sábado, 2 de octubre de 2010

Ig Nobel 2010

Reconozco que dar un golpe de estado no debe de ser nada fácil. Tomar los medios de comunicación, el parlamento, perseguir a los malos, controlar a los elementos afectos al gobierno anterior dentro del ejército y todas esas cosas, debe de ser bastante estresante.
Así empezaba una de las primeras entradas, años ha, de este blog para terminar hablando de la orden dada por los golpistas tailandeses de sonreír constantemente para mejorar su imagen entre la población.

Hace alrededor de cuatro años, cuando empezamos a manchar esta vuestra libreta azul de prusia, tratábamos aquí temas realmente importantes como el acoso del Estado francés al Frente de Liberación de los Enanos de Jardín, ofrecíamos recetas para ser despedido de la manera más estúpida en la fiesta de Navidad de tu empresa o dábamos a conocer los premios antinóbel. La redacción de La mancha en la libreta era un hervidero, nuestras aburridas mentes (uno en Alemania rodeado de nieve y oscuridad, el otro en Ciudad Real sin conocer aún a sus entrañables gentes) surtían todo tipo de reflexiones concienzudas como es comprobable.

Han pasado cuatro años y como cantan los PAL: siguen los discursos y la ciencia ficción, sigue el logaritmo y el motor de explosión, siguen las tragedias y la exageración, siguen las arritmias y la televisión, siguen los gobiernos y la cooperación, siguen los banqueros y la sofisticación…

Eso sí, hoy, tanto los golpes de Estado (como la tentativa en Ecuador) y nosotros (habla por tí, dirás) tenemos menos gracia. Pero hete ahí la Annals of Improbable Research que vuelve a recordarnos que sin humor los tragos por los que esta enloquecida lógica política local, regional, nacional, mundial y universal (si es que esto existe) que nos guía hacia inescrutables caminos son, sin duda, más amargos o, dicho para los aficionados al tequila, sin sal ni limón.


¿Quieren saber quién han sido los triunfadores este año de los Premios Ig Nobel? Entre ellos encontrarán a investigadores que usaron un helicóptero a control remoto para recolectar mocos de ballena (Ig Nobel de Ingeniería), que documentaron a murciélagos teniendo sexo oral (Ig Nobel de Biología) o que probaron que maldecir cuando se sufre un golpe en el pie brinda alivio (Ig Nobel de la Paz). El premio de Química ha sido concedido a la petrolera BP y algunos de sus investigadores por acabar con la vieja creencia de que el petróleo y el agua no se pueden mezclar, en un espectacular experimento en el Golfo de México que ha durado varios meses.


Pero sin duda, el más justo de todos es el Ig Nobel de Economía, concedido a los ejecutivos de Goldman Sachs, AIG, Lehman Brothers, Bear Stearns, Merrill Lynch, y Magnetar (en esencia, los creadores de la crisis financiera mundial) para reconocer 'la creación y promoción de nuevas formas de invertir dinero de manera que se maximiza el beneficio financiero y se minimiza el riesgo para la economía mundial, o para una parte de esa economía'.


Extrañamente ninguno de los galardonados en esta última categoría fue a recoger el premio en la ceremonia de ayer. Quizás sea porque se sienten muy cómodos en el anonimato mientras ven cómo les caen hostias como panes a los nuevos culpables de esta mayúscula estafa de la globalización financiera deregularizada: sindicalistas, funcionarios, pensionistas, parados y demás vagos y maleantes.


Fuentes: la Gaceta - Argentina y Retiario.

1 comentario:

El Atractor Adecuado dijo...

...todavía no me he bajado las manos de la cabeza...