miércoles, 26 de mayo de 2010

Tóxicos en la boca


Ayer mismo me paseaba yo tranquilamente con mi superfragoneta por una autopista de peaje de Madrid. Campos de amapolas y conejos bajo el fuego del Lorenzo de mayo jalonaban mi camino hacia el puesto en el que tenía que soltar 3 eurazos por unos 10 Km. de camino. En el tráfico de Madrid hay que elegir, o pagas, o te atascas (la mayor parte de las veces sólo tienes la segunda opción).

Mi sorpresa llegó cuando al ir a pagar, el hombrecillo (por no decir homúnculo) del puesto de peaje, en lugar de coger el tique como es habitual, me dice:

"-No, enséñemelo sólo..."

Después de pagar, me quedo con el papel en la mano sin saber que hacer con él y el interfecto me contesta:

"-Puede tirarlo, y la próxima vez no se lo ponga en la boca, por favor, transmite enfermedades."

Es cierto que mientras buscaba el dinerito para pagar, me había puesto el billete entre los labios, pero no pensé que fuera causa de amonestación...

Me encogí de hombros y me fuí, preguntándome si tenía cara de tener el ébola o la lepra o si quizá el fantasma de la gripe A había contaminado definitivamente la mente de ese pobre hombre. ¿Transmitía enfermedades el papel o era yo el que propagaba la epidemia?

He comentado por ahí el episodio, y me han recordado un artículo de Antonio Gala en el que le pasaba algo parecido y la verdad es que llego a la misma conclusión. Ese hombre... ¿Para qué querrá conservar la salud?

3 comentarios:

agnóstico apático dijo...

plas, plas, plas! me congratulo de tu vuelta amigo. Así muchas más.

El Atractor Adecuado dijo...

si hubieras sido dama y bella te hubiera dicho "con qué arte sujetas el ticket, guapa"

...hay que ver las cosas curiosas que pueden llegar a pasar día a día...

angua bipolar dijo...

ese señor en el día a día que hace? no toca los cajeros? ni los picaportes de las puertas?

Lo único bueno que le veía a la gripe A era que la gente aprendiera a lavarse las manos (que mucha gente no sabe o no demuestra saberlo) pero creo que ni eso se consiguió. Solo ha quedado la tontería...