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domingo, 13 de agosto de 2006

Carta Blanca

Aviso: este post no tiene nada de rabiosa actualidad, aunque por el título pudiera parecer un nuevo alegato contra la actitud de Israel y Occidente en Oriente Próximo.

Este año se estrenó un programa en La 2 llamado Carta Blanca. En él diversos personajes del mundo socio-cultureta: escritores, filósofos, músicos, cocineros, etc. hacían un programa a su medida. Pude ver muy pocos por razones que no vienen al caso, pero busqué en la Mula, antes del boom de Youtube, por alguno de ellos como el que dirigió Antonio Escohotado (por cierto, sus libros están disponibles en su web de forma gratuita). No lo encontré, pero sí el del polifacético Alejandro Jodorowsky. Lo bajé y hasta el día de hoy no lo había visto.

Me ha parecido genial. Conozco poco a este tipo y recelaba bastante de él por el rollo de lector de tarot, chamán, psicomago que se trae, pero su optimismo y sus reflexiones me han hecho verlo de forma diferente a partir de la visión del programa.

Una de sus facetas es la de curandero mediante la llamada psicomagia. Su forma de curar el alma de la gente consiste en integrar en la realidad símbolos o acciones que podrían extraerse de los sueños. Es decir, teniendo en cuenta que el subconsciente no habla el lenguaje de la razón, utiliza símbolos irracionales que éste pueda entender para resolver estos conflictos personales. Por ejemplo, aconseja a las mujeres que se puedan sentir minusvaloradas por un hombre introducirse en la vagina una bolsita con varias monedas de oro cuando estén frente a él. Puede parecer absurdo, pero cuando menos es ingenioso y, según él, efectivo.

Las entrevistas a Santiago Segura y al fotógrafo Alberto García Alix quizás hayan sido las menos atractivas, pero las de la filósofa y activista Beatriz Preciado y el escritor Alex Rovira, en mi opinión, no han tenido desperdicio, así como las actuaciones teatro-musicales del hijo de Jodorowsky, que se hace llamar Adanowsky.

Aquí os dejo un fragmento del programa, pero recomiendo verlo entero. Tirad de la Mula.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi curro, mi jefe y yo hicimos un experimento sociológico (por raro que parezca).

Una chica que trabaja cerca de mi curro, vino una vez diciendo que creía que tenía el mal de ojo porque se le caían las cosas y el pelo y que necesitaba un amuleto. Fue el momento perfecto. Cogimos un poco de pelo de una cola de Yak (que se usa de plumero en Nepal) y le pusimos una piedra de la calle dentro de una maraña de pelos de esos. Al día siguiente de dárselo, casualmente, ella vino para contarnos que desde la tarde en que se lo dimos todo había terminado.

He ahí todo el misterio de los curanderos y CIA, la voluntad y la inducción psicológica personal. A la chica por supuesto que se le caía el cabello, pero porque el simple hecho de pensar que tenía el mal de ojo se había estresado y sus niveles de nerviosismo habían aumentado hasta los límite sde lo increíble.

P.D. Trabajo en una joyería étnica, no en una brujashop ni nada parecido xD

ASR dijo...

Eso es, la sugestión tiene un poder importante en las reacciones del organismo. No es cuestión de superstición sino de recetas basadas en la psicología. (Hay quien ha llegado a flipar en colores tomándose una pastilla completamente inocua).

Anónimo dijo...

Un colega mio le vendió a un punki rabioso una almendra garrapiñada en azúcar como si fuera ácido. No te puedes ni imaginar el efecto Placebo.

Lackland dijo...

Ya nuestros antepasados mezclaban sangre de lagarto con el himen de una virgen...por lo visto funcionaba a las mil maravillas...
Hay que ver que no avanzamos, oiga!!!