domingo, 14 de septiembre de 2008

¡Paraguas!

Hay unos vecinos a los que la idea de la escuela no les ha gustado desde el principio. Han sido numerosas las trabas puestas. Se trata de un caso excepcional pero que puede dar para muchas reflexiones.

El hombre de la casa, cuando está, se limita a sentarse en la puerta de casa con gesto serio, pero corresponde siempre a los saludos. La mujer, cuando ve a alguien acercarse a la obra, comienza a gesticular de forma nerviosa y a hablar en tzutuhil. Al menos yo no soy capaz nunca de entenderla pero en una ocasión la coordi le preguntó su opinión sobre cómo estaba quedando la escuela y nos hizo entender que no era muy de su agrado.

En esa casa hay varias niñas y jóvenes que, junto a la madre, suelen salir a la puerta cada vez que entramos o salimos. Creo que ninguna de ellas sabe leer y escribir. Esto me servirá para contar una anécdota que ocurrió ayer, sin pretender mofarme de estas gentes, a las que respeto profundamente (aunque hayan robado algún que otro tablón de madera de la obra...).

No hace mucho llegó un camión con material informático para el aula de computación. Mientras pasábamos las cajas en las que se podía leer computer o impresora, incluso observar alguna que otra imagen de estas últimas, las mujeres y niñas de la casa se arremolinaron alrededor nuestro.

No cabía duda de que sentían una gran curiosidad por conocer el contenido de tantas cajas de cartón grandes y pesadas. La mujer hizo un intento por preguntarme pero no entendí lo que me quería decir. Poco después su cara se iluminó y empezó a hacer aspavientos llamando la atención de su familia. Se acercó a una de las cajas y señaló un símbolo impreso en la misma. Yo seguía sin ser capaz de entender la totalidad de la frase que repetía excitada, pero si acerté a descifrar una palabra: ¡paraguas! ¡paraguas!.

2 comentarios:

miquelet dijo...

Simpática la anécdota, pero triste al pensar la pérdida de oportunidades que supone el ser analfabeto.

Salud.

agnóstico apático dijo...

La educación es la principal arma de las personas y los pueblos para luchar por su dignidad. No tengo duda.

Gracias. ¡Salud!