jueves, 4 de febrero de 2010

Mohammed Haddad



El sábado pasado estuve presenciando el emocionado y valiente testimonio de la hemana de Mohammed Haddad, en un taller organizado por Izquierda Anticapitalista, con la participación de SOS Racismo y algunas abogadas de personas en situación irregular, dentro del Foro Social Mundial de Madrid.

La historia trágica de este marroquí, que había vivido 14 años en España, comienza cuando la policía del país vecino lo secuestra durante 45 días en Marruecos vinculándolo a los atentados del 11-M. Es llevado a una cárcel secreta, la sede de la DST en Temara, denunciada por HRW y AI como centro de torturas sistemáticas a los detenidos. Luego se demuestra que fue identificado por error. Lo dejan libre pero sin su pasaporte, que le devuelven una semana después de que caducara su tarjeta de residencia permanente en España. Nunca es imputado.

El Mundo, la COPE y Martínez Pujalte lanzan contra él durante este tiempo, dentro de la siniestra teoría conspirativa, graves acusaciones de colaboración con la policía marroquí y de participación en el 11-M.

Se afilia al Partido de los Trabajadores de su país y, cuando le impiden presentarse a las elecciones, pide asilo político en España. Se lo deniegan, pese a haber vivido más de una década aquí y haber sido secuestrado y presuntamente torturado en Marruecos. Nanai. Unos informes policiales en los que se le relaciona con terroristas del barrio madrileño en el que vivía decantan la balanza hacia el no.

Mohammed comienza una huelga de hambre en el Centro de Refugiados de Ceuta, que acaba llevándole tras casi 40 días de protesta, a un hospital de Algeciras. Al salir del centro médico hace menos de una semana es expulsado del país y entregado a las autoridades marroquíes a través del paso fronterizo de Tarajal.

Me quedo con las palabras de su hermana cuando dijo:

Si ha hecho algo que lo juzguen, si no que le restablezcan sus derechos y le dejen volver a España y ver a sus hijos.

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