jueves, 15 de enero de 2009

Que de aquí salgan hombres y mujeres de paz

Dos monjas han venido a inscribirse. ¿Pero cuánto cuesta?. Nada. ¿Y la matrícula? Nada... ¿Pero habrá cuotas trimestrales?. No. No han sido las únicas, muchos no acababan de creer que vaya a haber una centro con estudios secundarios público y gratuito en su pueblo. Y además con formación profesional.

El trabajo de mucha gente llega a su fin (y no me refiero sólo a la intensa limpieza que nos ha tocado -sobre todo a los profes- realizar). Llega a su fin al menos una etapa. Ahora toca que la realidad se ajuste en lo posible a los sueños de quienes han levantado en lo arquitectónico, en lo filosófico y en lo económico esta escuela. Son pocos (más bien pocas) y se han encontrado muchas piedras en el camino. Algunas se las han lanzado. Pero sobre todo se debieran cumplir los sueños de esos críos y crías que tienen el derecho de recibir una educación innovadora y de calidad. Día sí y día también han pedido pasar a la que va a ser su casa durante unos años. Hablo de niños y niñas de cortísima edad que voluntariamente solicitaban echar un vistazo a su escuela. Paseaban por ella como si por un parque de atracciones se tratara.

Por supuesto no todo está hecho, queda lo más importante: Que el vuelo de este colorido quetzal se mantenga firme y en continuo ascenso. El acompañamiento de buenos profesionales durante estos próximos meses y un puñado de jóvenes profes cohesionados y con una motivación extraordinaria deben impulsarlo en el despegue. Seguramente nuevas piedras se encontrarán en el camino. La realidad obliga a olvidar la ingenuidad.

Hoy hemos tenido la dicha de probar un plato originario de Santiago Atitlán, invitad@s por ell@s. Una sencilla comida en cuanto a sus ingredientes, pero compleja en lo referido a su elaboración. Patín de pescado y de cecina, con chile y sin él. Rico, rico. Ha sido en la escuela, con los posibles profes de la misma. Posibles porque, aunque mañana se inaugura, las negociaciones, propuestas y baremos se están cociendo en estos momentos. Es probable que esta noche ellos y ellas no duerman. Yo tampoco lo haría.

Cuando nos ha tocado dedicar unas palabras en la cena, que ha servido de inauguración oficiosa, Ya'saar, la gran responsable de todo esto, ha dicho: Espero que de aquí salgan formados hombres y mujeres de paz. Me quedo con ellas.


Mañana toca la fiesta y los rituales; el protocolo y los reconocimientos; el politiqueo y las formas. Estrenaré mi camisa atiteca. Haremos fotos y comeremos pulique. Esa es otra historia...

3 comentarios:

Sonia dijo...

Imagino que se te pondrían los pelos de punta con esas palabras. A mí me ha pasado.Espero que hoy sea un gran día, el primero de muchos otros, también grandes.

Saludos toulousanos y un abrazo enorme.

PROSÓDICA dijo...

¿Estás en guate?!!... ayudando de nuevo más que uno mismo... te admiro.

Y es que eso es para nuestra gente una escuela secundaria gratuita y bien equipada: una novedad. Gracias por sacar sonrisas con tu labor y no dudes que todo lo sembrado dará sus frutos buenos.

abrazos fuertes

agnóstico apático dijo...

Sonia, fueron grandes, tensos e intensos días. Ahora de todo nuevamente parece haber sido un sueño. Otro abrazo para tí.

prosódica, eso esperamos. pero no es ayuda, insisto: es cooperación y eso supone más cosas. El mérito lo tiene quien vive bajo mínimos y echa horas voluntarias para que su comunidad prospere. Los demás deberíamos hacer todo cuanto esté en nuestras manos, sobre todo desde lo político, para que los derechos humanos sean para tod@s.

Saludos.