Vengo de comisaría, un lugar en el que reconozco no sentirme muy a gusto. Aún tengo algunos recuerdos de malas experiencias en el trato con señores uniformados en Cuenca o recientemente en Ciudad Real. Bien, pues he ido a poner una denuncia y todo ha ido rápido y sobre ruedas (¿ruedas?). Dos jovencitos de prácticas observaban cómo otro poli anotaba los detalles del robo de la bici. Entremedias se lamentaban junto a otros compañeros por no haber llegado a tiempo a detener a un atracador de ancianas. Al parecer había tirado a la vieja en cuestión al suelo y se había ido con las joyas poco antes de que llegaran.
Al final de la redacción me pasa la hoja impresa y, como tengo el mal vicio de buscar inmediatamente las faltas de ortografía, me ha venido al pelo su siguiente pregunta: "¿alguna falta de ortografía?". Sí, "sustraído" lleva tilde en la 'i' porque se rompe el diptongo. Uno de los alumnos de madero apunta "porque es débil, ¿no?"...
Luego el redactor jefe me ha preguntado, al saber de mi oficio, por cómo los cacos pueden desactivar las alarmas de recreativos, joyerías, etc., Práctica, al parecer, cada vez más extendida y a la que no acaban de dar solución.
(Esta noche el cuerpo me pide comisaría...)
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jueves, 4 de marzo de 2010
Ortografía en comisaría
propalado por
ASR
justo el
4.3.10
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exégesis
Etiquetas: Madera, Mancha manchega, Personal y transferible
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Sociedad violenta. Ahora sí que sí.
Hace casi un año me topé con un tipo pegando a su pareja en medio de la calle. ¿Recordáis?. Aquél día la policía no estaba para tonterías y acabé saliendo de la comisaría con mucho asco hacia ese funcionario barrigudo y con bigote que despreció mi denuncia verbal y con bastante escepticismo con respecto a la misión de las fuerzas de seguridad del Estado y de los logros conseguidos en la lucha contra la violencia machista.Precisamente hoy he estado con la gente de Amnistía recordando a las víctimas de esta lacra. Cuando el acto ha terminado me he dirigido hacia el coche y he pasado cerca de los aparcamientos de mi trabajo justo cuando un chaval rompía la luna de un pequeño turismo. He pasado de largo y he echado mano al teléfono para llamar a los responsables del centro y al 112. El joven ha salido intuyendo que le había observado y al verme móvil en mano me ha amenazado invitándome a no llamar a la policía y a alejarme cuanto antes, para seguir desvalijando.
Y claro, unos metros después, he llamado. Y el desprecio de los maderos de hace unos meses se ha convertido en agradecimiento, la falta de interés en un detallado cuestionario sobre el aspecto físico del delincuente, etc, etc.
Mi pensamiento demagógico ha tendido a pensar que cuando se toca la propiedad privada, el Estado no titubea, pero cuando se trata del derecho de una mujer, se vacila demasiado. Está en sus mentes, está en su educación y está en sus hábitos. Cambiémoslas.
propalado por
ASR
justo el
26.11.08
5
exégesis
Etiquetas: Amnistía Internacional, Madera, Mujeres
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