jueves, 30 de octubre de 2008

Yo también soy Carlos Otto y unas cuantas monsergas

La ideología fatalista, inmovilizadora, que anima el discurso liberal anda suelta por el mundo. Con aires de postmodernidad, insiste en convencernos de que nada podemos hacer contra la realidad social que, de histórica y cultural, pasa a ser o a tornarse “casi natural”. Frases como “la realidad es justamente así, ¿qué podemos hacer?” o “el desempleo en el mundo es una fatalidad de fin de siglo” expresan bien el fatalismo de esta ideología y su indiscutible voluntad inmovilizadora”. Paulo Freire, Pedagogía de la autonomía. SXXI Editores, 1997.

Vivimos en una sociedad que da por sentadas multitud de cosas. Dudar sobre la necesidad o la utilidad de determinados hábitos o estructuras de la misma o de la dirección que como colectivo tomamos no está bien visto. Más bien, no está. Es fácil que te consideren un bicho raro si no sigues las modas primavera-verano-otoño-invierno, si no tienes coche, gafas de pasta, si no desfasas con amigos muy machotes en una despedida de soltero, si no pagas hipoteca o ayudas a perpetuar la especie cuando cumplas los 40 años, si no luces cada cierto tiempo unas buenas deportivas o un móvil de última generación, si no vociferas que todos los políticos son iguales, aunque los tuyos un poco menos (porque no podemos permitir que ganen los malos-malos), si no maldices tu trabajo mientras huyes a la playa por vacaciones, si no pillas una buena borrachera el fin de semana o si no alabas las bondades de una jefatura del Estado hereditaria. Casi todo vale si se excusa con “es lo que se lleva”, “es conveniente para la estabilidad de la nación” o con un simple “si lo hace todo el mundo será por algo”, “es natural” o “de sentido común”.

También, como todos sabemos que es el sistema menos malo, damos por hecho que el libertinaje de mercado nos conviene. Que se ha demostrado que el socialismo ha fracasado y no hay alternativa. Los que manejan los hilos del tinglado (entre otras razones porque les dejamos y porque si tuviéramos la oportunidad seríamos uno de ellos) se frotan las manos con la inercia que toma la masa y que les favorece siempre, en las duras y en las maduras.

Vivimos en una sociedad que ve normal que quienes reciben como préstamo, y con unas excelentes condiciones, un 15% del PIB del país no se comprometan a cambiar sus prácticas irresponsables y además pretendan que no se conozcan sus caras y sus nombres, no vaya a ser que genere desconfianza en los potenciales clientes. Porque también damos todos por hecho que la confianza en el mercado es imprescindible para salir de la crisis. La confianza de los ciudadanos que tienen que seguir consumiendo. Consumir: la necesidad fisiológica, principalmente en el humano occidental, más importante después de respirar. Pero sobre todo la confianza de los especuladores apátridas, anónimos y sin rostro que están cómodamente apoltronados en su butaca, con el dedo índice sobre la pantalla táctil del portátil dudando si vender aquí o allá algo que nunca verán ni tocarán.

Y finalmente, y es a lo que iba, se entiende lógico que en una provincia de las profundidades de España un solo tipo posea los periódicos, radios, televisiones privadas más importantes, un potente club de balonmano (subsidiado por el gobierno autonómico), un aeropuerto que antes de contar con los permisos necesarios ya ha contratado a 300 personas que ahora suspiran por su futuro, etc. En definitiva: un musculoso brazo económico y mediático que le protege de toda crítica porque, además, o más bien como no podía ser de otra manera, los políticos de turno se rinden a los pies de quien ostenta estos dos poderes que, al margen de todo control democrático, son mucho más decisivos que los que se renuevan cuando cada cuatro años un domingo de resaca acudimos al colegio de nuestro barrio. Los ciudadanos de a pie asisten a la fiesta tras pagar su entrada y se han de conformar con ser meros espectadores y sus empleados directos (porque al final lo acabamos siendo casi todos) no pueden hacer otra cosa que procurar no enfadar al amo, que pone los límites a su libertad de expresión.

¿Se puede considerar a este señor un capo como se le adjetiva en el polémico, valiente y meneado post? En mi opinión, de momento no, porque todo lo que sabemos que ha hecho parece pasar por el filtro de la legalidad que nos hemos dado. Porque es lógico que a uno le pongan de patitas en la calle si muerde la mano que le da de comer. ¿A quién se le ocurre? ¿En qué estaría pensando? Ni que fuera un funcionario que, al parecer, son los únicos que pueden poner a parir a su jefe o acordarse de la madre del ministro del ramo sin temer represalias. Aún así, porque se ha atrevido a decir, pocas horas antes de ser fulminantemente despedido, en voz alta y de forma (¿demasiado?) contundente lo que muchos cuchicheaban con temor, yo también soy Carlos Otto.

martes, 28 de octubre de 2008

Volando pensaba ir, volando pensaba venir

Llevábamos tiempo escuchando los sonidos de la fanfarria, y con más intensidad en las últimas semanas. Ayer se produciría el primer vuelo del Aeropuerto de Ciudad Real, que ha tenido tantos nombres que ya no recuerdo cuál era el útlimo. Un gran acontecimiento para la ciudad, la comarca y la región.

Pasó el día D y no despegan ni las águilas. ¿Qué ha pasado?. No conozco a fondo el tema pero sí me fío de algunas personas que han dedicado tiempo al estudio de este proyecto tan impactante para la Mancha. Por eso os voy a dejar un par de enlaces con información de primera mano y otro par de entradas de blogueros que analizan la situación actual.

El primero de ellos es el blog de Carlos Otto, el primer periodista que ha tenido la dignidad de alzar la voz y denunciar claramente la situación. Su valiente acción, dado quien es su jefe, puede convertirse en un suicidio profesional.


Las consecuencias laborales, económicas, legales y ambientales que están sobre la mesa son bastante graves y parecen tener como causa la irresponsabilidad (o algo más) de, sobre todo algunos empresarios, pero también políticos locales (no me refiero estrictamente a municipales) y mass media, aunque algunos que no se enteran estén empeñados en ver la mano negra del gobierno central a quien acusan de atacar "de forma tan brutal las expectativas de futuro de nuestra ciudad, comarca y provincia".

sábado, 25 de octubre de 2008

Sami, Ahmed Nahid, Soheb, Hamza, Ahmed Talat Sohe y Mohammed

Últimamente he dejado de ver los telediarios. Total ¿pa' qué? si ya me los sé. -Lichis dixit-

Aunque a veces no está de más mirarlos un ratito porque luego uno no se entera de eso del cambio horario, que me podía haber costado mañana bien temprano una horita de espera en la estación del AVE.

Pero así es. Últimamente prefiero malgastar el tiempo en la escucha n+1 del disco de Albert Plá, que me tiene enganchado. Y si hay que informarse pues para eso está la red y los periódicos que le manipulan con todo lujo de detalles, oiga.

Hoy he estado en Madrid, en la sede de AI, escuchando a Esteban Beltrán, al que no se le da nada mal eso de hilvanar datos y situaciones escalofriantes con una sonrisa en la boca. Lo cual se agradece porque, si no, estaríamos además de con el estómago agarrotao con pesimismo antropológico en el cerebro y eso no nos lo podemos permitir.

Y en esto que hablaba de las prácticas en el desarrollado y democrático Japón a la hora de ejecutar sentencias de muerte (ni el afectado ni los familiares conocen la fecha hasta el que no ocurre el fatal desenlace por lo que el terror es constante durante el tiempo que pasa en el corredor de la muerte), de los beduinos de Israel, de los 55.000 casos de racismo documentados anualmente en la Gran Bretaña por los entre 10 y 12 (o sea 11) que a cualquiera de Vds. puede facilitarles la policía española en este nuestro territorio nacional, cuando nos ha contado la situación de Sami, Ahmed Nahid, Soheb, Hamza, Ahmed Talat Sohe y Mohammed. Se trata de unos niños palestinos que padecen graves afecciones cardíacas a los que las autoridades israelíes han impedido el acceso a Jerusalén Este (denegando la salida de la franja de Gaza a sus madres y abuelas) para ser operados.

El 6 de noviembre un grupo de especialistas italianos acudirá al hospital israelí donde debieran ser intervenidos estos niños para participar en unas jornadas de cirugía cardíaca pediátrica. Queda poco tiempo y poco es el tiempo que nos llevará firmar esta Acción Urgente.

Así se entienden mejor los DESC y que no se pueden dejar de lado.

viernes, 24 de octubre de 2008

Merienda

Diario de la Mancha, 24-4-1909, nº 851.
Valdepeñas. Merienda.

"En el día de hoy y en el cerro titulado de San Blas, con permiso de la autoridad competente, fue celebrada por los republicanos de esta ciudad, acompañados de sus respectivas familias, una merienda ciudadana nacional, para protestar de la conducta del Gobierno actual, y de la ley de alcoholes, a la cual concurrió el pueblo en masa y particularmente el proletariado, resultando un acto brillantísimo, y un triunfo para el partido republicano, justa recompensa a la laboriosa tarea de incansable trabajo, encaminada hacia el engrandecimiento de la nación, por todos los medios que le están a su alcance.
Tanto en la merienda como en el desfile, reinó gran armonía y entusiasmo entre todos, no habiendo que lamentar ninguna nota desagradable a pesar de la gran aglomeración de gente que en dicho sitio se reunió, habiéndo sido de antemano advertidos por su jefe D. Cristino García Caminero que iba a la cabeza de todos en compañía de su linda y simpática esposa doña Cristina Martín Peñasco, para que al entrar a la población, no lo hicieran en cuadrillas, ni tampoco dieran gritos abusivos, lo cual fue fielmente cumplido por todos en general"

O. Bascuñán Añover, Protesta y supervivencia. Movilización y desorden en una sociedad rural: Castilla-La Mancha, 1875-1923, Valencia, Fundación Instituto Historia Social, 2008

jueves, 23 de octubre de 2008

Santos Guerra

Al igual que aquella charla sobre Educación para el Desarrollo del profesor Pedro Saez Ortega la de ayer de Miguel Ángel Santos Guerra me pareció una genial manera de contagiar de optimismo a padres, madres, alumn@s y profes, a veces desmotivados y desilusionados con la práctica docente. A pesar de que el título de la misma era sugerente y evocador del altermundismo, algunos se temían presenciar una de esas interminables y tediosas conferencias sobre teorías pedagógicas. Nada que ver. Fue la antítesis de esto. Mucho humor, bastante autocrítica (se entiende que hacia el profesorado en general) y una sucesión de reflexiones en forma de fábulas, anécdotas o hechos históricos regaron las dos cortas horas del profesor Santos Guerra. Éstas son algunas de mis notas:

- Un profesor reparte boquerones crudos entre sus alumnos. Uno pregunta “profe, ¿nos los tenemos que comer?”. – “No, los vamos a diseccionar, ¿cómo vamos a comerlos si están crudos”. –“No sé, como estamos en la escuela…”
- Los niños aprenden de los profesores a los que aman.
- La historia es una larga carrera entre la educación y la catástrofe.
- Instrucción y socialización no son igual a educación.
- El educador ha de formar a los educandos como los océanos forman a los continentes: retirándose.
- La bufanda es una prenda que se ponen los hijos e hijas cuando el padre o la madre tienen frío.
- “Ése es el cirujano que va a operar a su hija”. – “¿Es bueno?, están preparado?”. “Bueno, no sabe mucho pero está motivadísimo”.
- “Y Vd, maestro, ¿sabe francés?”. – “No mucho pero para enseñarlo…”
- “Mamá, tengo una maestra muy inteligente este año”. – “No lo será tanto si es maestra”.
- Hay dos tipos de alumnado: el inclasificable y el difícil de clasificar.
- La duda es un estado incómodo pero la certeza absoluta es un estado ridículo.
- La escuela tiene que ir contracorriente en una sociedad neoliberal que seduce a los niños y niñas (competitividad, individualismo, obsesión por la eficacia).
- Sobre el pensamiento circular y el pesimismo del profesorado. La profecía de un suceso acaba convirtiéndola en el suceso de una profecía. Ministra de educación boliviana sobre los habitantes de Potosí, famosos por su pesimismo: “Cuando un potosino se desmaya no vuelve en sí, vuelve en no.
- Diez verbos clave: interrogarse, compartir, investigar, comprender, decidir, escribir, difundir, debatir, comprometerse, exigir.
- A combatir: rutina, burocracia, pesimismo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Foros sociales

La participación ciudadana y la organización de la sociedad civil son dos herramientas fundamentales para progresar en la democracia. Si nos convertimos en seres pasivos que, tras ser sometidos a crispaciones interesadas y artificiales, cada cuatro años se convencen de que tienen que ejercer su derecho y "obligación" como ciudadanos de votar en contra de alguien y no a favor de algo, tan solo le damos facilidades a esa mano invisible (no sé si la misma de Adam Smith) que arrampla con todo lo que está sobre la mesa.

1. El III Foro Social de las Américas se celebró del 7 al 12 de este mes en Guatemala. James Rodríguez los muestra y lo cuenta de manera magistral.

2. El jueves 23 de octubre, o sea mañana, a la 17 h. hay reunión del incipiente nuevo Foro Social de Ciudad Real.

sábado, 18 de octubre de 2008

Permiso, ¿eso del blog es aquí?

Tres semanas sin conectar el skype. Hoy me da por ponerlo, esperando encontrar a alguno de mis escasos contactos y ¡zas! aparece B, uno de los maestros con los que colaboré en Atitlán. Desde que B. creó su cuenta no había tenido oportunidad de darle uso y ha sido un estreno de lo más exitoso y agradable, al menos para mí.

Lo que hablábamos, lo que platicábamos flotaba en el aire del salón mientras mis padres se ocupaban de algunas de sus tareas profesionales y/o domésticas. Esa conversación cordial, tranquila, amistosa iba provocando sobresaltos en la aparente serenidad de mis progenitores. Al menos en dos ocasiones. Cuando B. ha contado que han vuelto a aparecer mantas* con nombres de personas conocidas y cuando ha comentado que a partir del próximo año el gobierno se va a hacer cargo de las facturas de luz, agua y teléfono de las escuelas. Hasta ahora las pagaban el claustro de maestros y los padres de alumnos.

Mi madre, que ha estado empapándose hasta el final de la charla mientras corregía los cuadernos de los futuros protagonistas de nuestro (cada vez más virtual y usurero) mundo, ha recibido indirectamente una dosis de realidad de la que aún no se ha recuperado. No es lo mismo leer en la prensa (si es que no nos las saltamos) las noticias que emanan violencia e injusticias a espuertas, revestidas de frías cifras, que escucharlas con sosiego, naturalidad y acento autóctono. En esta circunstancia nos atraviesan más capas de la conciencia que viendo El jardinero fiel (mañana a las 22.00 en la 1).

Me parece ésta una buena manera de retomar la costumbre de compartir nuestras reflexiones y experiencias en esta libreta pública. No sé cuál ha sido exactamente la razón que me ha mantenido alejado de los kbps y los feeds estas últimas semanas. Me vienen a la cabeza múltiples excusas pero no creo que sea ninguna la buena, como quizás tampoco eran buenas las varias y variadas ideas que estos días me tentaban a publicar algo: Desde el inexplicable precio de los aguacates en España o de las patatas en Guatemala a la experiencia de haber tenido que pasar por el aro y hacer bueno el lema de consume hasta morir cuando en mi última visita a la óptica salí con dos pares de gafas y dejé unas con la montura rotas cuyo arreglo suponía más coste que ir con dos nuevos modelitos. Lo bueno de esto es que ahora de vez en cuando me podré camuflar o quién sabe si convertir en gafapasta y explorar nuevas sensaciones. Gafapastas will conquer the world!.

Evidentemente, a poco del regreso, los contrastes son muchos, pero no sólo en el ámbito de lo material, sino que también produce extrañeza (de parecer extraño y de extrañar, arriesgándome a que algún o alguna purista del lenguaje me saque tarjeta amarilla) todo lo relacionado con las relaciones personales, el tono de voz, los protocolos de las reuniones o los simples saludos.

En la bonita cárcel con pádel y piscina en la que habito este año hay niños que corretean por las tardes y algunos saludan cuando uno pasa junto a ellos. Esto último me sorprende para bien porque venía con el prejuicio cargado de que aquí se habían perdido todos los valores de buena vecindad. Eso sí, pobres criaturas que viven en un micromundo virtual protegidas y a su vez aisladas del común de los mortales. Aunque, como hemos debatido ya en los últimos días, al menos, tienen la posibilidad de gastar sus energías y desarrollar su imaginación al margen del sofá, la televisión y la videoconsola, como ocurre con los niños de ciudad. De ciudades o de pueblos pensados más para los coches que para las personas. Volviendo al tema, no me acostumbro a los holas a secas y no buenos días, a los vengas y no que le vaya bien, pero aún así no está la cosa tan mal como para considerar la deriva hacia el individualismo como algo irreversible, pese a las campañas de Ikea que nos venden lo contrario.

* Amenazas contra la vida de personas escritas en sábanas y que, en muchos de los casos, si el afectado no pone tierra de por medio, se cumplen.