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sábado, 26 de diciembre de 2009

Cianobacteria mortal en el Lago Atitlán


Tantas son las veces que he hecho referencia al -no por muy repetido menos- maravilloso Lago Atitlán, que sería injusto no mencionar su estado de coma, como lo califican algunos, tras un estudio de la Universidad de California. No es algo nuevo, aunque ahora se ha diagnosticado qué eran esas extrañas algas que crecían cerca de las orillas. Es, al parecer, una cianobacteria la causante de tal drama. La tragedia sería perder uno de los entornos naturales más impresionantes del mundo, pero también lo sería que las miles de personas que trabajan directa o indirectamente y comen gracias a él, que simplemente se bañan o se relacionan en sus orillas, se vieran afectadas de manera irremediable por ciertas prácticas permitidas hasta la fecha, y ante las cuales no se han propuesto alternativas serias, como el continuo vertido de residuos de actividades humanas, industriales, agrarias (agroindustriales más bien) que llenan de nitrógeno y fósforo las cada vez menos azules y más verdinegras aguas del lago.

Más y mejor información:

- Infolatam

- Dina Fernández

lunes, 8 de septiembre de 2008

San Marcos La Laguna

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Los antepasados del municipio de San Marcos La Laguna han tenido una larga historia migratoria. Son originarios de un lugar llamado Pakip, un área localizada al Sur de San Lucas Tolimán y Santiago Atitlán, en las tierras bajas (Bocacosta), cercana a la población de San Jerónimo Patulul. Dicho lugar tuvieron que abandonar a causa de los animales salvajes (tigres, leones) que abundaban en el lugar quienes eran una amenaza en sus cultivos y de sus propias vidas.

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Agrega la leyenda que vagaron durante casi trescientos años buscando un lugar donde asentarse, lo intentaron en la riveras del Lago de Atitlán, en tierras que actualmente pertenece a la aldea Cerro de Oro del municipio de Santiago Atitlán. Pero al ser rechazados por los habitantes de esta comunidad buscaron refugio en la orilla occidental del Lago, donde el alcalde de Patzununá los contrató para sembrar milpa.

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A los descendientes de los emigrantes de Paquip de habla Kaqchiquel se agregaron otros jornaleros llegados de Sololá, con quienes por tener el mismo lenguaje, formaron un nuevo pueblo, en un lugar no muy adecuado para ellos, en el barranco Payán Chicol, sitio conocido actualmente como Jaibalito, que pertenecía a la jurisdicción de Atitlán y era parte de la encomienda de Sancho de Barahona compañero de conquista de Pedro de Alvarado. Según el Memorial de Sololá. El pueblo de San Marcos fue fundado el 26 de abril de 1,584, cuando el misionero Fray Juan Mendoza celebró la primera misa , siendo conocido inicialmente como San Marcos Paquip.


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texto: Atitlan Resource

martes, 26 de agosto de 2008

Cobradores críticos (II)

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Nos alejábamos de la orilla lentamente y decidí subir al techo de la embarcación. Allí empecé a hablar con un chaval, pero enseguida apareció el cobrador que me preguntó por la conversación con el señor del sombrero y las gafas. Le dije que pensaba que tenía razón en algunas cosas y le pregunté por su opinión. “Me parece bien que vengan extranjeros aquí, y si vienen a traer educación a la gente me parece excelente. Hay libertad y democracia como para poderlo hacer, pero la gente de fuera ha traído cosas malas en los últimos 25 años a los pueblos de la cuenca del lago”. “Qué cosas malas, ¿drogas?”, le pregunté. “Sí, cocaína y sobre todo marihuana. Ahí en San Pedro, de donde yo soy, hay mucha mucha marihuana. Hay muchos extranjeros del Salvador, de los Estados (Unidos), europeos… y algunos de ellos se dedican a vender, incluso entre las piezas de artesanía que se venden en las calles, meten la droga. Hay algunos que vienen, están 2 ó 3 días y se van, y vienen otros y se van… pero hay otros que viven todo el año y hacen cosas malas.” Insistía: “La educación si me parece necesaria. Me da mucha vergüenza ver a niños vendiendo o pidiendo dinero en el embarcadero todos los días. Muchos de ellos tienen padres con bastante pisto”.

Después me preguntó si se podía llegar a España en carro, si estaba cerca de Bolivia o Brasil. Le hice un cutre mapamundi en mi libreta y se sorprendió de la distancia que había entre los dos países, mientras el chaval con el que había iniciado a hablar miraba con mucha curiosidad. Me preguntó por otros países cercanos a España y le hablé de Francia, Italia, Portugal… Inmediatamente me preguntó porqué en Brasil se hablaba portugués y en el resto de países de América Latina se hablaba el español. Mis conocimientos de historia y mi capacidad de síntesis no son muy allá pero le resumí en un minuto la invasión, conquista y explotación de los nativos americanos a cargo de los españoles del momento. “¡Ahh! ¿y cuántos años o meses estuvieron los españoles por aquí”. Le conté que lo que ahora es Guatemala se independizó en 1821 de la corona española, tras casi 300 años de dominación, pero que entre los no indígenas guatemaltecos había muchos descendientes de españoles. Se reía con esto, quizá porque no me creía del todo. *

* Ojo, que muchos españoles pese a la generalización de la educación desde hace unos cuantos años, no sabrían indicar el continente en el que se encuentran muchos países ni las razones históricas de que se practiquen o hablen tales o cuales costumbres y lenguas. Me incluyo entre ellos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Cobradores críticos (I)

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Los encuentros y las conversaciones más interesantes suelen ser las más inesperadas. Así ocurrió ayer cuando nos disponíamos a cruzar el lago dirección San Pedro. Negociando con el cobrador de la lancha que si 10, que si 15, que si 20 quetzales, se acercó otro de sus compañeros a recriminarnos que intentáramos rebajar el precio del pasaje cuando estábamos cobrando en un hospital mantenido por la cooperación por realizar operaciones, pruebas, por las camas… Nos había confundido con un grupo de estadounidenses que colaboran con un centro sanitario, el único del municipio, en el que supuestamente se dan estas prácticas a la vez que se anuncia que es público y gratuito.

Tras resolver el malentendido, el señor prosiguió su encendido discurso acusando a la cooperación de crear haraganes entre la población local. “Les dan lápices y a los cinco minutos ya los están vendiendo los niños por aquí”, “les dan casas y las venden”, “les dan la comida y dejan de trabajar la tierra”, “no se puede regalar nada”, “todos los pueblos han de trabajar para avanzar” *. Se refería con bastante razón a los perjuicios que, a su entender, había provocado la avalancha de cooperación internacional en Atitlán a raíz del huracán Stan.

Aquí yo tendría que decir que no toda la cooperación es así o tiene esos efectos, pero no se puede negar que esto ha ocurrido, que son consecuencias reales y que, además, se ha extendido la idea de que proyecto de cooperación equivale a malversación y enriquecimiento de algunos, aunque esto último no fue motivo de conversación, más bien monólogo.

El señor, tocado con un sombrero y unas gafas de sol de policía gringo, acusaba también a los extranjeros (aunque reconocía que en todos lados había buenas y malas personas) de provocar el encarecimiento del suelo. Según él, la llegada de muchos estadounidenses, también europeos, en los últimos años, comprando sus terrenos para poner sus casas o sus negocios, ha hecho que las familias más pobres tengan que conformarse con viviendas más pequeñas por la subida de l precio de la cuerda (medida de superficie). “Antes valía 100 ó 200 Q y ahora 500, 800 o incuso 1000” (no recuerdo si estos eran los datos exactos). Y ahí hay dos hoteles, uno de gringos y otro de españoles que cobran 50 dólares por noche, ¡50 dólares por noche!”.

Al hombre, que reconoció ser chamán (pese al riesgo que una confesión así puede conllevarle en un pueblo con una virulencia anti-brujería tan letal como éste) no le faltaba razón en muchas de sus apreciaciones pero, para él, la solución a los problemas de Guatemala pasaba por la llegada al poder de un general, que mandara 2 ó 3 años a todos los muchachos al servicio militar y dejarse de montar escuelas que no sirven para nada más que entretener a niños que podría estar trabajando, como hacían todos antes.

Se despidió amablemente de nosotros y montamos en la barca pagando la mitad de lo que nos habían pedido en un primer momento, pero más de lo que pagan el resto de mortales no turistas. Bueno está. [Continuará...]

* Aunque lo he transcrito de esta manera, la fluidez del castellano del señor no era mucha pero sí era lo suficientemente claro como para hacerse entender sin confusión que desvirtuara su discurso.

lunes, 11 de agosto de 2008

Imágenes y leyenda de Tolimán, San Pedro, Atitlán y Cerro de Oro

Prometo que no hice nada especial. Íbamos a tomar la barca de Panajachel y las nubes se conjuntaron de esta manera, el agua del lago brillaba así y los volcanes hacían por tocarse mediante un efecto óptico. No les dije que posaran para la foto. Los pillé de improviso con la mejor de sus caras. Primero juntos y luego por separado.

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Volcán Tolimán y Cerro de Oro

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Volcán San Pedro

En tierras muy lejanas vivía una princesa indígena llamada Ixim, hija del Cacique Tolimán. La princesa era hermosa, muy hermosa. Con la piel del color de los jarritos nuevos y los ojos de paisaje montaraz. Pertenecía también a la tribu del Cacique Tolimán, Pedro el artesano. Joven callado, sumiso y muy hábil en su oficio. Desde siempre, Pedro amó a la princesa pero…¡Ay! Su rango no le permitía expresar sus sentimientos a la joven. Ella también lo amaba en el silencio de su alma pura. Un buen día, de las puertas de la selva llegó un príncipe muy orgulloso. Cazaba corazones como venaditos indefensos. ¡Ver la princesa y enamorarse de ella! Sin tardanza y en la noche furtiva se llevó la flor del pueblo de Tolimán. La asustada muchacha sólo logró llevar consigo a su pequeño perro.

Corriendo por montes y valles sin que nadie los detuviera los perseguidores ya cansados regresaron al hogar. Sólo Pedro el artesano siguió la búsqueda. El cazador y su bella presa se detuvieron a descansar en un valle profundo. Hondo como guacal de jícara. La princesa se recostó sobre la grama fresca y verde. El príncipe se sentó a su vera y se durmió de inmediato. La princesa pensó en sus padres, en su pueblo y en su amado Pedro, el artesano de corazón tranquilo y bondadoso. Lloró en silencio. Callada, tragándose con las lágrimas su amor y su pena.

Del morral del gran cazador cayó filoso cuchillo, la princesa lo tomó y con él se dio mortal puñalada, dejando en su pecho una gran herida redonda. Como brocal de pozo. Redonda como cráter de volcán. El último suspiro se convirtió en flor que el viento se llevó hasta los pies de Pedro.

El artesano Pedro supo entonces donde estaba su amada. Llegó al lugar pero se quedó lejos del cuerpo inerte de la Diosa adorada. ¡Pobre Pedro! Muy afligido lloró y lloró, hasta llenar el valle profundo con su llanto. Se llenó, hasta llenó el valle profundo. Hondo como guacal de jícara y lleno de las sinceras lágrimas de Pedro. En todo el valle se formó un hermoso y transparente lago. Tanto lloró que la vida se le fue en dos chorritos. Poco a poco.

Llegó la noche y del agua surgió la niebla con vientos poderosos. El ruido del viento y del agua despertaron al príncipe cazador. Se dio cuenta de lo que pasaba. Montó en cólera. Le dolía su orgullo de varón. Su prenda se le fue.

Tomó su puñal y descargó fiero golpe al pequeño can que quedó, como en vida, a los pies de su ama. Se sentó el cazador junto a la cabeza de la princesa y pensó en su orgullo herido. Pensó tanto que el corazón se le convirtió en piedra, luego sus brazos y por último todo él. Corrió la noticia por todos los pueblos de la tierra y de ellos vinieron a ver el lago. Lago...... lágrimas de Pedro, el Pedro convertido en manso volcán. En la orilla opuesta estaba el pequeño perro, que se quedó como en vida, a los pies de la princesa. La que tenía una herida en el pecho. Herida redonda como cráter de volcán. Y cerca de su cabeza, el rugiente y orgulloso cazador.

Las gentes que vinieron a verlos, acamparon al rededor del agua y ya nunca pensaron en regresar a su tierra pues fueron embrujados por la niebla del lago que, según cuentan los ancianos, son las almas de la princesa y de Pedro el artesano que tratan de tapar lágrimas para calmar la furia del explosivo cazador.
Leyenda: Roberto Morales Contreras