sábado, 31 de enero de 2009

Maquilas


Al llegar a Ciudad de Guatemala, cuando se traspasa el cordón industrial y se empieza a intuir el movimiento y el ruido de la capital, se lee en grandes letras Zona Franca. Cada madrugada junto a cartelones parecidos de todo el mundo pasan camino del trabajo miles de mujeres, que salen de apretadas camionetas. Mujeres como la autora del magnífico blog Maquilas que matan que escribe desde Ciudad Juárez, padecen los beneficios que esas franca zonas aportan al sistema, pasando sus días vistiendo a muñequitas que luego se venderán en países del norte a precios desorbitados, confeccionando pantalones de los que podemos llevar puestos en estos momentos o manipulando pequeños componentes electrónicos en condiciones deplorables.

Carlos Taibo, en su libro Movimientos Antiglobalización (Catarata, 2007), especifica cinco fenómenos ya preexistentes que se agudizaron con la aparición del proceso conocido como Globalización. Estos son:

- Desarrollo de flujos especulativos
- Concentración de capitales
- Deslocalización
- Desregulación
- Crimen organizado

Casos en los que en mayor o menor medida estos parámetros están presentes hay muchos. Por ejemplo la situación de Iberdrola en Guatemala, que hace poco ha denunciado al Estado, amparándose en el Tratado de Libre Comercio que el país centroamericano firmó con EEUU. Pero uno de los subproductos de esta etapa de globalización capitalista que afecta más directamente la dignidad de los trabajadores/as de todo el planeta es el de las maquilas, efecto más extremo de la deslocalización. Puede que a algunos, como a mí hasta poco antes de viajar por primera vez al país de los mayas, no os suene este término. Una maquila o maquiladora es una empresa (normalmente de origen japonés, coreano o gringo) que no paga aranceles y que se asienta en las llamadas zonas francas, es decir, terrenos que, en condiciones legales especiales, se habilitan para su establecimiento. Suelen ser fábricas del sector textil, de juguetes o electrónico, en las que no imperan las leyes del país, incluido el pago de impuestos, ni los derechos laborales y humanos (trabajo infantil, derechos sanitarios y sindicales restringidos, etc...). La mano de obra barata de la que estas empresas trasnacionales hacen uso es mayoritariamente femenina. Se fabrican productos cuya confección no puede ser automatizada y que no se suelen comercializar en el país en que se fabrican.

Cada vez que pasaba por delante de esos cartelones me entraba un escalofrío. Y ahora al recordarlo también. Allí estaban y allí siguen.

Enlaces:

Las maquilas (Observatorio del trabajo)
La maquila en Guatemala (Observatorio del trabajo)
Maquilas que matan
Guatemala: Maquila se escribe con M de muerte
Qué maquilas más grandes tienes. ¡Para explotarte mejor!
El trabajo en las maquilas (Sodepaz)

foto tomada del flickr de Hexodus

3 comentarios:

nata dijo...

Desolador. No tenía conocimiento específico sobre las camilas: "condiciones legales especiales", hay que joderse...

agnóstico apático dijo...

Lo de "camila" es un juego de palabras, verdad? Pero sí, hay que joderse para trabajar en muchos lugares.

agnóstico apático dijo...

Por cierto el término maquila surgió en Méjico, parece...