lunes, 29 de octubre de 2007

Pongamos que hablo de Madrid

Mi querido G de las H's se picará y me dirá que siempre ando con el mismo discurso. Que él está tan acostumbrado a los sonidos de los claxon, al tráfico y a los precios astrónómicos de Madrid como a los pesados como yo que no hacen más que recordar la calidad de vida que hoy día se puede tener en una ciudad pequeña. Pero él sabe que lo hago por buscarle las cosquillas, una extraña afición que a veces puede resultar impertinente. Mis disculpas por ello.

En contraste con mis quejas soy consciente, e intento por ello aprovechar la cercanía que nos da la alta velocidad, de que en la capital de las Españas uno puede ir a un festival como el Madrid-Sur y sentir por unos minutos la experiencia de un grupo de mujeres teatreras venidas allende los mares que, sacando tiempo de donde no lo había, prepararon una función tan bella y bien guionizada como fiel reflejo de una realidad desconocida en profundidad por quienes nos beneficiamos de sus manos, sus lágrimas y su vulnerabilidad.

También uno cuando las tripas se le rebelan puede contentarlas yendo a un hindú en Lavapiés o a un vegetariano por Sol. Si las caderas le piden movimientos sinuosos hartas de tanta verticalidad (el tronco hay que mantenerlo recto, eso sí) puede asistir a un lugar como la Negra Tomasa y dejarlas buscar otras caderas esquivas al ritmo de músicos y músicas cubanas o pegarse una juerga flamenca en La Candela o El Cardamomo.

El ánimo reivindicativo se puede satisfacer yendo a Sol, que uno seguro encuentra alguna mani a la que apuntarse. Por ejemplo la concentración que hubo el sábado en repulsa por el ya conocido ataque racista en Barcelona. Y si tiene suerte (o no) puede ser atrapado por el objetivo de alguna cámara de Antena 3 y salir en las noticias.

E incluso hay frikis que se apuntan a competiciones de orientación en la Casa de Campo y a montar en tándem los domingos por la tarde. Eso aquí no se puede, fíjate.

Estuvo bien, G. Lo pasé en grande, aunque de 48 h dedicara 8 a moverme de un sitio a otro. ;-)

4 comentarios:

Alana dijo...

jejeje estoy contigo.. pero bueno creo q es cuestión de mentalizarse, aunque es verdad que pierdes media vida yendo y viniendo.

En cuanto a lo del racismo.. es q no me entra en la cabeza, esta noche creo q echan un reportaje y vi antes un trocito.. son puros animales, es indignante q esa gente se esté paseando por la calle tan tranquila.

el llamado perdido dijo...

Madrid es genial.
Lo peor es pagarlo.

Por cierto que de repente me ha entrado morriña de gran urbe.

Alicia dijo...

ay ay ay... que has estado por estos mundos y ya ni te acuerdas de tus compis de viaje...
Me ha encantado la descripción,no podía resistir decírtelo!!!
LLevás razón...Madrid está bien pá un ratico.Hay quienes dicen que es la ciudad destino para los que no quieren pensar (aunque algunos lo seguimos intentando). Eso sí!! mi barrio tiene encanto y es bastante más tranquilo que el de mi pueblo!!

Impresionante lo de estos últimos días...estremecedor...ya era hora que empezaramos a movernos con este tipo de cosas. A cuidarse mucho.

Agnóstico Apático dijo...

alana, es cuestión de mentalizarse, pero cuando uno se acostumbra a ciertas comodidades cuesta bastante luego volver a esos eternos desplazamientos, a ese infernal tráfico, a esos precios desorbitados... es que ya pasé por eso.

llamado, me voy a disfrazar de madrileño esta noche para tu guateque. Voy a ir estresado.

alicia, perdóneme Vd, pero ir a Madrid es como ir a un país de 4 millones de habitantes. No se puede ver uno con todo el mundo. Como volveré en breve te daré un toque. Un beso.