domingo, 30 de marzo de 2008

Precariado nacional



Se veía venir. Ya había observado demasiadas veces las barbas de sus vecinos cortar, pero quedaba la pequeña esperanza de conservar su empleo a base de dedicación, evitar confrontaciones con los chantajefes y echar horas extra a destajo. Por supuesto que "no eran obligatorias" pero si no las hacía ya podía ir recogiendo los bártulos.

Si se hubiera tratado de una mujer con hijos y sin nadie en quien apoyarse estaríamos hablando quizás de una novela más dramática. Al menos la indemnización por despido improcedente le dará para aguantar un tiempo y quizás hacer algún curso del SOC, del INEM o de lo que sea. Lo bueno es que está semana Anu-ka viene a hacerme una visita, que ya era hora. Te quiero, rata.

5 comentarios:

manu dijo...

Vaya....
lo siento mucho. A mí me hierven las cosas con estas cosas, y lo sé porque conozco la situación concreta de quien te viene a visitar. Ánimo para ella, la recibiremos bien!

Carlos Martinez dijo...

Estamos en la ëpoca de la "precariez" en casi todo. En este caso es como decir despido libre. Y encima horas extras gratis para mayor grandeza de empresas regidas por genios de mantener la exclavitud con nuevos métodos.
http://mishuevos.blogia.com/

Agnóstico Apático dijo...

manute, esto de las empresas es como lo del amor que es para toda la vida hasta que termina.

carlos, la dignidad de algunos trabajadores sin fuerza para tener delegados sindicales y chantajeados por unos jefes codiciosos parece algo del siglo XIX pero estamos en el XXI.

Saludos.

Zinar Ala dijo...

Te acuerdas cuando me hicisteis una entrevista el año pasado, y me preguntasteis: ¿qué es tu sueño?
Os contesté: mi sueño es ser libre, no ser esclavo a nadie, ni a una hipoteca, ni a un jefe, ni al tabaco, ni a…. etc.
Me da igual vivir en Barcelona o en Agudo (la Siberia de La Mancha), lo que más me importa es la libertad.

Agnóstico Apático dijo...

Estoy contigo Zinar. Tampoco está de más un cierto pragmatismo y preocuparse porque el cabrón que te explota te eche sin avisar.