domingo, 23 de noviembre de 2008

La caja de Pandora

Pasamos a un iglesia desacralizada convertida en discoteca en La ciudad de las tres culturas. Sonaban los últimos acordes de La caja de Pandora. Al poco de terminar el concierto una pareja exaltada y completamente desinhibida por los efectos de alguna sustancia sintética similar a la leche en polvo (como la que fue suministrada a una comunidad africana en un proyecto de cooperación y que acabó sirviendo para marcar las líneas de un campo de fútbol) confundió a parte de los que sosegadamente procurábamos distraernos tras unas intensivas sesiones formativas, con los componentes del grupo. Aunque en un primer momento pensábamos que bromeaban, no tardamos en advertir que realmente su entusiasmo era real. A nadie se le ocurrió sacarles del error y les seguimos el rollo durante cerca de una hora. Incluso hablaron con nuestra manager para hacer un bolo en Teruel el próximo año. Quizás algún día vean una foto del verdadero conjunto musical y las comparen con la 15 ó 20 que sacaron con la cámara del teléfono móvil.

3 comentarios:

manu dijo...

qué fuerte tío!
quizá incluso os invitaron a las copas!!!

miquelet dijo...

Bueno, no está mal el sentirse famoso por un día.

Salud.

agnóstico apático dijo...

las invitaciones fueron a "todo", aunque rechazamos una tras otra, manu

miquelet, la verdad es que es un poco desagradable ser famoso en un pub a las tantas de la madrugada. No lo desearía. Salud.