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miércoles, 10 de febrero de 2010

Exposición virtual "Doce días en Palestina"

La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación tiene una sala virtual de exposiciones fotográficas. Sus responsables han tenido la amabilidad de invitarme a participar en ella y a partir de hoy se puede visitar una colección de imágenes de nuestro viaje a Palestina: "Doce días en Cisjordania".

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Belén 20 siglos después




Esta foto la tomé en la casa y tienda de una familia árabe cristiana rodeada por el muro de la vergüenza en la ciudad de Belén.

Meses después de la masacre de Gaza, años después de la construcción del Muro, décadas después de la Ocupación y la Nakba, podemos certificar que les seguimos fallando.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Viaje a los Altos del Golán. Días 11 y 12. Majdal Shams, Haifa, Tel-Aviv, Madrid


El chófer árabe-israelí que nos tenía que recoger en Nablús y llevar hacia los Altos del Golán fue retenido caprichosamente en un checkpoint de entrada a la ciudad. Tuvimos pues que llegar hasta él montándonos en varios taxis. Uno de ellos pinchó. Una vez en el control militar conocimos a unas señora mayores de una asociación pro derechos humanos integrada sólo por mujeres israelíes contrarias a la ocupación. Su activismo consistía en vigilar el trato que daban los soldados hebreos a los palestinos.


Nos despedimos de A., una de las personas más entrañables que conocimos. El viaje hacia el norte fue mostrándonos un paisaje cada vez más verde. Sobre todo una vez cruzada la frontera palestino-israelí, teniendo nuevamente que decir en ella a la soldado que subió al bus que nuestro viaje era puramente turístico y que veníamos de Jericó. A partir de ahí el desierto se convirtió en vergel. Los campos de regadío, el Lago Tiberiades (aquel en el que las leyendas bíblicas cuentan que Cristo anduvo sobre el agua), el paisaje bien nutrido del agua siria del Golán mostraba un esplendor que a los árabes se negaba. El agua es una de las grandes batallas ganadas en esta guerra de ocupación.


El 25 % del agua que consume Israel proviene del Golán, donde residen unas 40.000 personas según Wikipedia, entre árabes, nacionalizados casi todos israelíes, y colonos moderados, según nos contaban, originariamente de izquierdas y que mantienen un buen trato con los autóctonos. Majdal Shams fue el pueblo en el que nos quedamos esa noche, tan sólo tres personas, acogidas por Golan for Development, que pretende construir un movimiento democrático en el Golán como manera de resistencia ante la ocupación.. La mayoría de nuestros compañeros de viaje regresaron en el día a Tel-Aviv para coger al avión rumbo a Barcelona.


Nada que ver con Palestina. Eso sí que parecía la Suiza de Oriente Medio. Se respiraba una tranquilidad inmensa (si uno obviaba la notable presencia militar que rodeaba las ciudades y los vetustos tanques apuntando a la frontera siria). A cada paso era normal encontrarse con una clínica dental, con una cafetería tranquila y moderna o con un grupo mixto de chicos y chicas de aspecto occidental. Otro rollo. En algunas casas se mostraba la bandera siria ondeando en el salón, pero sobre todo la bandera drusa, (en la foto) confesión mayoritaria en la zona, en los tejados de las casas de nueva construcción.


Es contradictoria la justificación israelí para ocupar en 1967, durante la guerra de los seis días, 1200 km2 de los 1800 de que constan los Altos del Golán. El Artículo I, Sección 9, de las Directrices normativas básicas del Gobierno de Israel afirma: "El gobierno considera que el Golán es esencial para la seguridad del Estado y sus recursos hídricos. Mantener la soberanía de Israel sobre el Golán será la base para un acuerdo con Siria.". La razón de aprovisionarse de agua es clara, además los golaníes la pagan 4 ó 5 veces más cara que los colonos. Lo de la seguridad no tanto, cuando pegados a la frontera hay varios asentamientos.


En ese punto confluyen las fronteras de cuatro estados: Siria, Jordania, Líbano e Israel. Particularmente la frontera con Siria, a quien pertenecen según la ONU esos territorios, es llamativa. Del otro lado se pueden observar algunas casas diseminadas por la montaña de algunos de los muchos que huyeron tras la ocupación o de familiares de actuales residentes en Majdal Shams y estaciones de radio con las que se comunican entre sí.


De las conversaciones con Taysser Miry, líder de Golan for Development, mi compañero y amigo David Perejil, tomó mejores apuntes que yo:


La principal razón de la ocupación del Golán es el agua. El 25% del agua israeli proviene de aquí”, así comenzó su presentación Taiseer para contarnos que de los 30.000 habitantes repartidos en 200 pueblos y una extensión de 1.200 km2, sólo quedaron 6.300 personas tras la guerra de 1967. Una ocupación que las familias divididas a un lado y otro de la frontera pensaron que sólo duraría unos meses pero que aún perdura. Eso, pese a la coacción israelí para que los golaníes, hasta los noventa con estatus de residentes, renunciaran a la nacionalidad siria y optaran por la israelí. Presión que tan sólo 100 personas soportaron, tras una huelga y actos de boicot, y que ahora tienen una nacionalidad indefinida.

Tayseer Miry también criticó aspectos de la educación en el Golán. Un currículo centrado en la explicación sionista de la historia, que rechaza, y unos profesores poco cualificados, a veces sin titulación, que él creía dirigidos a bajar el nivel académico de la zona. En este sentido, destacó la oportunidad abierta entre 1977 y 1981 para cursar estudios universitarios en Damasco, cuyo relevo tras la prohibición fue la antigua URSS, aliado de Siria que acogió a unos millar de estudiantes golaníes.
Y vuelta al agua, fundamental de la zona, que Miry señala como causante de la ocupación. Nos dice que lo golaníes árabes pagan hasta cuatro veces por el agua que los colonos, 3,4 shekels/m3 frente al 0,9 de los habitantes de los asentamientos. Un recurso repartido entre 90 lagos en los Altos, con cerca de 3,5 millones de metros cúbicos. Para burlar esta estrategia antidesarrollista, los agricultores decidieron recoger agua de lluvia en tanques, llenando la zona con unos 600 contenedores. Poco después, Israel decidió instaurar una nueva legislación, por la que se requerían hasta cinco diferentes permisos para poder tener un tanque, lo que provocó demoras de años. Taiseer Miry recalcaba la ironía de tener que pagar más por un recurso que considera propio y robado por los israelíes. Hasta llegar al sarcasmo de no poder recoger agua de lluvia.
Miry cree que hay que leer entre líneas los discursos pacifistas de políticos como Simon Peres, presidente israelí y laborista. Piensa que destilan una impostada superioridad, moral y tecnológica, sobre los árabes que les da derecho a ocupar tierras. Vuelve a repetir que para el país judío no sólo no existen las resoluciones de la ONU sino que siempre se prepara para vencer siempre por medio de la fuerza militar.
Por la noche paseamos, fumamos una narguile y bebimos unas cervezas. Algunos de los saludos que se escuchaban eran en hebreo y no era raro encontrar militares tomando algo en un bar con total tranquilidad. “Esto no tiene nada que ver con Palestina”, comentábamos.


La vuelta a casa se produjo al día siguiente. Llegamos hasta Haifa, la ciudad roja de israel, donde tuvimos tiempo para observar el Mediterráneo desde la otra punta a la que estamos acostumbrados, charlar nuevamente con Nisreen Mazzawi, para finalmente separarnos, desarnos suerte y realizar el trayecto a Tel-Aviv ya de manera individual. Habíamos dicho que viajábamos solos al entrar y de igual manera debíamos salir. En el aeropuerto el dichoso numerito 5 en el pasaporte, en las maletas. Controles, cacheos, preguntas, preguntas, preguntas. El cargador del móvil escaneado y facturado a parte. Un tipo muy cachas sentado a mi vera en el avión. Si yo estaba despierto no se movía. Cuando me dormía aprovechaba para ir al baño, pero no al de turistas, si no al de business, manteniendo siempre cubierto el flanco delantero de la cabina. Mi imaginación voló pero sigo creyendo que no era casualidad.

FIN.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 10. Nablús.




Nablús es una ciudad preciosa. El día que Palestina sea libre o el día en que esté enterrada bajo las baldosas de un gran parque temático judío y las masas de turistas puedan visitarla, será considerada como se merece. Ha sido tradicionalmente el motor económico de Palestina, hasta que el cerco de 2000 a 2008 la asfixió. Durante esos años, en una de las incursiones israelíes más feroces, los helicópteros sobrevolaron el centro, disparando a todo aquel que saliera de las casas, a la vez que los bulldozer se aproximaban a una zona, el casco antiguo, con calles cada vez más estrechas. Los bulldozer tenían que avanzar y las angostas callejuelas árabes se lo impedían. La decisión fue pasar por encima de una casa. Derribarla. Dentro, una familia al completo también tomó su decisión. No salir, para no ser ametrallados. Murieron diez personas. Hoy hay una placa que lo rememora.

Hasta aquí llegan mis notas. No recuerdo por qué sobre los campos de refugiados de Nablús no escribí nada, aunque lo sospecho. Visitamos el de Askar, muy cerca del cual vivíamos, y el de Balata. También está Askar II, fuera de la jurisdicción de la UNRWA, sin escuelas ni atención sanitaria.

A simple vista en los campos de refugiados son observables unas condiciones de vida mucho peores que en las ciudades. No hay recogida de basura y las calles tienen el ancho justo para poder circular andando. La gente pasa gran parte de sus días en ellas, por el elevado desempleo y el escaso espacio de las viviendas, en las que llegan a vivir 70 personas sobre el mismo área que la ONU concedió a cada familia hace 60 años. También son divisables numerosos carteles con fotos de mártires, muchos de ellos víctimas inocentes de bombardeos y disparos nada selectivos, que dejan sus huellas en las paredes de casas o que agujerean depósitos de agua.

Ni que decir tiene que los 15.000 habitantes de Askar o los casi 30.000 de Balata (en un kilómertro cuadrado), el mayor campo de toda Cisjorania, provenientes mayoritariamente de Yaffa y de Haifa después de largas y durísimas travesías por montañas, cuevas y desiertos hasta llegar a su destino hace ya décadas, hacen su vida con la mayor dignidad posible. Pero también es cierto que las afecciones psicológicas son notables por las especiales circunstancias en las que se encuentran, con todo lo que eso implica en la violencia intrafamiliar o en la resistencia ante la ocupación. Eso sí, se saben al dedillo las resoluciones de la ONU que obligan a Israel a dejarles volver a sus tierras, pero que nunca se cumplen.

La última noche en Nablús, después de una absolutamente desquiciada carrera de taxis, nos topamos con una enorme fiesta en un barrio céntrico de la ciudad. Alguien del ayuntamiento soltó su discurso desde el escenario, luego vinieron actuaciones musicales, seguidas con gran entusiasmo por el público. Sólo había unas pocas mujeres en los límites de aquella gran plaza. Todo lo demás eran hombres. Hacia la parte exterior nos dirigimos cuando el ambiente se caldeó con las mujeres de nuestro grupo que comenzaron a desviar la atención de decenas de jóvenes y precisó incluso de la actuación de un policía y de la bronca de nuestro guía y ya amigo A.








Aquí termina el viaje a Palestina. Queda por contar el día en los Altos del Golán y el regreso a Tel-Aviv, vía Haifa. Esta es una bella versión cantada por Amel Mathlouthi de "Nací en Alamo", interpretada por Remedios Silva en la BSO de "Vengo" de Toni Gatlif. Por poco pongo ésta de DAM.



domingo, 6 de diciembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 9. Samaria-Sebastia

NablúsDe Jenin, donde no dormimos, llegamos a Nablús. Allí nos recibió A., ahora de gira por Europa denunciando la ocupación en Cisjordania y la situación de los campos de refugiados, donde él vive. Con 16 años sufrió en sus propias carnes lo que tantos jóvenes ya le habían contado: una detención administrativa. Cuatro meses. Durante el día, con un tremendo calor, lo ponían bajo el sol. Con las manos en la espalda, en posición forzada. Recibía golpes con mucha frecuencia. Le preguntaban cosas que él no sabía responder. Por la noche, en una habitación de 1 x 2 metros compartida por 3 ó 4 presos. Sin espacio para tumbarse todos a la vez. Sin tiempo ni lugar para orinar. Y así, como digo, cuatro meses. Menos mal que durante el cerco a Nablús (2000-2008), consiguió un “DNI” de Jericó y se pudo mover con mayor tranquilidad. Esa noche estuvimos charlando y tomando unos helados con A., la única distracción nocturna en las cercanías de Askar I y II, donde fuimos acogidos por la Asociación de los campos de refugiados. Para llegar a la heladería transitamos por caminos sin iluminación por donde grupos de mujeres y niños andaban con total normalidad.

Tras la primera noche en Nablús vino un viernes. Día en que todo está cerrado. Por tanto ni podríamos ver la universidad, ni nada de lo que teníamos programado. Pero conseguimos concertar una visita a la comunidad samaritana que, al menos hasta el mediodía, podría recibirnos, antes de empezar su particular sabath.

SamaritanoLo cierto es que ese pueblo no tenía nada que ver con todo lo que le rodeaba. Se veían buenos coches, buenas casas, buena ropa y buenas cervezas. A la entrada un chekpoint. En él tuvimos un pequeño conflicto. Los militares israelíes, jóvenes, argentino alguno de ellos, no dejaban pasar a uno de nuestros acompañantes. Éramos 12 españoles (11 + 1 vasco) y 3 palestinos. Porque no. Y punto. Sólo dos. A. decidió llamar al jefe de los samaritanos. El hombre se acercó en su coche hasta el control militar, habló con los soldados y nos permitieron pasar a todos. Eso sí: nos retuvieron los pasaportes y, en el caso de nuestros anfitriones, sus respectivos documentos de identidad.

Llegamos pues al monte de Gerizim, junto a Nablús. Sólo quedan unos 750 samaritanos, 450 de ellos allí, el resto en Holon. Para no extinguirse y sanear su genética trajeron hace no mucho mujeres de Ukrania, Sibera, etc…, seleccionadas a través de catálogos en una agencia de Tel-Aviv o internet, para seguir procreando samaritanos.

Tienen unas creencias similares a los judíos, pero no lo son por una diferencia en las ramas de sus árboles genealógicos. Dicen provenir de Isaac. Pero hablan árabe. Dicen llevarse bien con todos, y a todos están agradecidos. Tiene los dos documentos de identidad: el palestino y el israelí, con quienes quieren la paz. Se consideran la Suiza de Oriente Medio. Usamos móvil, facebook, nos contaba el jefe máximo, aunque realmente esto lo hemos vimos también en los palestinos que tienen acceso a la red.


Al voler a atravesar el checkpoint (no nos quedaba otra si queríamos recuperar los pasaportes) los militares fueron raudos en entregarnos nuestra documentación, pero no así la de nuestra encantadora y plurilingüe acompañante palestina, la de su hermano y la de A. No las encontramos, decían burlándose de ellos. Así, tras insistir, presionar con mucha sutilidad y mantener el temple y la paciencia, les entregaron sus respectivos documentos de identidad. (En la imagen el momento justo en que esto ocurría).

Sebastia, un pueblo con ruinas de más de 10.000 años (romanas, herodianas, bizantinas, helenísticas...) de incalculable valor, pero medio abandonadas por culpa de la negativa de las autoridades israelíes para conservarlas o incluso permitir que Grecia construya una importante iglesia ortodoxa para esta confesión donde consideran que Jesús fue bautizado. Nada que pueda fomentar el turismo en Palestina será facilitado. Está claro. Allí se supone fue decapitado y está la tumba de San Juan Bautista, Yahya en el Corán (aunque mayoritariamente se cree que está en Damasco), teatros y circos de la época de Herodes, las columnas entre las cuales algunas imaginaban bailar a Salomé.

Por supuesto, cerca se divisaban asentamientos y nuestros acompañantes no se cortaban un pelo a la hora de denunciar el robo de ganado, tierras y la tala de olivos por parte de los colonos, en su mayoría rusos. Aquí no vienen los rabinos ni los ultras de Jerusalén. Les inculcan odio y los mandan para acá.

En Sebastia nos invitaron a comer. Cada viernes lo hacían con todos los voluntarios, que poco a poco fueron apareciendo y llegaron a sumar decenas y decenas. Junto a ellos tomamos nuestros shawarmas, charlamos con algunos y nos enteramos de que esa misma noche una orquesta de músicos franceses pondría sonido a unas películas de cine mudo que se proyectarían en uno de lo monumentos del pueblo. Allí estuvimos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Viaje a Palestina. Día 8. Jenín (La III Intifada será cultural)

Estatua hecha con restos de vehículos militares israelíes

Este estatua está confeccionada con restos de vehículos militares israelíes (Jenín)

En Jenín, una ciudad mucho más cercana a la Palestina tradicional que la capitalina y onegera Ramallah, nos recibieron activistas locales de Hakoura (Casa de asociaciones de Jenin), financiada por la cooperación francesa y volcada en la formación, el turismo político y el comercio justo. Después de visitar el casco antiguo de la ciudad, repleto de fotos de mártires (sólo en la II Intifada Jenín tuvo 720 muertos) nos entrevistamos con el primer y único político de todo el viaje: el gobernador de la provincia, Qadoura Moussa, de Fatah.

Gobernador de Jenín

Moussa hizo un repaso por la situación académica, sanitaria, económica, de empleo y política; por las consecuencias de la existencia del muro, que les afecta desde la frontera jordana hasta Turkarem y  excluye a 5.700 habitantes de casi todo por haber quedado al otro lado y necesitar permisos hasta para trabajar en sus olivares. Antes del muro 23.000 ciudadanos de Jenín trabajaban en Israel; ahora tan sólo 1.500. El desempleo es superior al 50% y, además, tienen a su alrededor 9 asentamientos. “No somos asesinos, queremos libertad”. ”Vosotros sois mensajeros de la paz, no olvidéis a los palestinos.” “Todo el mundo disfruta del petróleo árabe pero aquí los niños pasan calor en verano y frío en invierno”, son algunas de las frases salidas de la boca de Moussa. En cuanto a la pregunta sobre la solución al “conflicto” dijo: “Por derecho deberían haber dos estados”, pero no mostró inconveniente en la solución de un único estado con “libertad y paz para todos.” “La pelota está en el tejado israelí”.

Campo de refugiados de JenínLos campos de refugiados son los lugares más representativos de las flagrantes injusticias que sufre el pueblo palestino como castigo colectivo por habitar una tierra codiciada por otros. No sólo el hacinamiento y la falta de servicios, como el de recogida de basura, son terribles para llevar una vida medianamente digna, sino también el terror provocado por el asedio, los bombardeos y las casas destruidas durante la II Intifada o las continuas entradas nocturnas de militares en busca de “supuestos terroristas”. La asociación Not to for get que trabaja con niñ@s de los campos de refugiados, nos recibió con una representación infantil y sus esforzadas trabajadoras y voluntarias, jóvenes algunas de ellas que habían abandonado sus cómodas vidas en países como Bélgica para luchar por su pueblo, nos informaron acerca de su visión de la escuela como un arma contra la ocupación, de los traumas generalizados entre la población y de las dificultades para estudiar o acceder a la sanidad por culpa del muro.


Por último el Teatro de la Libertad, un talentoso proyecto surgido del tesón de una mujer israelí, Arna, y de su hijo, Juliano, continuador de su trabajo enfocado a ofrecer magia a la población y una herramienta más de resistencia. “La III Intifada será cultural”, nos decían. En 2002, durante invasión israelí de Cisjordania, la ciudad de Jenín fue de las que más resistencia ofreció. Todos los actores que trabajaban con Juliano fueron asesinados. Hoy el Freedom Theatre tiene unos 100 alumnos, montones de voluntarios occidentales, alrededor de 25 personas trabajando y dos funciones al año (la primera fue Rebelión en la granja adaptada a Palestina).


jueves, 8 de octubre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (3). Agua.

(Ay, libreta, cuánto polvo estás cogiendo. Es lo que tiene a veces estar más liao que un zarajo)

Belén


Dicen que el agua, el oro transparente, provocará conflictos y guerras en el futuro. Se equivocan: ya las está produciendo. Tanto en los Altos del Golán como en toda Palestina, el gobierno israelí promociona el saqueo de este recurso, discriminando en su acceso a los suyos (precios cuatro o cinco veces menores y suministro ilimitado) y a los "otros". Lo pudimos comprobar en la sede de Palestinian Hidrology Group (PHG) en Ramallah, otro de los encuentros del día séptimo, como lo haríamos una de las últimas jornadas en la región siria ocupada del Golán. También lo comprobaríamos en Nablús, donde durante un día no dispusimos de agua en la casa que compartíamos, pese a que disponía de un tanque de almacenamiento. Nunca se sabe cuándo cortarán el chorro. Lo cierto es que con ello hacen un buen negocio. No es de extrañar que, al parecer, el organismo encargado del agua en Israel tenga los mismo poderes que su banco central y un presupuesto mayor.

También en esto, por cierto, tiene algo que decir Jordania. Os lo va a contar David. Dado que el tiempo en las últimas semanas en Ciudad Real parece contraerse y que hay gente que escribe con bastante más propiedad que uno, os voy a dejar con un artículo que hace unos días se publicó en el periódico digital Soitu, redactado por uno de mis compañeros de viaje en Palestina y periodista:

[...] Según Rabí, Palestina sólo recibe el 8,2% del agua de la zona, frente al 57,1% que toma Israel o el 34,7% que usa Jordania, pese a contar con el 50% de las aguas superficiales y acuíferos de la zona. La situación en Cisjordania se agravó con la ocupación tras la guerra árabe-israelí de 1967, ya que las leyes militares que impuso Israel impidieron la perforación de nuevos pozos hasta la llegada de los acuerdos de Oslo. Ayman cree que los asentamientos y el muro han agravado la situación y, una vez más, lo avala con cifra: los cerca de 300.000 colonos israelíes que viven en Cisjordania consumen 75 millones de m3, frente a los 130 millones de los tres millones y medio de palestinos. Es decir 780 litros por persona frente a 192 litros. Cuatro veces más. [...]

Más en La guerra del agua en los territorios palestinos

lunes, 28 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (2). Presos.


Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso. [...]
Tengo la sabiduría del condenado a muerte. Mahmud Darwish. 2003.

Leer un libro de poesía de Mahmud Darwish, portar algún símbolo político, un libro de geografía o un mapa de Palestina pueden ser el motivo para que un palestino pase una temporada en una cárcel israelí. Desde 1967 unos 750.000 palestinos han pasado por centros penitenciarios del país ocupante. Hoy día hay más de 8.000, entre ellos parlamentarios, miembros de asociaciones, alcaldes, concejales... El camino de la cárcel es mucho más directo que el que lleva de Ramallah a Belén. Basta con saltarse una de las 1.700 leyes que afectan a la vida diaria de los palestinos y que impone el comandante de turno al mando del ejército.

ADDAMER es una organización no gubernamental de apoyo a los presos y defensora de los DDHH. Se fundó en 1992 y enfoca su actividad en la defensa de los derechos de los presos políticos en cárceles israelíes y también de la ANP (tanto de Gaza como Cisjordania) y el trabajo para acabar con la tortura a través de estudios, procedimientos legales y campañas de solidaridad.


En su sede de Ramallah estuvimos y allí nos relataron estremecedoras historias de presos y de las brutales torturas (valga la redundancia) físicas y psicológicas que, de manera sistemática, se usan contra ellos y que también, tristemente, se dan en las propias cárceles de la ANP. Los métodos de tortura han "progresado". Hasta los 80's se rompían huesos, se quitaban uñas y pelos y se aplicaban cigarrillos sobre el cuerpo, se calentaba el cerebro con luz, se bañaba a los presos en agua muy caliente y muy fría y eran sodomizados. En esta época se emplean técnicas que no dejan marcas, pero que siguen suponiendo un sufrimiento psíquico y físico para la víctima: la bolsa o el saco con orín en la cabeza, mantenerse de puntillas con las manos en la espalda durante horas o días, no permitirles el sueño, la agitación fuerte y rápida del cuerpo (que puede causar daños cerebrales).
"Pueden arrestar a cualquier palestino en cualquier momento por cualquier razón."

Hay una ley que permite a cualquier soldado arrestar a un palestino durante ocho días sin acusación alguna. Luego se le lleva a una corte militar y se le puede enviar a la cárcel de nuevo sin excusa 180 días. Durante los primeros 90 días no tiene derecho a abogado. Después se le lleva al juez sin necesidad de investigaciones, pruebas... Las fichas policiales no especifican fechas del crimen, direcciones y distancias de supuestos disparos. Es difícil probar lo contrario. Pueden decir "de mayo de 2007 a noviembre de 2008 disparó en tal carretera de Ramallah". Por tanto el afectado tiene que demostrar que durante todo ese tiempo no hubo disparos en Ramallah. O ¿cómo probar que un niño al que condenaron a 25 años de cárcel no tiró una piedra a un coche israelí? Es el acusado el que tiene que demostrar su inocencia.

La flexibilidad judicial es grande. Tirar piedras en Jenín: 1.000 shequels y un mes de cárcel; en Hebrón: 10.000 shequels y 3 años de cárcel. Además de este castigo el ejército puede bombardear la casa, arrestar a gente de la familia o prohibirles viajar. No sólo por la acusación sin pruebas de tirar una piedra pueden pasar una temporada en una habitación compartida de 2 x 1 m. También a un agricultor por recoger la fruta de su tierra si está al otro lado de los dichosos muros o vallas, o por ir a un hospital durante un toque de queda.

Amnistía Internacional define así las detenciones administrativas: “… un procedimiento bajo el cual las detenciones se llevan a cabo sin cargos o juicios. No hay presentación de cargos y no existe ninguna intención de llevar al detenido ante un tribunal. Mediante la orden de detención se le da al detenido un plazo determinado para la misma. Antes o en la misma expiración del plazo, la orden de detención es renovada con frecuencia. Este proceso puede continuar de forma indefinida”

Sin motivo y sin juicio se pueden pasar hasta 8 años en una cárcel israelí. Esto es lo que permite el sistema de detenciones administrativas. En principio es hasta 6 meses, pero se puede ir renovando. Así hay más de 700 encarcelados, algunos de los cuales llevan 3 ó 4 años sufriendo este tipo de detenciones. Hay a quienes liberan y vuelven a arrestar a la semana, o justo cuando salen de la cárcel. O lo que es peor, cuando después de ser abandonados en el desierto y consiguen llegar a su casa están a punto de abrazar a su familia. Cuando los van a solar los avisan tan sólo con horas de antelación. En muchas ocasiones la buena nueva es falsa y tienen que volver a deshacer el petate al cabo de un rato.

Las visitas de los familiares a la cárceles (menores de 16 o mayores de 46, los únicos que reciben permisos) son una odisea que daría para otro post. Los largos viajes en autobuses de la Cruz Roja, las interminables esperas, la salas en las que apenas se escucha al familiar porque todas las familias intentan comunicarse a la vez ya que el sistema de teléfonos no suele funcionar.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (1). Mujeres.

Yalah, yalah, ya llegamos a Ramallah!.

En Union of Palestinian Women Committee nos encontramos con mujeres. Mujeres con velo, sin velo, fumadoras, no fumadoras, más o menos religiosas. Todas resistentes ante la ocupación y el machismo. Llevan a cabo diferentes actividades y programas como el de ayudas económicas para cooperativas y microcréditos, becas para sacar a algunas jóvenes fuera, formación sobre DDHH, guarderías para que las madres puedan estudiar, trabajar, tener su vida, nos decían. No pertenecen al gobierno, es decir a la ANP que en Cisjordania lo controla casi todo. Empezaron en los 80 tras la I Intifada. Entonces se preguntaron: ¿pasará igual que en Argelia que la mujer ayudó en la revolución y luego no pintó nada?. También luchan contra la ocupación en igualdad con el hombre. Desde 2006 la ley les permite participar en las elecciones al parlamento palestino y a los ayuntamientos. Tiene una cuota. Hay mujeres alcaldesas, diputadas. La fundadora de la UPWC fue colaboradora de Abu Ali Mustafa, líder del FPLP asesinado en 2001.

Eso sí, en el comité de Al-Fatah no hay ninguna mujer, nos contaba Nadja Masser, vicepresidenta de la UPWC. La ocupación ha afectado mucho a la situación de las mujeres. La UNRWA calcula en un 40% las afectadas por trastornos psicológicos, que muchas veces se convierten en físicos. En numerosas ocasiones, dadas las circunstancias económicas, el primero que llama a la puerta se lleva a la chica, aunque ésta, como en un caso que nos puso, haya sacado un 9.6 en el bachillerato y quiera seguir estudiando. Se casa, pierde la esperanza en su futuro y queda tocada de por vida. Las solteras siguen bajo el mando de los hombres del entorno familiar. Además la ley palestina no permite que nadie de la familia denuncie un maltrato. Trabajan dando formación a éstas y procurando que las leyes den más poder a las mujeres.
Muchas mujeres relegan su decisión sobre llevar o no hijab porque si no, en muchos casos, no irían a la Universidad, no saldrían de la casa. Debe ser una decisión personal. No se puede empujar a la mujer a una lucha que va a perder. El velo puede llevarse por cuestiones religiosas o por machismo.



La UPWC pertenece a la Unión de Mujeres Palestina y, dentro del movimiento de liberación, participan en la campaña de boicot a Israel y en aquellas que luchan por liberar Palestina, especialmente a Gaza. Entre los dos territorios suman 5.000 militantes. Reciben financiación de un par de asociaciones estadounidenses, pero nada de la UE.
Los movimientos fundamentalistas como Hamas han hecho más dura la situación de la mujer. Hay que buscar el encuentro con los muchos movimientos seculares. Con Dios no se puede negociar. Hamas está utilizando la religión para su interés.


La ayuda humanitaria- decía Nadja- silencia los problemas políticos. No la rechazamos, pero no queremos sólo eso. Nosotras nos consideramos luchadoras por la libertad. La ONU no hace cumplir sus resoluciones y permite que se hagan más cosas contra el pueblo.

Al preguntar a Nadja Masser sobre los gays y lesbianas esquivó respetuosamente el tema. No nos quedaríamos si saber de sus situación. Después de la visita a una organización de apoyo a los presos , otra de recursos hidrológicos y la tumba de Arafat (que dejaremos para otro capítulo) ese mismo día, bastante cansados pero ávidos de información, nos reunimos (gracias a una de las compañeras viajeras que es su amiga) con Nisreen Mazzawi, una de las fundadoras de Aswat, asociación de palestinas por los derechos de las mujeres lesbianas, tanto de Israel como de Gaza y Cisjordania.

Aunque empezaron por vía electrónica sus primeras comunicaciones, tiempo después decidieron conocerse e iniciar proyectos de forma más efectiva. Tienen una web, un newsletter y una buena biblioteca. Prefieren no traducir la amplia bibliografía en inglés sobre la homosexualidad porque consideran que hay una gran distancia cultural entre los USA y la mayoría de las mujeres palestinas, pero si cuentan con libros de mujeres serbias o libanesas.Han publicado dos libros propios y están trabajando en el tercero. Tienen un consultorio telefónico y un pequeño fondo para apoyo financiero, psiquiátrico o legal. Tras la II Intifada está mucho más difícil reunirse. Sobre todo entre aquellas que viven en Israel, como Nisreen, y las que residen en los Territorios Ocupados. Se apoyan pero apenas se ven.

Para realizar un cambio social no podemos sólo ayudarnos entre nosotras- decía Nisreen. Por eso tienen varios proyectos educativos en escuelas y con otras organizaciones. Mantienen buenas relaciones además con el exterior, aunque su principal campo de batalla está dentro.
El mundo árabe o judío es tan homófobo como el resto. Antes del colonialismo eran más abiertos. Israel usa como propaganda la libertad de los gays en el "único estado democrático de Oriente Medio", pero en la última manifestación contra el asesinato de unos chicos gays en Tel-Aviv no dejaron hablar a las organizaciones sociales, ni siquiera a un diputado (árabe) que se ofreció a hacer de portavoz.

Post relacionado: Mujeres y Palestina (David Perejil)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 6. Beduinos, Mar Muerto y llegada a Ramallah.

Nos despedimos de la familia de Beit Sahour para encaminarnos hacia Jericó y el Mar Muerto. Las casas de color ocre, el mismo de la tierra, empezaron a quedarse tras el autobús que pilotaba nuestro chófer belenita. Nos adentramos en el desierto de Judea, como todas las reservas y espacios naturales, controlado militarmente por Israel. Algún que otro caza sobrevolaba nuestras cabezas generando bastante ruido, no tanto como cuando sobrepasan la velocidad del sonido, arma psicológica bastante efectiva.

Allí encontramos a un grupo de beduinos, tradicionalmente nómadas, aunque ahora obligados a permanecer más quietecitos, que se dedican al pastoreo de cabras y ovejas y que construyen una especie de chabolas allá donde se asientan. Son alrededor de un 10% de los árabes palestinos. En el desierto del Neguev o Naqab, al sur de Israel, viven también su particular limpieza étnica. Ya David Ben-Gurión escribió en 1937: "La tierra del Neguev está reservada a los ciudadanos judíos cuando y donde quieran tomarla. Debemos expulsar a los árabes y ocupar su lugar."

Bajamos de la altitud cero y llegamos al Mar Muerto, donde la concentración de sal es diez veces superior a la del resto de mares. Esto obliga a que, una vez el colono con metralleta en la espalda ha terminado de remojar sus pies en el agua y se aleja unas cuantas decenas de metros, puedes sumergirte con cuidado de que no entre ni una gota en tus ojos y oídos. Si no saldrás rabiando. Ya es suficiente con notar escozor en todas y cada una de las heriditas y picaduras de mosquito del cuerpo.

Si eres palestino para pasar un día en aquella playa del Mar Muerto, cada vez más muerto, también hay que cumplir con algunos requisitos. Entre ellos ir en familia, nunca solo o con tu panda de amigos, y menos si eres de mediana edad. Es Cisjordania pero está administrada por Israel.

Resultaba curioso observar un buen número de negros entre los habitantes de Jericó. Al parecer son descendientes de inmigrantes sudaneses que llegaron a aquellas tierras hace siglos.

Y ya no nos quedaba más que llegar a Ramallah, dando una vuelta tremenda por la prohibición a nuestro chófer de pasar por Jerusalén y también para evitar los checkpoints. Checkpoints como el de Calandria, uno de los más duros de todos los Territorios Ocupados, paso obligatorio entre Ramallah y Jerusalén.

Las pirulas de los conductores con matrícula IL quedan impunes, nos contaba nuestro guía. La policía palestina no tiene capacidad de multar. Surgió esta conversación a raíz de presenciar un giro peligroso a la entrada de la ciudad llevada a cabo por un camionero. Eso no hay cojones de hacerlo en Jerusalén – sentenció.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 5. Hebrón y Beit Sahour.

No recuerdo cuál fue la versión oficial, el caso es que el cuarto día dejamos el hotel que regentaba una familia palestina próximo al congreso de Al-Fatah, cuyo fin se retrasaba una y otra vez por la dificultad para llegar a acuerdos. Dormiríamos un par de jornadas en Beit Sahour, un pueblo próximo a Belén, en casas de familias cristianas (mayoría en esa zona). La bisabuela, los nietos, unas chicas belgas que realizaban estudios árabes e islámicos, incluso unas religiosas grecoortodoxas provenientes de Gaza. Todos compartíamos el espacio de una vivienda grande y humilde, en la que comíamos con Jorge, el agradable abuelo pluriempleado y ocupado en la preparación de la boda de uno de sus hijos que estudiaba en el extranjero. Con él comentábamos cuestiones familiares y gastronómicas. No dejaba de llamarnos la atención la similitud entre nuestros ingredientes y costumbres alimentarias y las de los árabes: aceitunas de aperitivio, pan, uvas para el postre, etc... Allí la que se hacía cargo de la pensión (incluso nos dio su tarjeta) era la abuela, una señora seria, trabajadora y generosa.

El quinto día visitamos Hebrón, con 180.000 habitantes árabes y menos de 1000 colonos judíos. Un lugar desolador, el casco viejo, donde el control absoluto de la segunda ciudad santa para los judíos se había impuesto sobre cualquier tipo de decencia política y humanismo. Para visitar la Tumba de los Patriarcas dividida entre una sinagoga y una mezquita que en realidad son el mismo edificio, tuvimos que pasar por 5 checkpoints. Nada raro en una ciudad que alberga nada menos que 101 puestos de control militares y 5 asentamientos rodeando la ciudad vieja, en gran parte abandonada por los árabes tras años de presiones, expulsiones y aislamientos. Tras 42 años de ocupación.

Estuvimos con el Comité de Reconstrucción, un organismo oficial financiado de manera mayoritaria por el Estado español, que intenta mantener viva esta parte de la ciudad restaurando colegios, casas de más de 800 años, plazas... No nos entrevistamos con ellos pero sí vimos a observadores internacionales, TIPH, establecidos en Hebrón desde que en 1994 Baruch Goldstein matara a 29 palestinos que rezaban en la Mezquita de Ibrahim.

La vida de los árabes en Hebrón, especialmente en el casco viejo, es complicada. El férreo control les impide poder ingresar gas, comida o muebles con normalidad. Hay una zona, la H1, controlada por la Autoridad Nacional Palestina y otra, la H2, cercana a los asentamientos y a los espacios religiosos, por Israel, donde además toda la actividad económica palestina ha muerto. Se pueden observar calles con antiguos comercios completamente desiertas. Fueron obligados a cerrarlos en el 97. Las puertas de todas esas antiguas tiendas están marcadas con la estrella de David.

Comimos en casa de A.E.R., un señor que junto a su mujer lleva años resistiendo y rechazando ofertas por su vivienda de 800m2, situada muy cerca de la sinagoga a la que constantemente están llegando autobuses de judíos y dentro de la cual hay hombres armados. A nuestro guía, por ser árabe y musulmán, no le dejaban pasar, ni siquera podía pisar la calle de A.E.R. donde, haciendo una excepción, le permitieron entrar, aunque con la condición de no moverse de la casa durante todo el tiempo.

A.E.R. desde la II Intifada tiene que aparcar el coche a 800 metros de su casa. Tiene un hija en Jerusalem y la ve una vez al año, si es que ella consigue esconderse en el maletero de algún coche y llegar hasta Hebrón sin ser descubierta por los militares israelíes. Le han llegado a ofrecer 40.000.000 $, según nos contaba, por su casa. Algunas viviendas de alrededor ya han sido vendidas por cantidades astronómicas, haciendo que la judeización del centro histórico de Hebrón siga un ritmo constante. Antes A.E.R. ganaba 200 € al día vendiendo artesanía y productos para el turismo. Ahora por esa calle sólo pasan colonos o turistas judíos que nunca le compran. Además sólo puede adquirir carne 2 ó 3 veces al año. Eso sí, tiene un amigo judío, chófer de estos autobuses antes mencionados que cada vez que puede le visita y acepta la invitación para tomar un té. La familia de A.E.R. acogió a judíos perseguidos por los árabes en 1929. Siendo musulmanes consideraron injusta aquella persecución y les dieron cama y comida durante 40 días. Él quiere la convivencia y no odia a los judíos. Insistía.

Tendero de Hebrón
Tendero del Mercado de Hebrón, en la zona H1.

Sin duda, éste fue el día más duro psicológicamente para el grupo. La asfixiante presencia militar, la soledad de los pocos árabes resistentes en la ciudad vieja, los comercios cerrados y las calles desiertas cerca de colonias que cuentan con todos los servicios cubiertos y habitadas por colonos mucho más extremistas en el sentido religioso y político que, por ejemplo, en los asentamientos de Jerusalén Este. El ambiente era desolador.

A nuestro regreso a Beit Sahour nos encontramos con una manifestación de la OPGAI, red de organizaciones de jovenes sirios y palestinos contra la ocupación. Nos unimos a ella y al final charlamos durante un rato con uno de los coordinadores. Era el broche a unas jornadas de voluntariado en campos de trabajo con las que pretenden mantener la llama encendida de la resitencia ante la ocupación entre los jóvenes de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 4. Árabes fuera, judíos dentro.

Itamar Shapira es israelí. Como casi todos los hombres (la excepción son los muy religiosos) dedicó tres años de su vida a realizar el servicio militar (las mujeres están obligadas a 21 meses). Después siguió participando en el ejército hasta la Segunda Guerra de Líbano, en la que se atacaron, además de a Hezbollá, numerosas instalaciones civiles haciendo uso de armamento ilegal tal como bombas de racimo y fósforo blanco. Entonces desertó del ejército y año tras año se niega a regresar al mes obligatorio de "mili" que hasta los 45 los israelíes han de cumplir. Aquí podéis ver y escuchar su historia. Con Itamar, que además de pertenecer activamente a Combatants for Peace trabaja para ICAHD (Israeli Committee Against House Demolitions), pasamos la tarde de nuestro cuarto día. En Jerusalén Este, la parte árabe de la capital palestina adonde la inmensa mayoría de cisjordanos y gazatíes tiene prohibido el paso.

Tras una introducción a los hechos históricos que han precedido a la actual situación (primeros inmigrantes judíos durante el protectorado inglés, plan de partición del 47, guerra del 48 y Nakba, guerra de los 6 días, ocupación, primera y segunda Intifada, etc...), nos habló del continuo incumplimiento de los Acuerdos de Oslo por parte de Israel mediante la creación de nuevas colonias y de los 600 nuevos chekpoints hasta el año 2000, poco antes de las II Intifada. Rabin, Barack, Clinton, etapas y zonas de control... todo esto fue apareciendo en la conversación, pero lo que suscitó más interés entre los atentos escuchantes fue la historia de la progresiva e imparable discriminación y expulsión de los árabes de la capital "eterna e indivisible" del Estado de Israel.

La parte Este fue ocupada tras la guerra del 67 y desde entonces los habitantes palestinos tienen el estatus de residentes, no ciudadanos. Esto significa que, a diferencia de los segundos, no cuentan con pasaporte, no votan al parlamento y se les puede quitar la residencia. Este último punto es el que se aprovecha para, alegando cualquier tipo de irregularidad administrativa, demoler sus casas o no dejarles regresar a la ciudad si la dejan vacía durante algún tiempo. El objetivo de judeizar Jerusalén es claro y está patrocinado por grupos como EL-AD Properties. Existen varios métodos. Uno de ellos es el de realizar excavaciones arqueológicas bajo casas palestinas. Otro es el de denegar sistemáticamente permisos para construir o ampliar las viviendas árabes. Pagan unos 5000$ por proyectos de construcción que son echados atrás una y mil veces. Pueden pasar años de negativas hasta que alguien decida por su cuenta y riesgo construir en su propio terreno, por ejemplo, una habitación para sus hijos. Entonces llegan las excavadoras israelíes tiran la casa y dejan a una familia en la calle con la obligación de pagar una multa, la limpieza de los restos y el impuesto de demoliciones. En toda Cisjordania hay 300.000 colonos. En Jerusalén hay 200.000 más.

Según nos íbamos acercando desde la parte Oeste al Este de la ciudad, Itamar insistía en que nos fijásemos en las aceras, semáforos, asfaltado... Nada de eso lo encontraríamos en la zona árabe. Pese a que son un 36% de la población y pagan un 40% de los impuestos, apenas nada revierte en ellos (alrededor de un 7%). Las condiciones son deplorables, excepto en las colonias, donde existen todo tipo servicios y atenciones por parte del ayuntamiento. Al año son demolidas unas 100 casas. Los palestinos de Jerusalén tienen más miedo que los de Gaza y Cisjordania. Se rebelan menos -nos contaba nuestro guía- por miedo a las demoliciones. La educación en Jersualén Este está desatendida por parte de las autoridades. Se estima que faltan unas 15.000 clases. Desde el 67 los árabes no participan en el juego democrático. Podrían elegir alcalde pero deciden abstenerse.

Luego nos habló de los asentamientos, como el de Ma´aleah Dumin, que se exitenden por el Este, separando Jerusalén de Cisjordania, y donde la mayoría de colonos se va a a vivir por comodidad, por los precios baratos, y una minoría (15%) va por cuestiones ideológicas (no ocurre lo mismo en Cisjordania). Nos habló de Obama, que ha sumado este año 500 millones de $ a los tradicionales 2.500 $ de ayuda militar a Israel. De los 4 diputados de Hadash, el único partido antisionistas del parlamento, en el que participan árabes y judíos. También del muro, negando que fuera por seguridad y sí de separación, incluso entre palestinos; construido en casi su totalidad mientras ya no había atentados (2004). Yde cómo cualquiera en Jerusalén que alegue vivir bajo peligro y haya hecho la mili puede ir armado hasta los dientes por la calle.

martes, 8 de septiembre de 2009

Entrevista en Tinta Digital

Ego-anuncio: Hace unos días Carlos Otto me hizo una entrevista sobre el viaje a los Territorios Ocupados de Palestina en una revista digital. Aquí se puede leer.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 3. Jerusalén reza por Israel.


En el Monte de los Olivos, donde cuentan las escrituras que Jesús de Nazaret fue arrestado, se encuentra la iglesia de la Agonía, muy oscura y con un cura mandando callar a todo aquel que supere los 20 dB; también el huerto Getsemaní , con imponentes olivos centenarios, y la iglesia del Padre Nuestro, donde se puede leer la famosa oración cristiana en lenguas tales como el mallorquín, el asturianu o el euskera, aunque, como decía nuestro amigo vascoparlante Iñaki y una señora que por ahí pasaba, la traducción era pero que muy mala.



Ahí empezó nuestra ruta por los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas con más seguidores. Era Sabat y no funcionaban ni los cajeros. En el Muro de las Lamentaciones las normas eran más estrictas si cabe que la nueva ordenanza de movilidad de Ciudad Real y las tensiones interreligiosas eran palpables tan sólo escuchando al guía cristiano que nos acompañó y que no desaprovechaba el momento de poder poner verde a alguna de las otras dos confesiones. Decía que los judíos rezaban en la parte del muro más cercana a la explanada de las Mezquitas sólo por joder, que no estaba demostrado que el templo de Jerusalén estuviera allí.

También le concedimos la oportunidad de que cuestionara la historia de la mezquita de Al-Aqsa y de que nos diera todo lujo de detalles sobre las costumbres de los ultraortodoxos, sobre todo aquellas relacionadas con lo sexual: que si la sabanita con el agujero, que si el cabello rapado de las mujeres, que si infidelidades, prostitución antes del matrimonio… En fin, que el hombre se desahogó con nosotros describiéndonos las pajas en los ojos ajenos.

Luego vinieron las experiencias inesperadas. Saliendo por la puerta de Damasco decidimos conocer algo de la ciudad moderna. Al azar escogimos una dirección y nos adentramos casualmente en un agitado barrio ultraortodoxo. Había dos protestas vigiladas muy de cerca por la policía y el ejército. En una de ellas cientos de judíos ultraortodoxos se manifestaban contra un parking recientemente inaugurado y que no cerraba en sábado. Llovió alguna que otra piedra y miles de gritos de ¡Sabat, sabat! contra los conductores que osaban pasear su coche por allí.


Una señora, indignada con los manifestantes y orgullosa de su sionismo, los acusaba de ser enemigos del Estado de Israel por intentar imponer sus leyes sagradas al resto de la población y no reconocer la existencia del Estado hasta la vuelta del Mesías. Y así, estimulados por los continuos contrastes de la ciudad, asustados por las intransigencias de las que pecan todas las religiones y escandalizados con las redes con las que los árabes tiene que protegerse de la basura que arrojan los colonos, volvimos para Belén. Al día siguiente volveríamos para conocer la opinión de un sector minoritario de la sociedad hebrea contraria a la ocupación.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 2. Dios en el cielo y la tierra para todos.

Nos decían con cierta sorna que la estación de autobuses de Belén es la más cara del mundo. Casi 60$ por aparcar. El flujo de turistas religiosos es constante. Llegan, ven la Basílica de la Natividad, la gruta donde a la Virgen se le cayó una gota de leche amamantando al niño y la roca se volvió blanca y algún que otro lugar sagrado. Después, por lo general, se vuelven por donde han venido: a Jerusalem donde recaen la mayor parte de los beneficios económicos.

No sólo está la ocupación israelí, nos contaban. También desde 1209 estamos sometidos en parte a la ocupación vaticana. La Basílica tiene su historia. Ya no sólo es que la compartan armenios, greco-ortodoxos y católicos, con sus correspondientes tensiones. También allí en 2002 sucedió uno de los hechos más trágicos de la ciudad donde nació Jesucristo hace más de 2000 años. Los impactos de bala del ejército israelí son claramente visibles en algunas zonas de la iglesia. Impactos del asedio al que se sometió a más de 40 palestinos refugiados allí durante más de un mes.

Visitamos el palacio-fortaleza de Herodes, un tipo de lo más chungo. Durante su reinado se introdujeron importantes avances técnicos: acueductos, cuevas… Pero eso no quita que según cuenta la historia fuera un personaje con pocos escrúpulos, como cuando en sus últimos días de vida ordenó matar a un hombre de cada familia. Para que sufrieran un poco acordándose de él.

Este segundo día en el que nos distanciamos un poco de la parte política del viaje también dio de sí para suculentas conversaciones con Nasser, nuestro magnífico guía. Los judíos también sufren esta situación. Por un lado se sienten inseguros. Quizás se puede decir que les inducen esta sensación para controlarles y mantener la política expansionista y racista del estado. Por otro lado el muro y las dificultades para comerciar con Palestina les están afectando económicamente. Yo tengo amigos judíos con los que antes trabajaba. Me mandaban clientes y yo a ellos. Y ahora nos es imposible. De hecho Nasser lleva desde hace 9 años sin poder acceder a Jerusalem, a tan sólo 8 Km de Belén, y donde antes trabajaba con relativa normalidad. Si queréis que os de mi opinión, yo apuesto por un Estado único y democrático, donde todos tengamos los mismos derechos. ¿Veis aquello? – preguntaba señalando un kibutz. Hay cientos de colonias por toda Cisjordania. ¿Cómo se va a echar a esa gente si finalmente se opta por la solución de los dos estados?. No se van a ir. Dios en el cielo y la tierra para todos –sostenía con contundencia y cierta emoción delatada por sus ojos.

Desde el monte artificial de Herodion se observaba la cercana y a la vez tan lejana Jerusalem. Allí hay una alta concentración de judíos ultraortodoxos que no pagan impuestos y que apenas hacen otra cosa que rezar. Jerusalem, la ciudad que reza por Israel, Tel-Aviv la ciudad que baila por Israel y Haifa, la ciudad que trabaja por Israel.

Ya por la noche vivimos de cerca un tiroteo que al final quedó en casi nada pero que nos aceleró el pulso y provocó insomnio. Un rifirrafe entre seguridad privada y servicios secretos hizo que la policía interviniera con una larga serie de disparos al aire. Están locos- me decía la dueña del hotel que se preocupó en todo momento por tranquilizar a los que poco acostumbrados estamos a los tiros- están locos. Tanta concentración de tipos armados por el dichoso congreso de Al-Fatah acabó por combustionar. Allí se estaban eligiendo cargos de diferentes comités, decidiendo las relaciones con Hamas en la franja de Gaza y elucubrand
o sobre el asesinato de Arafat.

Carteles del congreso de Al-Fatah