifas pagadas en el país están ubicadas dentro de los tres más caras en Latinoamérica, después de más de 10 años privatizada la energía eléctrica. (elPeriódico de Guatemala 16/07/07)

Aquí se puede leer un Manifiesto de organizaciones españolas entregado recientemente en Barcelona en la sede de la entidad con más participación accionarial en la compañía: Gas Natural.

lunes, 3 de agosto de 2009

Reflexiones primermundistas

Cruzando la Pasión
Río la Pasión, Sayaxché, Alta Verapaz

Convencido de que la pobreza no tiene nada de inevitable, de que su perpetuación tiene responsables. De que un niño no debe ganarse la vida tapando con chinas los agujeros de la carretera por la que pasa el trailer que se lleva el maíz, el petróleo o el café al bajo precio que impone el mercado de valores.

Convencido de que no cualquier cosa es cooperar, avanzar hacia un mayor equilibrio. De que detrás de mucha de la ayuda oficial no está el interés de acabar con la miseria, sino el interés de hacer más gordos a sus (nuestros) banqueros, más suculentos sus (nuestros) beneficios, más barata su (nuestra) energía, más extensos sus (nuestros) caladeros.

Convencido de que no conocemos la verdad, de que estamos parcialmente informados, y muchas veces directamente engañados. De que las acciones, participaciones y la publicidad de los mass media afectan a su credibilidad.

Convencido de que las refundaciones y las caras amables que nos presentan son puro artificio. De que el hombre y la mujer siguen sin estar en el centro del Universo. De que son el lastre que a veces hay que soltar para que la máquina de acumular pueda seguir funcionando.

Convencido de que es triste ser consciente y pesimista pasivo. De que más vale encender una luz que maldecir la oscuridad.