miércoles, 23 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (1). Mujeres.

Yalah, yalah, ya llegamos a Ramallah!.

En Union of Palestinian Women Committee nos encontramos con mujeres. Mujeres con velo, sin velo, fumadoras, no fumadoras, más o menos religiosas. Todas resistentes ante la ocupación y el machismo. Llevan a cabo diferentes actividades y programas como el de ayudas económicas para cooperativas y microcréditos, becas para sacar a algunas jóvenes fuera, formación sobre DDHH, guarderías para que las madres puedan estudiar, trabajar, tener su vida, nos decían. No pertenecen al gobierno, es decir a la ANP que en Cisjordania lo controla casi todo. Empezaron en los 80 tras la I Intifada. Entonces se preguntaron: ¿pasará igual que en Argelia que la mujer ayudó en la revolución y luego no pintó nada?. También luchan contra la ocupación en igualdad con el hombre. Desde 2006 la ley les permite participar en las elecciones al parlamento palestino y a los ayuntamientos. Tiene una cuota. Hay mujeres alcaldesas, diputadas. La fundadora de la UPWC fue colaboradora de Abu Ali Mustafa, líder del FPLP asesinado en 2001.

Eso sí, en el comité de Al-Fatah no hay ninguna mujer, nos contaba Nadja Masser, vicepresidenta de la UPWC. La ocupación ha afectado mucho a la situación de las mujeres. La UNRWA calcula en un 40% las afectadas por trastornos psicológicos, que muchas veces se convierten en físicos. En numerosas ocasiones, dadas las circunstancias económicas, el primero que llama a la puerta se lleva a la chica, aunque ésta, como en un caso que nos puso, haya sacado un 9.6 en el bachillerato y quiera seguir estudiando. Se casa, pierde la esperanza en su futuro y queda tocada de por vida. Las solteras siguen bajo el mando de los hombres del entorno familiar. Además la ley palestina no permite que nadie de la familia denuncie un maltrato. Trabajan dando formación a éstas y procurando que las leyes den más poder a las mujeres.
Muchas mujeres relegan su decisión sobre llevar o no hijab porque si no, en muchos casos, no irían a la Universidad, no saldrían de la casa. Debe ser una decisión personal. No se puede empujar a la mujer a una lucha que va a perder. El velo puede llevarse por cuestiones religiosas o por machismo.



La UPWC pertenece a la Unión de Mujeres Palestina y, dentro del movimiento de liberación, participan en la campaña de boicot a Israel y en aquellas que luchan por liberar Palestina, especialmente a Gaza. Entre los dos territorios suman 5.000 militantes. Reciben financiación de un par de asociaciones estadounidenses, pero nada de la UE.
Los movimientos fundamentalistas como Hamas han hecho más dura la situación de la mujer. Hay que buscar el encuentro con los muchos movimientos seculares. Con Dios no se puede negociar. Hamas está utilizando la religión para su interés.


La ayuda humanitaria- decía Nadja- silencia los problemas políticos. No la rechazamos, pero no queremos sólo eso. Nosotras nos consideramos luchadoras por la libertad. La ONU no hace cumplir sus resoluciones y permite que se hagan más cosas contra el pueblo.

Al preguntar a Nadja Masser sobre los gays y lesbianas esquivó respetuosamente el tema. No nos quedaríamos si saber de sus situación. Después de la visita a una organización de apoyo a los presos , otra de recursos hidrológicos y la tumba de Arafat (que dejaremos para otro capítulo) ese mismo día, bastante cansados pero ávidos de información, nos reunimos (gracias a una de las compañeras viajeras que es su amiga) con Nisreen Mazzawi, una de las fundadoras de Aswat, asociación de palestinas por los derechos de las mujeres lesbianas, tanto de Israel como de Gaza y Cisjordania.

Aunque empezaron por vía electrónica sus primeras comunicaciones, tiempo después decidieron conocerse e iniciar proyectos de forma más efectiva. Tienen una web, un newsletter y una buena biblioteca. Prefieren no traducir la amplia bibliografía en inglés sobre la homosexualidad porque consideran que hay una gran distancia cultural entre los USA y la mayoría de las mujeres palestinas, pero si cuentan con libros de mujeres serbias o libanesas.Han publicado dos libros propios y están trabajando en el tercero. Tienen un consultorio telefónico y un pequeño fondo para apoyo financiero, psiquiátrico o legal. Tras la II Intifada está mucho más difícil reunirse. Sobre todo entre aquellas que viven en Israel, como Nisreen, y las que residen en los Territorios Ocupados. Se apoyan pero apenas se ven.

Para realizar un cambio social no podemos sólo ayudarnos entre nosotras- decía Nisreen. Por eso tienen varios proyectos educativos en escuelas y con otras organizaciones. Mantienen buenas relaciones además con el exterior, aunque su principal campo de batalla está dentro.
El mundo árabe o judío es tan homófobo como el resto. Antes del colonialismo eran más abiertos. Israel usa como propaganda la libertad de los gays en el "único estado democrático de Oriente Medio", pero en la última manifestación contra el asesinato de unos chicos gays en Tel-Aviv no dejaron hablar a las organizaciones sociales, ni siquiera a un diputado (árabe) que se ofreció a hacer de portavoz.

Post relacionado: Mujeres y Palestina (David Perejil)

3 comentarios:

miquelet dijo...

¿Y es que tan difícil es dar las mismas oportunidades a la gente sin depender de las diferencias fisiológicas?
Espero que estas cosas, en un futuro solo se vean en los libros de historia.

Salud.

Nantes dijo...

envidia horrible recorre mi cuerpo al leer estas cosas. suerte que tienen algunos de poder ver semejantes paisajes, gentes y circunstnacias. eres rico en experiencias, y por lo tanto, chapeau!

agnóstico apático dijo...

Parece que no... Aún no ha salido en la prensa española pero no hay más que ver un vídeo que hay por ahí rulando de ayer en el que sionistas extremistas provocan una situación tensa en la explanada de las y encima son defendidos por la policía.

puedo seguir llamándote f... d.. m...? Nantes, un abrazo fuerte y gracias tu piropo.