lunes, 11 de agosto de 2008

Educación privada y tierra

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Algunos de los jóvenes cooperantes se preguntan cómo es posible que se vean tantos colegios privados, casi todos propiedad de las iglesias, en un país con una mala situación económica como Guatemala. A mí no me sorprende. Por un lado está el gran peso de las religiones en la sociedad. Hay familias de escasos recursos que prefieren mandar a sus hijos a una institución de este tipo por cuestiones de afinidad ideológica. También hay un cierto sector de la sociedad que cree en su superior prestigio y confían en estas escuelas en perjuicio de las oficiales (públicas), pese a que los maestros son los mismos y pese a las altas cuotas que cobran mensualmente, o quizás debido a esto. No nos ha de extrañar. En España ocurre algo similar.

Por supuesto que no todo el mundo puede acceder a estos centros educativos por lo prohibitivo de las cuotas. Y teniendo en cuenta que el Estado es el que menos invierte en educación de Centroamérica (1,9%), sobre todo en la educación secundaria, la cosa se complica. El Relator Especial de la ONU sobre la situación del Derecho a la Educación, Vernor Muñoz, dijo hace pocos días: “Es dramático constatar que el 80 por ciento de la educación media está en manos de colegios privados, lo cual deriva en la imposibilidad de que miles de familias puedan asegurar la educación básica y diversificada de sus hijos”. La privatización de la educación en tiempos de pobreza tampoco nos ha de extrañar a los españoles. Durante las primeras décadas del franquismo se dio este fenómeno. Los que se lo puedan pagar estudian y los que no...

Acceder a becas para llegar a la universidad ya se torna del todo imposible para quien no tiene recursos. A no ser que lo haga a distancia, asistiendo los fines de semana a las clases y realizando un considerable esfuerzo económico. El estado no da becas, sólo lo hacen algunas ONG's y las universidades privadas, controladas casi todas ellas por poderosos empresarios.

Hay otro tipo de escuelas en condiciones bastante penosas. Son las ubicadas en las fincas. En Guatemala el reparto de la tierra es una de las muchas asignaturas pendientes tras la firma de los Acuerdos de Paz. Según el sindicato campesino CUC: La distribución de la tierra en Guatemala sigue siendo la más injusta de América Latina. El 72 % de la tierra cultivable continúa en manos de tan sólo un 3% de grandes ricos, empresarios y terratenientes. En el otro extremo, la mayoría de la población vivimos en pobreza o extrema pobreza. En estas grandes extensiones, propiedad de unos pocos, dejan su sudor y su sangre miles de jornaleros pertenecientes a los sectores más humildes de la sociedad rural. Allí viven y allí mueren sin apenas contacto con el resto de la población. Las escuelas de las fincas, promovidas durante la dictadura de Ubico y pagadas, al igual que los sueldos de los maestros, por los propietarios, son las más desfavorecidas de todo el sistema educativo guatemalteco. Detrás de Chacayá, tras las montañas, dentro del municipio de Santiago Atitlán, hay varias de estas escuelas unitarias pertencientes a grandes fincas. En una de ellas un maestro se tiene que hacer cargo de más de 90 alumnos desde 1º hasta 4º de primaria. Cursos mezclados en una misma aula, en una doble jornada laboral que cubre prácticamente todas las horas de sol. Con un grupo de 8 a 12 y otro de 14 a 18.

Hay algunos datos positivos teniendo cierta perspectiva histórica. Según nos contó el supervisor educativo de Santiago Atitlán, Misael Esquina, en este municipio, la primera escuela que existió fue fundada en 1944 a raíz de la revolución de Arévalo. Tan sólo había el primer curso de primaria y 23 alumnos. Hoy día, tan sólo 64 años después, hay 14 escuelas oficiales y, aunque hay una baja tasa de escolarización y un preocupante absentismo, la inscripción anual de estudiantes asciende a 9000.

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2 comentarios:

miquelet dijo...

En un país con una desigualdad social tan acusada, es peligroso para los ricos que los más pobres accedan a una educación superior. Podrían adquirir los conocimientos suficientes para organizarse y organizar a las clases bajas para tomar el poder. Para ellos es mejor que sean incultos, obedientes y miedosos.

Saludos.

agnóstico apático dijo...

Diste en el clavo, amigo. No tengo duda de que lo que dices es lo que tiene en mente la oligarquía de este país. Además de esto lo reflejan en sus artículos de opinión en la prensa. Por mi condición sobre el terreno perfiero no entrar en determinadas polémicas pero algún día publicaré cosas terribles que se escriben a diario por lo jefes del cotarro. Gracias, salud!