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domingo, 8 de enero de 2012

Nosotros enseñamos vida, señor




"Escribí este poema cuando las bombas estaban cayendo en Gaza y yo era la portavoz de prensa para la coalición. Hacíamos mucho trabajo de organización y nos quedábamos despiertos hasta las seis de la mañana, perfeccionando cada pequeño clip de sonido, y al final... como sabéis muchos palestinos se cansan y acaban pronunciando las “P” como “B” así es como nos convertimos en “balestinos” al final del día... (Las entrevistas eran en inglés) así es que estuve practicando mis “pes” toda la noche y a la mañana siguiente uno de los periodistas me preguntó: “¿No crees que  todo estaría bien si simplemente dejarais de enseñar a vuestros hijos a odiar?” No insulté a la persona, fui muy educada, pero escribí este poema como respuesta a este tipo de preguntas que a nosotros, los palestinos, siempre nos hacen."



Hoy,
mi cuerpo
fue una masacre televisiva
que tuvo que adaptarse
a clips de sonido
y limitación de palabras,
Hoy,
mi cuerpo
fue una masacre televisiva
que tuvo que adaptarse
a clips de sonido
y limitación de palabras,
lo suficientemente
rellenas con estadísticas,
contadores, medidas, respuestas
para las que he tenido
que perfeccionar mi inglés
y he aprendido mis resoluciones
de las Naciones Unidas
pero aún así
él me ha preguntado
“Srta Ziadah
¿no piensa que todo se arreglaría
si dejasen de enseñar tanto odio a sus hijos?”
Pausa.
Busqué dentro de mí la fortaleza
para ser paciente,
pero la paciencia no está
en la punta de mi lengua
mientras las bombas
caen sobre Gaza.
La paciencia simplemente
se ha escapado de mí.
Pausa.
Sonrisa.
Nosotros enseñamos vida,
señor.
Rafeef
recuerda sonreír.
Pausa.
Nosotros enseñamos vida,
señor.
Nosotros, los palestinos
enseñamos vida
después de que ellos,
hayan ocupado el último cielo.
Nosotros
enseñamos vida
después de que ellos
hayan construido sus asentamientos
y sus muros del Apartheid,
después del último cielo.
Nosotros enseñamos vida,
señor.
Pero hoy, mi cuerpo
fue una masacre televisiva
fabricada para adaptarse
a clips de sonido
y limitación de palabras.
Pero, danos tan solo
una historia,
una historia humana
sabes,
esto no es política
nosotros tan solo queremos
hablarle a la gente sobre ti y tu gente
así que danos una historia humana
no menciones las palabras
Apartheid y ocupación
esto no es política
tienes que ayudarme,
como periodista,
a ayudarte a contar tu historia,
la cual no es una historia política.
Hoy, mi cuerpo
fue una masacre televisiva
¿qué hay si nos das la historia
de una mujer de Gaza
que necesita medicación?
¿Qué hay acerca de ti?
¿Tienes “los huesos lo suficientemente rotos”
para cubrir a tu hijo,
entregarme a tu muerto,
y darme la lista de sus nombres
en un límite de 1200 palabras?
Hoy, mi cuerpo
fue una masacre televisiva,
fabricada para adaptarse
a clips de sonido
y limitación de palabras,
y movido por aquellos insensibles
a la sangre de terroristas.
Pero ellos lo sienten.
Lo sienten
por el asedio sobre Gaza.
Así que les di las resoluciones
de las Naciones Unidas
y las estadísticas,
y lo  condenamos,
y lo lamentamos,
y lo rechazamos.
Esto no son dos bandos iguales,
ocupante y ocupado,
y un centenar de muertos,
dos centenares de muertos,
y un millar de muertos
y entre medio de este
crimen de guerra y masacre,
he construido palabras
y sonrisas no exóticas,
sonrisas no terroristas,
y conté y reconté,
un centenar de muertos,
dos centenares de muertos,
un millar de muertos,
¿hay alguien ahí fuera?
¿Habrá alguien que escuche?
Desearía poder llorar
sobre sus cuerpos,
desearía poder correr
a cada campo de refugiados
y sostener a cada niño,
taparles los oídos para que no
tengan que escuchar
el sonido de las bombas
por el resto de sus vidas,
como yo hago.
Hoy, mi cuerpo
fue una masacre televisiva
y dejarme decir que
no hay nada que
vuestras resoluciones
de las Naciones Unidas
hayan hecho
jamás sobre esto
y ningún clip de sonido
que haga
no importa
cuan buen inglés tenga,
ningún clip de sonido,
ningún clip de sonido
ningún clip de sonido
les devolverá
a la vida,
ningún clip de sonido
arreglará esto.
Nosotros enseñamos vida,
señor
Nosotros enseñamos vida,
señor
nosotros los palestinos
nos levantamos cada mañana
para enseñarle al resto del mundo
Vida, señor.

Nosotros enseñamos vida, señor. Rafeef Ziadah.

martes, 1 de junio de 2010

Víctimas y vulneradores de derechos en Gaza y Guatemala

Pienso en Palestina y en Guatemala tras un día que ha acumulado demasiadas malas noticias.

Suele pasar que nuestra sensibilidad al sufrimiento humano es inversamente proporcional a la distancia que nos separa del lugar que habitan las víctimas. Intervienen otros parámetros en esta cuestión como la proximidad cultural o el grado de conocimiento de la región. Y por supuesto del interés que tengan los medios tras los repartos de minutos y páginas de sus respectivos espacios de poder. Es un ejercicio recomendable y conveniente equilibrar esta injusta percepción de la intensidad del dolor ajeno.

EL ROTO | 06-01-2009  (visto en Elpais.com)


Pienso en Gaza, en la Flotilla de la Libertad. Evidentes vulneraciones de los derechos humanos de cientos de personas las que allí se han estado produciendo en las últimas horas, que se suman al día a día de las que se dan en los territorios ocupados y bloqueados ante la impasible comunidad internacional. Y evidentes los vulneradores.

REUTERS | 31-05-2010  (visto en Elpais.com)

Y pienso en Guatemala. En el volcán Pacaya y en las terribles inundaciones (noticia a esta hora ya desaparecida de las portadas de los principales diarios) que se han llevado por delante la vida de decenas de chapines. Aparentemente, y comulgando con el pensamiento generalizado, parecería que es la Naturaleza la que proyecta su potencial destructivo sobre el país centroamericano, no existiendo más responsables de las desgracias que los propios fenómenos naturales. Parece irremediable. Rascando un poco es posible detectar otras causas del gran número de muertes que se dan una y otra vez en este país. Esto aparecía en un artículo del Periódico de Guatemala hace un par de meses sobre los 200 asentamiento precarios de la capital:
“No se han hecho las previsiones necesarias por parte de las autoridades encargadas si se llega a presentar un deslave o por cualquier efecto natural. No estamos preparados para un desastre, lo único que sabemos hacer es contar muertos y llevar comida. Y esas no son medidas”, dijo Sergio Morales, magistrado de Conciencia.
No es sólo la Naturaleza. Es una carencia sistemática de derechos humanos la que permite que el desbordamiento de un río o el deslave de un volcán sepulte tantas personas y casas. Y aquí sí hay quien ha de hacerse cargo de la protección de esos derechos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Las últimas provocaciones de Israel: continuidad expansiva y colonización cultural

Un artículo de Borja Cabo y Xabier Aguirregabiria, de SODePAZ, para conocer la situación actual en Palestina a raíz de su último viaje a los Territorios Ocupados.

Muro de la vergüenza


Imagen que tomé en el muro de la vergüenza a su paso por la localidad de Belén



Las últimas decisiones por parte del gobierno israelí de proclamar patrimonio cultural propio determinados enclaves especialmente significativos para la población palestina, si bien pudiera no modificar sobre el terreno en algunos casos la situación ya consolidada (en el caso de la tumba de Raquel en Belén, aunque no se haya patrimonializado hasta ahora de forma explícita, para los Palestinos lleva ya mucho tiempo siendo así) supone un esfuerzo estratégico de colonización del imaginario cultural y simbólico, herramienta con la cual también se deshilachan, conquistan y aniquilan los pueblos.

En otros lugares como la Mezquita de Ibrahim o Tumba de los Patriarcas en Hebrón, compartida durante años por el fuerte contenido simbólico para ambos pueblos, se ha prohibido desde hace semanas la entrada de los árabes, mientras que al mismo tiempo se ha permitido y protegido una celebración por el decimosexto aniversario de la matanza del médico israelí de origen estadounidense Baruj Goldstein, quien el 25 de febrero de 1994 mató, con su arma reglamentaria, a 29 palestinos que estaban rezando en el interior de la mezquita de Abraham.

La provocación atenta intencionalmente contra los lugares de reconocimiento de lo colectivo y contra los rituales de conmemoración. Lugares vetados para el recuerdo, nueva abolición de los símbolos que permiten a un pueblo al menos reconocerse y reconciliarse con su historia, como la nueva ley israelí que prohíbe a los palestinos expresar luto y dolor el 15 de mayo, día de la Nakba.

En Jerusalén continua la expansión descarada de colonias, y la expropiación de viviendas; las manifestaciones se suceden para testimoniar los desahucios una vez se notifican estos. El Ayuntamiento de Jerusalén tiene previsto demoler 88 viviendas palestinas en el barrio árabe de Siluan, en el este de la ciudad, para levantar en su lugar un parque arqueológico. Se tratará de una de las operaciones de demolición más importantes desde que la entidad sionista anexionó, en 1967, el sector oriental de Jerusalén, tradicionalmente árabe. A su vez, planea construir otras 600 viviendas en Jerusalén Este a pesar de que a finales del año pasado la Corte Internacional de Justicia (CIJ) declaró ilegal un plan urbanístico similar en la parte oriental de la ciudad. Por otra parte, las excavaciones arqueológicas avanzan premeditadamente ocupando también el subsuelo, como metáforas, ya que mientras se perfora la ciudad vieja (existen tours de hasta hora y media de visita subterránea) ésta se va derrumbando, pasando a estar bajo el control del gobierno israelí pues deniegan cualquier permiso de rehabilitación a los árabes. El Gobierno ha anunciado el cierre inminente de la Puerta de Damasco durante dos años por dichos trabajos arqueológicos; esta puerta es el principal acceso a la ciudad vieja para los árabes y es donde se encuentran concentrados el grueso de sus comercios.
En Al-Aqsa, se prohíbe el paso a los menores de 50 años y hace más de una semana que se repiten las movilizaciones y enfrentamientos.

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domingo, 21 de febrero de 2010

Por aquí van los tiros

Síntesis de mi actividad cyberdominguera:

1.- Disparar a un elefante. Documental de Alberto Arce y Mohammad Rujailah

“(...) Después, cómo no, hubo interminables conversaciones sobre la muerte del elefante. El dueño estaba furioso, pero no era más que un indio y no pudo hacer nada. Además, según la ley, yo había hecho lo correcto, ya que a un elefante loco hay que matarlo como a un perro loco, si su dueño no consigue dominarlo”. George Orwell. “Disparando un Elefante” fue publicado por primera vez en “New Writing”en 1948.

George Orwell definió una manera de ver a Asia, que todavía es válida. “To shoot an elephant” es un relato sobre un testigo presencial en la Franja de Gaza. El 27 de diciembre de 2008, la Operación “Cast lead” (Plomo Fundido) estuvo disparando a elefantes durante 21 días. Imágenes urgentes, insomnes, escalofriantes y sucias de los únicos extranjeros que decidieron y consiguieron permanecer, empotrados en las ambulancias de la Franja de Gaza, al lado de la población civil palestina.

2.- Otro sindicalista asesinado por combatir a Unión Fenosa en Guatemala. FRENA.
Hoy, alrededor de las 6 pm, fue cobardemente asesinado el compañero Octavio Roblero dirigente del FRENA y de la lucha contra Unión Fenosa en el Municipio de Malacatán, Departamento de San Marcos.

3.- Na' vis palestinos en la protesta semanal de Bilin.




Interesante reflexión la de Leo Bassi al respecto en su blog.


4.- La Movilización Global. Breve tratado para atacar la realidad. Santiago López Petit. Traficantes de sueños.




Este libro tiene por objeto una sola cosa: la realidad. Nuestra realidad, esta realidad que coincide con el capitalismo. Decir realidad capitalista es por lo tanto redundante. Hoy la realidad se ha hecho capitalista, y no deja nada afuera. Consideramos esta realidad hecha absoluto, este autodespliegue de la realidad en su necesidad interna, mostrándola tal y como es, y también cómo funciona. Al desvelar esta verdad ganamos numerosos conceptos, especialmente el de movilización global que sirve para describir la globalización neoliberal y que se pone como el verdadero fundamento de la realidad misma. Asimismo se avanzan definiciones nuevas, como la democracia en tanto que articulación del Estado-guerra y del fascismo postmoderno, o la del poder como poder terapéutico. La realidad, no obstante, al separarse de sí en su despliegue, al salir de la tautología, nos muestra también sus puntos débiles. En particular, pone ante nuestros ojos la nueva cuestión social: el malestar.


miércoles, 10 de febrero de 2010

Exposición virtual "Doce días en Palestina"

La Fundación Castellano-Manchega de Cooperación tiene una sala virtual de exposiciones fotográficas. Sus responsables han tenido la amabilidad de invitarme a participar en ella y a partir de hoy se puede visitar una colección de imágenes de nuestro viaje a Palestina: "Doce días en Cisjordania".

lunes, 1 de febrero de 2010

El boicot, las desinversiones y las sanciones sirven

Tras asistir el sábado al Foro Social Mundial de Madrid se me han vuelto a encender los cyberleds, y esta semana tocará plasmar algunas ideas y noticias en el blog.

Este vídeo, que nos ofrecieron los amigos de Sodepaz, Borja y Sergio, sirve para entender en qué consiste la campaña por el Boicot, desinversiones y sanciones a Israel, por qué es efectivo y cuáles son sus paralelismos con la lucha contra el apartheid sudafricano. Omar Barghouti es activista por los DDHH y fundador del movimiento BDS.



jueves, 7 de enero de 2010

De México a Palestina, de Lhasa a Amel, de Josefina a Jamal

El día 1 de enero murió la cantante mexicano-estadounidense Lhasa de Sela, una voz excepcional que acostumbraba a arroparse por unas delicadas melodías mezcla de canción tradicional mexicana, klezmer (música de los judíos de Europa Oriental que acabo de descubrir gracias a wikipedia) y rock.

En México, en la capital del feminicidio americano, Ciudad Juárez, asesinaron hace un par de días a Josefina Reyes, una activista social que encabezó numerosos movimientos contra la represión y violencia del ejército y las policías, y que anteriormente había visto como desaparecía forzosamente o era asesinado alguno de sus hijos.

Recordar a esta gente que, en condiciones nada fáciles, arriesga su vida por defender la de los demás, es lo menos que podemos hacer, además de firmar una petición instando a la Secretaría de Gobernación a garantizar la seguridad de Cipriana Jurado, compañera de Reyes, y otros defensores de derechos humanos en Ciudad Juárez.

De cara a la pared, Lhasa de Sela:



El 15 de diciembre del mes pasado fue detenido, sin que hasta ahora se hayan presentado cargos en su contra, Jamal Juma (a la izquierda en una foto de Eduardo Seidl en el Foro Social Mundial de Belém), coordinador de la Campaña Contra El Muro del Apartheid. Desde entonces Jamal permanece sin contacto con su abogado y su mujer, al igual que Mohammad Othman, también activista de la Campaña y que ya lleva en detención administrativa más de tres meses. Por ellos sí podemos hacer algo. En esta web hay varias acciones recomendadas, como por ejemplo participar en esta colección de fotos de simpatizantes pidiendo su liberación, además de las tradicionales y muchas veces efectivas cartas. También en esta web podéis actuar para liberar a Mohammad. Y aquí dejar vuestras palabras de apoyo para el preso.

Y esta es Amel Mathlouthi, de la que sé mas bien poco, aunque la tengo como amiga de facebook y hoy mismo me ha escrito preguntando de qué nos conocíamos. Puedo decir que su voz me pone la piel de gallina, que es tunecina y una persona comprometida con los derechos y libertades de los pueblos oprimidios, entre ellos el palestino. Le he dicho "entre otras canciones por la de este vídeo":

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Belén 20 siglos después




Esta foto la tomé en la casa y tienda de una familia árabe cristiana rodeada por el muro de la vergüenza en la ciudad de Belén.

Meses después de la masacre de Gaza, años después de la construcción del Muro, décadas después de la Ocupación y la Nakba, podemos certificar que les seguimos fallando.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Viaje a los Altos del Golán. Días 11 y 12. Majdal Shams, Haifa, Tel-Aviv, Madrid


El chófer árabe-israelí que nos tenía que recoger en Nablús y llevar hacia los Altos del Golán fue retenido caprichosamente en un checkpoint de entrada a la ciudad. Tuvimos pues que llegar hasta él montándonos en varios taxis. Uno de ellos pinchó. Una vez en el control militar conocimos a unas señora mayores de una asociación pro derechos humanos integrada sólo por mujeres israelíes contrarias a la ocupación. Su activismo consistía en vigilar el trato que daban los soldados hebreos a los palestinos.


Nos despedimos de A., una de las personas más entrañables que conocimos. El viaje hacia el norte fue mostrándonos un paisaje cada vez más verde. Sobre todo una vez cruzada la frontera palestino-israelí, teniendo nuevamente que decir en ella a la soldado que subió al bus que nuestro viaje era puramente turístico y que veníamos de Jericó. A partir de ahí el desierto se convirtió en vergel. Los campos de regadío, el Lago Tiberiades (aquel en el que las leyendas bíblicas cuentan que Cristo anduvo sobre el agua), el paisaje bien nutrido del agua siria del Golán mostraba un esplendor que a los árabes se negaba. El agua es una de las grandes batallas ganadas en esta guerra de ocupación.


El 25 % del agua que consume Israel proviene del Golán, donde residen unas 40.000 personas según Wikipedia, entre árabes, nacionalizados casi todos israelíes, y colonos moderados, según nos contaban, originariamente de izquierdas y que mantienen un buen trato con los autóctonos. Majdal Shams fue el pueblo en el que nos quedamos esa noche, tan sólo tres personas, acogidas por Golan for Development, que pretende construir un movimiento democrático en el Golán como manera de resistencia ante la ocupación.. La mayoría de nuestros compañeros de viaje regresaron en el día a Tel-Aviv para coger al avión rumbo a Barcelona.


Nada que ver con Palestina. Eso sí que parecía la Suiza de Oriente Medio. Se respiraba una tranquilidad inmensa (si uno obviaba la notable presencia militar que rodeaba las ciudades y los vetustos tanques apuntando a la frontera siria). A cada paso era normal encontrarse con una clínica dental, con una cafetería tranquila y moderna o con un grupo mixto de chicos y chicas de aspecto occidental. Otro rollo. En algunas casas se mostraba la bandera siria ondeando en el salón, pero sobre todo la bandera drusa, (en la foto) confesión mayoritaria en la zona, en los tejados de las casas de nueva construcción.


Es contradictoria la justificación israelí para ocupar en 1967, durante la guerra de los seis días, 1200 km2 de los 1800 de que constan los Altos del Golán. El Artículo I, Sección 9, de las Directrices normativas básicas del Gobierno de Israel afirma: "El gobierno considera que el Golán es esencial para la seguridad del Estado y sus recursos hídricos. Mantener la soberanía de Israel sobre el Golán será la base para un acuerdo con Siria.". La razón de aprovisionarse de agua es clara, además los golaníes la pagan 4 ó 5 veces más cara que los colonos. Lo de la seguridad no tanto, cuando pegados a la frontera hay varios asentamientos.


En ese punto confluyen las fronteras de cuatro estados: Siria, Jordania, Líbano e Israel. Particularmente la frontera con Siria, a quien pertenecen según la ONU esos territorios, es llamativa. Del otro lado se pueden observar algunas casas diseminadas por la montaña de algunos de los muchos que huyeron tras la ocupación o de familiares de actuales residentes en Majdal Shams y estaciones de radio con las que se comunican entre sí.


De las conversaciones con Taysser Miry, líder de Golan for Development, mi compañero y amigo David Perejil, tomó mejores apuntes que yo:


La principal razón de la ocupación del Golán es el agua. El 25% del agua israeli proviene de aquí”, así comenzó su presentación Taiseer para contarnos que de los 30.000 habitantes repartidos en 200 pueblos y una extensión de 1.200 km2, sólo quedaron 6.300 personas tras la guerra de 1967. Una ocupación que las familias divididas a un lado y otro de la frontera pensaron que sólo duraría unos meses pero que aún perdura. Eso, pese a la coacción israelí para que los golaníes, hasta los noventa con estatus de residentes, renunciaran a la nacionalidad siria y optaran por la israelí. Presión que tan sólo 100 personas soportaron, tras una huelga y actos de boicot, y que ahora tienen una nacionalidad indefinida.

Tayseer Miry también criticó aspectos de la educación en el Golán. Un currículo centrado en la explicación sionista de la historia, que rechaza, y unos profesores poco cualificados, a veces sin titulación, que él creía dirigidos a bajar el nivel académico de la zona. En este sentido, destacó la oportunidad abierta entre 1977 y 1981 para cursar estudios universitarios en Damasco, cuyo relevo tras la prohibición fue la antigua URSS, aliado de Siria que acogió a unos millar de estudiantes golaníes.
Y vuelta al agua, fundamental de la zona, que Miry señala como causante de la ocupación. Nos dice que lo golaníes árabes pagan hasta cuatro veces por el agua que los colonos, 3,4 shekels/m3 frente al 0,9 de los habitantes de los asentamientos. Un recurso repartido entre 90 lagos en los Altos, con cerca de 3,5 millones de metros cúbicos. Para burlar esta estrategia antidesarrollista, los agricultores decidieron recoger agua de lluvia en tanques, llenando la zona con unos 600 contenedores. Poco después, Israel decidió instaurar una nueva legislación, por la que se requerían hasta cinco diferentes permisos para poder tener un tanque, lo que provocó demoras de años. Taiseer Miry recalcaba la ironía de tener que pagar más por un recurso que considera propio y robado por los israelíes. Hasta llegar al sarcasmo de no poder recoger agua de lluvia.
Miry cree que hay que leer entre líneas los discursos pacifistas de políticos como Simon Peres, presidente israelí y laborista. Piensa que destilan una impostada superioridad, moral y tecnológica, sobre los árabes que les da derecho a ocupar tierras. Vuelve a repetir que para el país judío no sólo no existen las resoluciones de la ONU sino que siempre se prepara para vencer siempre por medio de la fuerza militar.
Por la noche paseamos, fumamos una narguile y bebimos unas cervezas. Algunos de los saludos que se escuchaban eran en hebreo y no era raro encontrar militares tomando algo en un bar con total tranquilidad. “Esto no tiene nada que ver con Palestina”, comentábamos.


La vuelta a casa se produjo al día siguiente. Llegamos hasta Haifa, la ciudad roja de israel, donde tuvimos tiempo para observar el Mediterráneo desde la otra punta a la que estamos acostumbrados, charlar nuevamente con Nisreen Mazzawi, para finalmente separarnos, desarnos suerte y realizar el trayecto a Tel-Aviv ya de manera individual. Habíamos dicho que viajábamos solos al entrar y de igual manera debíamos salir. En el aeropuerto el dichoso numerito 5 en el pasaporte, en las maletas. Controles, cacheos, preguntas, preguntas, preguntas. El cargador del móvil escaneado y facturado a parte. Un tipo muy cachas sentado a mi vera en el avión. Si yo estaba despierto no se movía. Cuando me dormía aprovechaba para ir al baño, pero no al de turistas, si no al de business, manteniendo siempre cubierto el flanco delantero de la cabina. Mi imaginación voló pero sigo creyendo que no era casualidad.

FIN.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 10. Nablús.




Nablús es una ciudad preciosa. El día que Palestina sea libre o el día en que esté enterrada bajo las baldosas de un gran parque temático judío y las masas de turistas puedan visitarla, será considerada como se merece. Ha sido tradicionalmente el motor económico de Palestina, hasta que el cerco de 2000 a 2008 la asfixió. Durante esos años, en una de las incursiones israelíes más feroces, los helicópteros sobrevolaron el centro, disparando a todo aquel que saliera de las casas, a la vez que los bulldozer se aproximaban a una zona, el casco antiguo, con calles cada vez más estrechas. Los bulldozer tenían que avanzar y las angostas callejuelas árabes se lo impedían. La decisión fue pasar por encima de una casa. Derribarla. Dentro, una familia al completo también tomó su decisión. No salir, para no ser ametrallados. Murieron diez personas. Hoy hay una placa que lo rememora.

Hasta aquí llegan mis notas. No recuerdo por qué sobre los campos de refugiados de Nablús no escribí nada, aunque lo sospecho. Visitamos el de Askar, muy cerca del cual vivíamos, y el de Balata. También está Askar II, fuera de la jurisdicción de la UNRWA, sin escuelas ni atención sanitaria.

A simple vista en los campos de refugiados son observables unas condiciones de vida mucho peores que en las ciudades. No hay recogida de basura y las calles tienen el ancho justo para poder circular andando. La gente pasa gran parte de sus días en ellas, por el elevado desempleo y el escaso espacio de las viviendas, en las que llegan a vivir 70 personas sobre el mismo área que la ONU concedió a cada familia hace 60 años. También son divisables numerosos carteles con fotos de mártires, muchos de ellos víctimas inocentes de bombardeos y disparos nada selectivos, que dejan sus huellas en las paredes de casas o que agujerean depósitos de agua.

Ni que decir tiene que los 15.000 habitantes de Askar o los casi 30.000 de Balata (en un kilómertro cuadrado), el mayor campo de toda Cisjorania, provenientes mayoritariamente de Yaffa y de Haifa después de largas y durísimas travesías por montañas, cuevas y desiertos hasta llegar a su destino hace ya décadas, hacen su vida con la mayor dignidad posible. Pero también es cierto que las afecciones psicológicas son notables por las especiales circunstancias en las que se encuentran, con todo lo que eso implica en la violencia intrafamiliar o en la resistencia ante la ocupación. Eso sí, se saben al dedillo las resoluciones de la ONU que obligan a Israel a dejarles volver a sus tierras, pero que nunca se cumplen.

La última noche en Nablús, después de una absolutamente desquiciada carrera de taxis, nos topamos con una enorme fiesta en un barrio céntrico de la ciudad. Alguien del ayuntamiento soltó su discurso desde el escenario, luego vinieron actuaciones musicales, seguidas con gran entusiasmo por el público. Sólo había unas pocas mujeres en los límites de aquella gran plaza. Todo lo demás eran hombres. Hacia la parte exterior nos dirigimos cuando el ambiente se caldeó con las mujeres de nuestro grupo que comenzaron a desviar la atención de decenas de jóvenes y precisó incluso de la actuación de un policía y de la bronca de nuestro guía y ya amigo A.








Aquí termina el viaje a Palestina. Queda por contar el día en los Altos del Golán y el regreso a Tel-Aviv, vía Haifa. Esta es una bella versión cantada por Amel Mathlouthi de "Nací en Alamo", interpretada por Remedios Silva en la BSO de "Vengo" de Toni Gatlif. Por poco pongo ésta de DAM.



domingo, 6 de diciembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 9. Samaria-Sebastia

NablúsDe Jenin, donde no dormimos, llegamos a Nablús. Allí nos recibió A., ahora de gira por Europa denunciando la ocupación en Cisjordania y la situación de los campos de refugiados, donde él vive. Con 16 años sufrió en sus propias carnes lo que tantos jóvenes ya le habían contado: una detención administrativa. Cuatro meses. Durante el día, con un tremendo calor, lo ponían bajo el sol. Con las manos en la espalda, en posición forzada. Recibía golpes con mucha frecuencia. Le preguntaban cosas que él no sabía responder. Por la noche, en una habitación de 1 x 2 metros compartida por 3 ó 4 presos. Sin espacio para tumbarse todos a la vez. Sin tiempo ni lugar para orinar. Y así, como digo, cuatro meses. Menos mal que durante el cerco a Nablús (2000-2008), consiguió un “DNI” de Jericó y se pudo mover con mayor tranquilidad. Esa noche estuvimos charlando y tomando unos helados con A., la única distracción nocturna en las cercanías de Askar I y II, donde fuimos acogidos por la Asociación de los campos de refugiados. Para llegar a la heladería transitamos por caminos sin iluminación por donde grupos de mujeres y niños andaban con total normalidad.

Tras la primera noche en Nablús vino un viernes. Día en que todo está cerrado. Por tanto ni podríamos ver la universidad, ni nada de lo que teníamos programado. Pero conseguimos concertar una visita a la comunidad samaritana que, al menos hasta el mediodía, podría recibirnos, antes de empezar su particular sabath.

SamaritanoLo cierto es que ese pueblo no tenía nada que ver con todo lo que le rodeaba. Se veían buenos coches, buenas casas, buena ropa y buenas cervezas. A la entrada un chekpoint. En él tuvimos un pequeño conflicto. Los militares israelíes, jóvenes, argentino alguno de ellos, no dejaban pasar a uno de nuestros acompañantes. Éramos 12 españoles (11 + 1 vasco) y 3 palestinos. Porque no. Y punto. Sólo dos. A. decidió llamar al jefe de los samaritanos. El hombre se acercó en su coche hasta el control militar, habló con los soldados y nos permitieron pasar a todos. Eso sí: nos retuvieron los pasaportes y, en el caso de nuestros anfitriones, sus respectivos documentos de identidad.

Llegamos pues al monte de Gerizim, junto a Nablús. Sólo quedan unos 750 samaritanos, 450 de ellos allí, el resto en Holon. Para no extinguirse y sanear su genética trajeron hace no mucho mujeres de Ukrania, Sibera, etc…, seleccionadas a través de catálogos en una agencia de Tel-Aviv o internet, para seguir procreando samaritanos.

Tienen unas creencias similares a los judíos, pero no lo son por una diferencia en las ramas de sus árboles genealógicos. Dicen provenir de Isaac. Pero hablan árabe. Dicen llevarse bien con todos, y a todos están agradecidos. Tiene los dos documentos de identidad: el palestino y el israelí, con quienes quieren la paz. Se consideran la Suiza de Oriente Medio. Usamos móvil, facebook, nos contaba el jefe máximo, aunque realmente esto lo hemos vimos también en los palestinos que tienen acceso a la red.


Al voler a atravesar el checkpoint (no nos quedaba otra si queríamos recuperar los pasaportes) los militares fueron raudos en entregarnos nuestra documentación, pero no así la de nuestra encantadora y plurilingüe acompañante palestina, la de su hermano y la de A. No las encontramos, decían burlándose de ellos. Así, tras insistir, presionar con mucha sutilidad y mantener el temple y la paciencia, les entregaron sus respectivos documentos de identidad. (En la imagen el momento justo en que esto ocurría).

Sebastia, un pueblo con ruinas de más de 10.000 años (romanas, herodianas, bizantinas, helenísticas...) de incalculable valor, pero medio abandonadas por culpa de la negativa de las autoridades israelíes para conservarlas o incluso permitir que Grecia construya una importante iglesia ortodoxa para esta confesión donde consideran que Jesús fue bautizado. Nada que pueda fomentar el turismo en Palestina será facilitado. Está claro. Allí se supone fue decapitado y está la tumba de San Juan Bautista, Yahya en el Corán (aunque mayoritariamente se cree que está en Damasco), teatros y circos de la época de Herodes, las columnas entre las cuales algunas imaginaban bailar a Salomé.

Por supuesto, cerca se divisaban asentamientos y nuestros acompañantes no se cortaban un pelo a la hora de denunciar el robo de ganado, tierras y la tala de olivos por parte de los colonos, en su mayoría rusos. Aquí no vienen los rabinos ni los ultras de Jerusalén. Les inculcan odio y los mandan para acá.

En Sebastia nos invitaron a comer. Cada viernes lo hacían con todos los voluntarios, que poco a poco fueron apareciendo y llegaron a sumar decenas y decenas. Junto a ellos tomamos nuestros shawarmas, charlamos con algunos y nos enteramos de que esa misma noche una orquesta de músicos franceses pondría sonido a unas películas de cine mudo que se proyectarían en uno de lo monumentos del pueblo. Allí estuvimos.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Así de sencillo

¿Recordáis lo que hablábamos de la judeización de Jerusalem Oriental?. Esto pasó ayer:




Cualquier excusa es buena...

El vídeo lo he visto en el blog de Zinar

miércoles, 28 de octubre de 2009

Viaje a Palestina. Día 8. Jenín (La III Intifada será cultural)

Estatua hecha con restos de vehículos militares israelíes

Este estatua está confeccionada con restos de vehículos militares israelíes (Jenín)

En Jenín, una ciudad mucho más cercana a la Palestina tradicional que la capitalina y onegera Ramallah, nos recibieron activistas locales de Hakoura (Casa de asociaciones de Jenin), financiada por la cooperación francesa y volcada en la formación, el turismo político y el comercio justo. Después de visitar el casco antiguo de la ciudad, repleto de fotos de mártires (sólo en la II Intifada Jenín tuvo 720 muertos) nos entrevistamos con el primer y único político de todo el viaje: el gobernador de la provincia, Qadoura Moussa, de Fatah.

Gobernador de Jenín

Moussa hizo un repaso por la situación académica, sanitaria, económica, de empleo y política; por las consecuencias de la existencia del muro, que les afecta desde la frontera jordana hasta Turkarem y  excluye a 5.700 habitantes de casi todo por haber quedado al otro lado y necesitar permisos hasta para trabajar en sus olivares. Antes del muro 23.000 ciudadanos de Jenín trabajaban en Israel; ahora tan sólo 1.500. El desempleo es superior al 50% y, además, tienen a su alrededor 9 asentamientos. “No somos asesinos, queremos libertad”. ”Vosotros sois mensajeros de la paz, no olvidéis a los palestinos.” “Todo el mundo disfruta del petróleo árabe pero aquí los niños pasan calor en verano y frío en invierno”, son algunas de las frases salidas de la boca de Moussa. En cuanto a la pregunta sobre la solución al “conflicto” dijo: “Por derecho deberían haber dos estados”, pero no mostró inconveniente en la solución de un único estado con “libertad y paz para todos.” “La pelota está en el tejado israelí”.

Campo de refugiados de JenínLos campos de refugiados son los lugares más representativos de las flagrantes injusticias que sufre el pueblo palestino como castigo colectivo por habitar una tierra codiciada por otros. No sólo el hacinamiento y la falta de servicios, como el de recogida de basura, son terribles para llevar una vida medianamente digna, sino también el terror provocado por el asedio, los bombardeos y las casas destruidas durante la II Intifada o las continuas entradas nocturnas de militares en busca de “supuestos terroristas”. La asociación Not to for get que trabaja con niñ@s de los campos de refugiados, nos recibió con una representación infantil y sus esforzadas trabajadoras y voluntarias, jóvenes algunas de ellas que habían abandonado sus cómodas vidas en países como Bélgica para luchar por su pueblo, nos informaron acerca de su visión de la escuela como un arma contra la ocupación, de los traumas generalizados entre la población y de las dificultades para estudiar o acceder a la sanidad por culpa del muro.


Por último el Teatro de la Libertad, un talentoso proyecto surgido del tesón de una mujer israelí, Arna, y de su hijo, Juliano, continuador de su trabajo enfocado a ofrecer magia a la población y una herramienta más de resistencia. “La III Intifada será cultural”, nos decían. En 2002, durante invasión israelí de Cisjordania, la ciudad de Jenín fue de las que más resistencia ofreció. Todos los actores que trabajaban con Juliano fueron asesinados. Hoy el Freedom Theatre tiene unos 100 alumnos, montones de voluntarios occidentales, alrededor de 25 personas trabajando y dos funciones al año (la primera fue Rebelión en la granja adaptada a Palestina).


jueves, 8 de octubre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (3). Agua.

(Ay, libreta, cuánto polvo estás cogiendo. Es lo que tiene a veces estar más liao que un zarajo)

Belén


Dicen que el agua, el oro transparente, provocará conflictos y guerras en el futuro. Se equivocan: ya las está produciendo. Tanto en los Altos del Golán como en toda Palestina, el gobierno israelí promociona el saqueo de este recurso, discriminando en su acceso a los suyos (precios cuatro o cinco veces menores y suministro ilimitado) y a los "otros". Lo pudimos comprobar en la sede de Palestinian Hidrology Group (PHG) en Ramallah, otro de los encuentros del día séptimo, como lo haríamos una de las últimas jornadas en la región siria ocupada del Golán. También lo comprobaríamos en Nablús, donde durante un día no dispusimos de agua en la casa que compartíamos, pese a que disponía de un tanque de almacenamiento. Nunca se sabe cuándo cortarán el chorro. Lo cierto es que con ello hacen un buen negocio. No es de extrañar que, al parecer, el organismo encargado del agua en Israel tenga los mismo poderes que su banco central y un presupuesto mayor.

También en esto, por cierto, tiene algo que decir Jordania. Os lo va a contar David. Dado que el tiempo en las últimas semanas en Ciudad Real parece contraerse y que hay gente que escribe con bastante más propiedad que uno, os voy a dejar con un artículo que hace unos días se publicó en el periódico digital Soitu, redactado por uno de mis compañeros de viaje en Palestina y periodista:

[...] Según Rabí, Palestina sólo recibe el 8,2% del agua de la zona, frente al 57,1% que toma Israel o el 34,7% que usa Jordania, pese a contar con el 50% de las aguas superficiales y acuíferos de la zona. La situación en Cisjordania se agravó con la ocupación tras la guerra árabe-israelí de 1967, ya que las leyes militares que impuso Israel impidieron la perforación de nuevos pozos hasta la llegada de los acuerdos de Oslo. Ayman cree que los asentamientos y el muro han agravado la situación y, una vez más, lo avala con cifra: los cerca de 300.000 colonos israelíes que viven en Cisjordania consumen 75 millones de m3, frente a los 130 millones de los tres millones y medio de palestinos. Es decir 780 litros por persona frente a 192 litros. Cuatro veces más. [...]

Más en La guerra del agua en los territorios palestinos

lunes, 28 de septiembre de 2009

Viaje a Palestina. Día 7 (2). Presos.


Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso. [...]
Tengo la sabiduría del condenado a muerte. Mahmud Darwish. 2003.

Leer un libro de poesía de Mahmud Darwish, portar algún símbolo político, un libro de geografía o un mapa de Palestina pueden ser el motivo para que un palestino pase una temporada en una cárcel israelí. Desde 1967 unos 750.000 palestinos han pasado por centros penitenciarios del país ocupante. Hoy día hay más de 8.000, entre ellos parlamentarios, miembros de asociaciones, alcaldes, concejales... El camino de la cárcel es mucho más directo que el que lleva de Ramallah a Belén. Basta con saltarse una de las 1.700 leyes que afectan a la vida diaria de los palestinos y que impone el comandante de turno al mando del ejército.

ADDAMER es una organización no gubernamental de apoyo a los presos y defensora de los DDHH. Se fundó en 1992 y enfoca su actividad en la defensa de los derechos de los presos políticos en cárceles israelíes y también de la ANP (tanto de Gaza como Cisjordania) y el trabajo para acabar con la tortura a través de estudios, procedimientos legales y campañas de solidaridad.


En su sede de Ramallah estuvimos y allí nos relataron estremecedoras historias de presos y de las brutales torturas (valga la redundancia) físicas y psicológicas que, de manera sistemática, se usan contra ellos y que también, tristemente, se dan en las propias cárceles de la ANP. Los métodos de tortura han "progresado". Hasta los 80's se rompían huesos, se quitaban uñas y pelos y se aplicaban cigarrillos sobre el cuerpo, se calentaba el cerebro con luz, se bañaba a los presos en agua muy caliente y muy fría y eran sodomizados. En esta época se emplean técnicas que no dejan marcas, pero que siguen suponiendo un sufrimiento psíquico y físico para la víctima: la bolsa o el saco con orín en la cabeza, mantenerse de puntillas con las manos en la espalda durante horas o días, no permitirles el sueño, la agitación fuerte y rápida del cuerpo (que puede causar daños cerebrales).
"Pueden arrestar a cualquier palestino en cualquier momento por cualquier razón."

Hay una ley que permite a cualquier soldado arrestar a un palestino durante ocho días sin acusación alguna. Luego se le lleva a una corte militar y se le puede enviar a la cárcel de nuevo sin excusa 180 días. Durante los primeros 90 días no tiene derecho a abogado. Después se le lleva al juez sin necesidad de investigaciones, pruebas... Las fichas policiales no especifican fechas del crimen, direcciones y distancias de supuestos disparos. Es difícil probar lo contrario. Pueden decir "de mayo de 2007 a noviembre de 2008 disparó en tal carretera de Ramallah". Por tanto el afectado tiene que demostrar que durante todo ese tiempo no hubo disparos en Ramallah. O ¿cómo probar que un niño al que condenaron a 25 años de cárcel no tiró una piedra a un coche israelí? Es el acusado el que tiene que demostrar su inocencia.

La flexibilidad judicial es grande. Tirar piedras en Jenín: 1.000 shequels y un mes de cárcel; en Hebrón: 10.000 shequels y 3 años de cárcel. Además de este castigo el ejército puede bombardear la casa, arrestar a gente de la familia o prohibirles viajar. No sólo por la acusación sin pruebas de tirar una piedra pueden pasar una temporada en una habitación compartida de 2 x 1 m. También a un agricultor por recoger la fruta de su tierra si está al otro lado de los dichosos muros o vallas, o por ir a un hospital durante un toque de queda.

Amnistía Internacional define así las detenciones administrativas: “… un procedimiento bajo el cual las detenciones se llevan a cabo sin cargos o juicios. No hay presentación de cargos y no existe ninguna intención de llevar al detenido ante un tribunal. Mediante la orden de detención se le da al detenido un plazo determinado para la misma. Antes o en la misma expiración del plazo, la orden de detención es renovada con frecuencia. Este proceso puede continuar de forma indefinida”

Sin motivo y sin juicio se pueden pasar hasta 8 años en una cárcel israelí. Esto es lo que permite el sistema de detenciones administrativas. En principio es hasta 6 meses, pero se puede ir renovando. Así hay más de 700 encarcelados, algunos de los cuales llevan 3 ó 4 años sufriendo este tipo de detenciones. Hay a quienes liberan y vuelven a arrestar a la semana, o justo cuando salen de la cárcel. O lo que es peor, cuando después de ser abandonados en el desierto y consiguen llegar a su casa están a punto de abrazar a su familia. Cuando los van a solar los avisan tan sólo con horas de antelación. En muchas ocasiones la buena nueva es falsa y tienen que volver a deshacer el petate al cabo de un rato.

Las visitas de los familiares a la cárceles (menores de 16 o mayores de 46, los únicos que reciben permisos) son una odisea que daría para otro post. Los largos viajes en autobuses de la Cruz Roja, las interminables esperas, la salas en las que apenas se escucha al familiar porque todas las familias intentan comunicarse a la vez ya que el sistema de teléfonos no suele funcionar.