lunes, 26 de julio de 2010

Frontera sur de México

Anoche en el programa En Portada de la 2 de TVE pusieron un reportaje sobre la frontera sur de México. Éste es el primero de los últimos 4 años que no paso parte del verano en Guatemala, y mi nostalgia chapina se ha visto seriamente acrecentada tras verlo.


En cualquier pueblo del país centroamericano (al igual que ocurre en el resto de países del entorno) la emigración es un práctica muy frecuente. EEUU atrae a miles de jóvenes que emprenden un camino tortuoso tras el que, con mucha suerte, se convertirán en mano de obra barata y sumarán parte de sus ingresos a las importantes remesas que sostienen a duras penas las economías de muchas familias condenadas a la desestructuración.

Hace unos años conocí el dato de que el 80% de las mujeres es violada en ese tránsito de miles de kilómetros. Además los robos, los secuestros, la trata y la violencia acechan a estos migrantes que ansían llegar al país que durante muchos años ha dominado las economías de sus países e incluso sus gobiernos.

Entre quienes son sensibles a este drama y reaccionan activamente se encuentra el padre Florenzo Maria Rigoni. Lo he conocido gracias al reportaje, e indagando en la red he encontrado la página web de la Casa del Migrante (Tapachulas, Chiapas) que dirige desde hace más de 13 años, que da cobijo durante 3 días a migrantes centroamericanos. En ella se puede leer este texto:

La frontera sur de México ha ido evolucionando en los últimos años hacia un muro divisorio que va separando más y más el continente en dos mundos: el hemisferio norte donde México se salda con Estados Unidos y Canadá y el sureño que queda latino y marginado. La militarización callada de la frontera sur, anunciada y justificada en los últimos meses es más bien un recorrerse de la frontera norte de México con Estados Unidos, sellando así una política migratoria que ve los países del TLC aliados como Europa en contra de los aspirantes del hambre.
Desde hace unos meses me he permitido llamar a muchos de estos indocumentados los suicidas del hambre, los kamikazes de la esperanza. La naturaleza ha puesto candados al océano, el hombre a los ríos, la tecnología a las distancias, pero ¿quién detiene la marea humana, este avanzar de la historia más allá y más arriba de toda malla y defensa?

Es tiempo ya de hablar de una globalización de la migración y del derecho a un umbral mínimo de vida humana.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

HOla, consulta Sabes que pasó con Mundo Aspronauta?

agnóstico apático dijo...

está criogenizado