sábado, 13 de febrero de 2010

Tras el estreno


Lo primero es dar las gracias a Luïze, Zinar, Leo, Willy, Yuviza, Vlacho, Da Li, Anders, Sarah, Jose y Jorge. Porque estuvieron dispuestos desde el primer minuto, por sincerarse ante la cámara y por ser políticamente incorrectos.

Lo segundo es reconocer su parte de todo esto a los que nos han ayudado en el camino, con herramientas, observaciones e ideas, y a los que el lunes nos concedieron y se permitieron un par de horas de su tiempo para la autocrítica, la reflexión colectiva y el acercamiento a "los otros", que son también "nosotros".

Lo tercero es la disculpa y la rabia porque, aunque hemos echado horas y ganas, más horas y más ganas, no hemos sido constantes, disciplinados y precisos durante todo el proceso y esto, inevitable e inalterablemente, se refleja en desenfoques, golpes de cámara y fallos de edición. Estos últimos se pueden corregir pero muchas otras cosas no.

Lo cuarto es enorgullecerme por el compañero de viaje, Manu, y porque me haya aguantado durante tantas horas.

En quinto lugar, y pese al tercero, personalmente siento que ha merecido la pena y que los mensajes que se desprenden del documental (ya no sé si buscados o encontrados) pueden ser enriquecedores, transformadores de conciencias y sobre todo pueden ayudarnos a modificar conductas con nuestros vecinos, los que han nacido aquí y los que no. Especialmente con estos últimos hemos de vencer barreras mentales y miedos irracionales impuestos o intrínsecos al ser humano, aunque no irremediables, para acercarnos, entendernos y convivir, teniendo presente que estamos en el mismo bando.

Me lo sé de memoria:
La relación con los demás en este mundo tan convulsionado en el que vivimos es muy importante. Es importante que Vd. haga un alto en el camino y pueda lanzar unas cuantas frases con el otro. Saludarlo no de 'hola'. Un saludo que se sienta más afectivo. Un saludo que el otro sienta que está hablando con una persona. (Willinton)

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