sábado, 2 de febrero de 2008

De nou a Barcelona (I)

En la lanzadera camino a Madrid no hubo nada reseñable, tan sólo que me correspondía ventana y el tipo que me había arrebatado el asiento se hizo el sueco y enseguida se puso a dormir. Lo dejé pasar.

Luego tras la espera en Atocha, cuando íbamos a acceder al tren de Barcelona, justo delante de mí, había un militar estadounidense. Llevaba un traje como pixelado. Más tarde pensé que podía estar disfrazado de carnaval, pero daba todo el pego. No sé...

Al poco de que una señorita con la Qué me dices! en la mano dejara de obstruir el pasillo mientras miraba en la ventana si su escote era lo suficientemente impactante, me llamó Rajoy. Que sí, juro que me llamó Rajoy desde el número +330000000000. Era su voz grabada diciendo chorradas. Aunque no recuerdo muy bien qué decía porque entré en estado de shock. Me dijo al final que dejara mis aportaciones al programa en la página web. No sabe lo que dice. Si me dejaran hacer el programa electoral del PP no lo reconocería ni el Fraga que lo parió.

Por la noche, fuimos al Raval, al bar Piano que se encuentra en la calle Hospital. De lo que pasó después apenas recuerdo nada.

2 comentarios:

EL CHICO GRIS dijo...

Que miedo lo de escuchar la voz de Rajoy. Y lo que más jode es que es una grabación, que no puedes ni insultarle, ni pedirle que te repita eso de: ¡viva el vino!

Saludos

Agnóstico Apático dijo...

ya te digo, me hubiera gustado decirle algo. Esta manía que han cogido algunos píticos de mantener conversaciones unidireccionales es insoportable. Viva el vino.