jueves, 3 de diciembre de 2009

Bono y Manteca

Nuestras diferencias políticas y religiosas no son un obstáculo para que el presidente del Congreso, José Bono, y yo seamos buenos amigos. Ayer me lo encontré en la plaza de mi pueblo, tirando del brazo del alcalde para que entrara a la iglesia de la Asunción.

- Venga Jesús, ateillo, no le tengas miedo a la casa de Dios, que no te van a comer. Como mucho te llamarán depravado, pero recuerda que siempre hemos de tratar con misericordia al pecador...

La sorpresa se la llevó el propio alto representante del legislativo cuando, al intentar entrar a la iglesia, cuatro brazos inquisitoriales le cerraron el paso.
Desde que una vez de pequeño me cruzara en la puerta del garaje de mi casa con Bono, volviendo de un fin de semana en el campo (esto es verídico), y me saludara, me diera dos besos y tratara simpáticamente, hemos mantenido una estrecha relación (esto ya no tanto), así que me acerqué a él:
- Hombre, agnóstica señoría, cuánto tiempo.
- ¿Qué pasa Pepe?
- Estoy que les rompo la vidirera con su muleta, señoría.

- Tranqui, tron, ¿qué te pasa? Cuéntame.
- Nada, que no me dejan pasar. Si lo sé, pronto iba a poner la placa de Sor Maravillas y jugármela con los hijos de puta de mi partido.
- Joder Pepe, es que te has vuelto un radical. ¿Cómo se te ocurre recordarles a los directivos de la Fé que al accionista Pinochet le repartían dividendos en forma de hostias consagradas?. Eso pica. No ves que ahora con toda esa moda de la democracia y tal está mal visto relacionar a la peña con genocidas. Normal que hagan uso de su derecho de admisión. Además ¿cómo se te ocurre intentar entrar con esa chupa y los implantes de punta, colega?
- Mire señoría, estoy triste. Yo no soy un asesino y a Pinochet, que sí lo era, le dieron la comunión de manera vergonzosa. Jopé. Y además no me impiden pasar por lo que dije, sino por lo que voté.
- Sí, y a Videla y a Salazar y a Mussolini y a Hitler también les dieron todo tipo de hostias y bendiciones. Todos comulgaban. Y Franco, a Franco lo recibían bajo palio.
- Ah... Bueno... sí... Jopé, pero eso lo tengo que decir porque me da una tristeza muy grande. Estoy triste, señoría. Y fíjese que yo aspiro a acomodar mi vida al Evangelio de Jesús.
- Ya, pero es que era para estar triste hace tiempo. Este consejo de administración ha condenado no hace mucho a los izquierdistas, a los divorciados, a las madres solteras, a las mujeres que abortaban, a los gays y a las lesbianas, a las asignaturas sobre derechos humanos. Ahora te condendan a tí, pero ya es tarde, Pepe.
- Pecador. ¿Seré un pecador? ¿Me dejará de hablar el primo Cañizares?



Al final le animamos el alcalde y yo a tomar unos chatos. En la imagen una instantánea que nos tomó don Jesús poco antes de despedirnos:
- Habrá que volver a intentarlo. Nos vemos en la misa del gallo.
- Amén

PS: Mirad esto, noticia de ayer.
PS2: Si has leído lo que pone en la foto y tienes ganas de insultarme, has de saber que soy contrario a la pena de muerte en todas sus formas y para todos los casos. Sí, y para ese caso tan retorcido que estás pensando, también.
PS3: Tampoco soy punk, aunque he escuchado mucho de su vertiente musical.
PS4: Y tampoco expreso mi furia hacia Dios en mis chupas de cuero. Simplemente paso de él.

3 comentarios:

pcbcarp dijo...

Jua jua jua jua... Bono no conocía la legendaria tirada apócrifa de Bertold Brecht.

Le Mosquito dijo...

Leída la nota a modo de postres, pues te digo algo parecido, sino igual...

Yo no me meto en peleas entre artistas.

:)

agnóstico apático dijo...

pcbcarp, Bono me tien cansado con tanto espiritualismo.

Le Mosquito, pero no deja de ser un espectáculo de interés.