lunes, 20 de septiembre de 2010

A veces me pregunto

A veces me pregunto qué hago yo aquí,
explicando la historia que recién aprendí:
los líos de romanos, de moros y cristianos,
el follón del marxismo y el otro coté
donde los yanquis tienen el mango y la sartén.
A veces me pregunto qué hago yo aquí.
viendo como la tarde se duerme frente a mí,
mientras usted Martínez se evade en el jardín,
y la dulce Encarnita García Cortejón
confunde a los etruscos con los negros del Gabón
entre miradas tiernas de Pablo el empollón.
A veces me pregunto qué hago yo aquí,
intentando que aprendan lo de la Ilustración
cuando ellos sólo entienden cosas del rock and roll
y haciendo que comprendan una revolución:
la rusa, la francesa, la de Tutankhamón
y encontrando a Picasso perdido en un balcón.
A veces me pregunto qué hago yo aquí
viendo como los días se pierden sin un fin
y menos mal que a veces una tarde de abril
un alumno te abraza y te dice: “Don José
que bien que lo pasaba en las clases de usted
con la visión cachonda del tiempo que se fue”.
A veces me pregunto qué hago yo aquí.
y en noches de vigilia, te rondan por doquier
los rostros de María, de Pedro y de Javier,
y el gesto de aquel chico que explicaba sin fin.
la batalla del Marne y el cruce sobre el Rhin,
y que leía versos de Rilke y Valery.
A veces me pregunto qué hago yo aquí.

(José Antonio Labordeta. Qué queda de ti, qué queda de mí. Fonomusic. 1984).

3 comentarios:

Di Stefano dijo...

Aun con su simplicismo, "Canto a la libertad" constituyó buena parte de la carga emocional de mis primeros pasos militantes. Hoy en día sigue siendo el único himno que a veces tímidamente murmuro, por no ser de ninguna trinchera, por ser la voz de los que vamos saltando por el frente en busca de un refugio que no exija siglas ni uniformes para ocupar un lugar.

"A la mierda" es lo mejor que ha dado el parlamento español en su corta y paupérrima historia.

agnóstico apático dijo...

Para mi también es un himno y con una fuerte carga emotiva. El "A la mierda" fue una respuesta cargada de dignidad, coherente con la trayectoria de uno de los diputados menos cambiados por el poder.

agnóstico apático dijo...

este poema, aunque no sea una obra maestra, refleja muy bien lo que estoy viviendo estos días... bueno estos años.