lunes, 12 de enero de 2009

El domingo se hace el gringo

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Algo especial tiene este país que hasta los trayectos en las incómodas y atestadas camionetas se disfrutan. Bueno, no seamos cínicos que la vuelta de Chichicastenango la hicimos en un microbus. El cobrador dice "colaboren, señores, pasen al fondo", pero la camioneta ya no tiene fondo, ni lados, ni ancho, ni alto ni bajo. Es una caja con ruedas y personas colocadas tal que sardinas en lata. Además se empeña en acceder al final, con el fin de recaudar hasta el último quetzal. Impresionantemente llega, tras obligar a extraños ejercicios de contorsionismo (nada que ver con Israel) a los sufridos clientes del servicio.

Lo bueno es que de esta manera conoces a la gente más de cerca. Las sonrisas, las miradas y las palabras de cerca saben mejor. Los pisotones no, eso es verdad. Mientras, por los bafles suena El chofer (así, con acentuación en la "e"), versión adaptada por Los Internacionales Conejos. Famosa canción con la que ¡por fin! me he podido hacer. Compré por 10 Q el disco en el mercado de Chichi. El de los domingos, que es el bueno. El chofer es uno de los himnos populares junto a Si no te hubieras ido de Marco Antonio Solís y la canción de la Gallo.

Brevemente, me enseñaron a tortear, junto al comedor donde habíamos degustado un sabroso pollo frito con frijol y demás recado. Fue así, de improviso. Pasé bastante vergüenza (y no echo culpas a nadie). Y eso que me rodeaban unas señoras muy simpáticas a las que no importaba que manoseara y, seguramente, echara a perder un poco de maíz cocido con cal, molido bien temprano. Aquello desencajaba en el ambiente más que el vasco con chapela que nos saludó amistosamente. Y si no, fíjense que hasta las mujeres del fondo no podían contener la risa. Qué decir de la mirada de la niña. En fin...

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8 comentarios:

EL CHICO GRIS dijo...

Cojonuda la primera foto.

nata dijo...

:) La mirada de la gente no tiene desperdicio...

lucy dijo...

Que envidia compartir y meterse dentro de otras culturas, perder el miedo a lo distinto,enriquecerse...disfrutalo, la experiencia es unica.lucy

agnóstico apático dijo...

chico gris, cojonuda la escena. Así las fotos se hacen solas.

nata, espero que la tortilla tampoco lo tuviera.

lucy, como si tú no lo hubieras hecho ;-) Un besazo.

Anónimo dijo...

No hay nada más difícil que vivir sin ti... qué recuerdos...

Me encanta esta canción por su capacidad para cambiar la atmósfera de las camionetas. Cuando suena en la radio, la gente abandona las miradas tristes y pensativas y casi todo el mundo la canta por lo bajito... (también me recuerda mucho a James...)

Mmmm... tortillas blancas, amarillas y negras... qué envidia...

La casa de los abuelos de Jose está justo encima del puente donde seguramente cogiste la camioneta... ahora es un hotelito rural muy bonito, muy bien cuidado y muy recomendable...

Un abrazo y hasta prontito,
Mar.

Disal dijo...

¡Con los panes que ha hecho tu familia materna¡ Un abrazo muy fuerte. Disal

Barbijaputa dijo...

Genial la expresión de la niña de rosa. Qué cara!

agnóstico apático dijo...

Uy, me había dejado algunos comentarios sin responder...

mar, la tortillas negras son, con diferencia, mis favoritas. De haber sabido lo de Jose, les hubiera hecho una visita.

disal, pues sí, ya me gustaría haber aprendido.

barbijaputa, es lo que más me gusta de esta escena. A saber qué estará pensando del tío tan raro que tiene al lado.