miércoles, 9 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 4. Árabes fuera, judíos dentro.

Itamar Shapira es israelí. Como casi todos los hombres (la excepción son los muy religiosos) dedicó tres años de su vida a realizar el servicio militar (las mujeres están obligadas a 21 meses). Después siguió participando en el ejército hasta la Segunda Guerra de Líbano, en la que se atacaron, además de a Hezbollá, numerosas instalaciones civiles haciendo uso de armamento ilegal tal como bombas de racimo y fósforo blanco. Entonces desertó del ejército y año tras año se niega a regresar al mes obligatorio de "mili" que hasta los 45 los israelíes han de cumplir. Aquí podéis ver y escuchar su historia. Con Itamar, que además de pertenecer activamente a Combatants for Peace trabaja para ICAHD (Israeli Committee Against House Demolitions), pasamos la tarde de nuestro cuarto día. En Jerusalén Este, la parte árabe de la capital palestina adonde la inmensa mayoría de cisjordanos y gazatíes tiene prohibido el paso.

Tras una introducción a los hechos históricos que han precedido a la actual situación (primeros inmigrantes judíos durante el protectorado inglés, plan de partición del 47, guerra del 48 y Nakba, guerra de los 6 días, ocupación, primera y segunda Intifada, etc...), nos habló del continuo incumplimiento de los Acuerdos de Oslo por parte de Israel mediante la creación de nuevas colonias y de los 600 nuevos chekpoints hasta el año 2000, poco antes de las II Intifada. Rabin, Barack, Clinton, etapas y zonas de control... todo esto fue apareciendo en la conversación, pero lo que suscitó más interés entre los atentos escuchantes fue la historia de la progresiva e imparable discriminación y expulsión de los árabes de la capital "eterna e indivisible" del Estado de Israel.

La parte Este fue ocupada tras la guerra del 67 y desde entonces los habitantes palestinos tienen el estatus de residentes, no ciudadanos. Esto significa que, a diferencia de los segundos, no cuentan con pasaporte, no votan al parlamento y se les puede quitar la residencia. Este último punto es el que se aprovecha para, alegando cualquier tipo de irregularidad administrativa, demoler sus casas o no dejarles regresar a la ciudad si la dejan vacía durante algún tiempo. El objetivo de judeizar Jerusalén es claro y está patrocinado por grupos como EL-AD Properties. Existen varios métodos. Uno de ellos es el de realizar excavaciones arqueológicas bajo casas palestinas. Otro es el de denegar sistemáticamente permisos para construir o ampliar las viviendas árabes. Pagan unos 5000$ por proyectos de construcción que son echados atrás una y mil veces. Pueden pasar años de negativas hasta que alguien decida por su cuenta y riesgo construir en su propio terreno, por ejemplo, una habitación para sus hijos. Entonces llegan las excavadoras israelíes tiran la casa y dejan a una familia en la calle con la obligación de pagar una multa, la limpieza de los restos y el impuesto de demoliciones. En toda Cisjordania hay 300.000 colonos. En Jerusalén hay 200.000 más.

Según nos íbamos acercando desde la parte Oeste al Este de la ciudad, Itamar insistía en que nos fijásemos en las aceras, semáforos, asfaltado... Nada de eso lo encontraríamos en la zona árabe. Pese a que son un 36% de la población y pagan un 40% de los impuestos, apenas nada revierte en ellos (alrededor de un 7%). Las condiciones son deplorables, excepto en las colonias, donde existen todo tipo servicios y atenciones por parte del ayuntamiento. Al año son demolidas unas 100 casas. Los palestinos de Jerusalén tienen más miedo que los de Gaza y Cisjordania. Se rebelan menos -nos contaba nuestro guía- por miedo a las demoliciones. La educación en Jersualén Este está desatendida por parte de las autoridades. Se estima que faltan unas 15.000 clases. Desde el 67 los árabes no participan en el juego democrático. Podrían elegir alcalde pero deciden abstenerse.

Luego nos habló de los asentamientos, como el de Ma´aleah Dumin, que se exitenden por el Este, separando Jerusalén de Cisjordania, y donde la mayoría de colonos se va a a vivir por comodidad, por los precios baratos, y una minoría (15%) va por cuestiones ideológicas (no ocurre lo mismo en Cisjordania). Nos habló de Obama, que ha sumado este año 500 millones de $ a los tradicionales 2.500 $ de ayuda militar a Israel. De los 4 diputados de Hadash, el único partido antisionistas del parlamento, en el que participan árabes y judíos. También del muro, negando que fuera por seguridad y sí de separación, incluso entre palestinos; construido en casi su totalidad mientras ya no había atentados (2004). Yde cómo cualquiera en Jerusalén que alegue vivir bajo peligro y haya hecho la mili puede ir armado hasta los dientes por la calle.

3 comentarios:

Pedro Mellado dijo...

Toda una aberración.

Un saludo.

pcbcarp dijo...

Marruecos lleva desde el 75 haciendo lo mismo en el Sahara. El así llamado "Derecho de gentes" prohibe mandar a vivir a tu gente a los territorios ocupados. A ver quién le dice a estas alturas a los marroquíes que han nacido en El Aaaiún (y que deben ser ya la mayoría de la población) que no son de allí y que se vayan.

Bueno, como pasó con más de un colega mío, que así están de desarraigados y que cada vez que se renuevan el DNI tienen que pelearse para que no les ponga que nacieron en Marruecos.

agnóstico apático dijo...

Hola Pedro, no sé si has leído el reportaje sobre los colonos de hoy en El País. Precisamente habla de Maale Adumin, una ciudad-colonia que separa Jerusalen Oriental de Cisjordania... Efectivamente todo esto es una aberración.

Pcbcarp, en este tipo de situaciones se dan unas contradiciones tremendas y difíciles de gestionar. Está claro que no será fácil ni probablemente posible eliminar las colonias de Cisjordania, pero al menos habrá que hacer justicia con aquellos que han perdido sus casas y sus tierras.